Elisa Cuesta reflexiona sobre la industria pesada con arte
La performance 'Filtrar un mar' muestra la alteración de la naturaleza del suelo por el óxido de hierro y otros materiales industriales
N. M.
“Avilés ha estado marcada, durante años, por el gran flujo de entrada de materiales, como puede ser el óxido de hierro. Esas toneladas de materiales van cambiando la naturaleza del suelo y del barro”. Bajo esa idea, la de la influencia de la industria pesada en los propios ecosistemas, la avilesina Elisa Cuesta ha creado su propuesta "Filtrar un mar". Con ella trata de representar cómo el desarrollo humano puede hacerse notar en todos los estamentos de la vida. Prueba de ello se pudo ver ayer, en el Espacio Portus, en uno de los actos enmarcados por la Bienal Climática.
Y es que, con el tránsito de los diferentes materiales que ha acogido, entre otras zonas, la ría de Avilés, “el barro ya no es el mismo”. “Los colores son diferentes. El óxido de hierro hace la cerámica más roja, coge tintes rojizos y morados, y se aleja del tradicional negro”, apunta Cuesta, que con su performance quiere hacer ver qué pasaría si todo ese proceso hubiese ocurrido cientos de años atrás. “En el futuro, cuando miremos atrás, muchos se preguntarán qué pasó para que se produjese este fenómeno”, vaticina. Este será, bajo su punto de vista, uno de los legados que dejará la industria pesada.
El barro como memoria industrial de Avilés
Filtrar un mar, cuenta Cuesta, surge de un proceso de investigación material en torno a una posible condición postindustrial del territorio asturiano, donde paisajes y culturas han estado profundamente ligados a la intensa actividad industrial del último siglo. Para realizar esta performance, la avilesina filtra el barro de diferentes lugares donde la siderurgia tiene un peso importante.
Esos filtros se pueden ver en la propia exposición, suspendidos en estructuras de acero que evocan un paisaje industrial. Bajo ellos se coloca un suelo de celulosa, que recoge todo el proceso y lo estratifica. La acción de filtrado produce una cartografía autónoma e incompleta, “un mapa sin leyenda que hace visible la presencia espectral del legado tóxico en el territorio”.
Una cartografía del legado tóxico
“Las grandes industrias se van pero, además de dejar ruinas, dejan todo un proceso natural tras ellas”, reflexiona Cuesta. Su performance sirve para ver, de un simple vistazo, la influencia de la siderurgia en todos los estratos de la naturaleza.
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