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Cayetano Pelayo, hostelero jubilado de Luanco, galardonado con el "Bonito de Oro" tras 47 años de oficio

"Es un orgullo, reconocen mi trabajo y lo hace mi gente, mi pueblo", señala el homenajeado que recuerda a su padre, Serafin el barquillero, que hace décadas también recogió la misma distinción

Cayetano Pelayo, en su bar, en una imagen de archivo.

Cayetano Pelayo, en su bar, en una imagen de archivo. / LNE

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Illán García

Illán García

Luanco

Cayetano Pelayo será el próximo "Bonito de Oro" de Luanco, un galardón que año tras año entregan los hosteleros de Gozón, la sección de OTEA -la patronal- en el concejo. El premio, explican desde OTEA, reconoce la trayectoria profesional del hostelero, que hasta hace tres meses que se jubiló mantenía abierto su local, el Brisas del Misuri o Misuri, a secas. "Ser 'Bonito de Oro' es un orgullo, reconocen mi trabajo y lo hace mi gente, mi pueblo", señaló el homenajeado, que recuerda además que su padre, Serafín Pelayo, el barquillero, también recibió el mismo galardón hace dos décadas. "Y ahora me toca a mí, es un orgullo muy grande", añadió. La condecoración será este viernes, a las 10.30 horas, en el Museo Marítimo de Luanco, en el mismo acto en el que se presentarán las próximas jornadas del bonito, que se desarrollarán en julio.

El "Bonito de Oro" de 2026 se jubiló hace tres meses, tras 47 años al frente del negocio. "Empecé a los 17 años y ahora voy camino de los 64", apuntó el hostelero, que regentó este chigre de la calle San Juan de Luanco, en las inmediaciones de la playa de La Ribera, donde la comida que se vendía eran bocadillos y, claro, barquillos. Todo ello porque Serafín era el barquillero de Luanco, falleció en 2006 y el parque de Peroño recibe su nombre y el de Herminio, el heladero. "Siempre apoyé cualquier actividad que se hiciera en Luanco porque hay que luchar por Luanco, y si no lo hacemos nosotros...no lo va a hacer nadie", indicó el hostelero jubilado. Su negocio abrió sus puertas el 14 de octubre de 1968. Era regentado por Serafín, su padre. No fue hasta primeros de 1984, cuando Cayetano regresó de la mili y comenzó a llevar las riendas del local.

"Cayetano Pelayo es representante de una hosteleria cercana, de sacrificio y creando mucho mas que un negocio hostelero", sostienen desde la patronal hostelera, que añaden: "El Misuri está en el recuerdo de todos los luanquinos y gozoniegos, y con este galardón los compañeros hosteleros le devuelven todo lo que ha hecho por el sector", añadieron.

La vinculación de Pelayo con el festival bonitero viene de lejos. Tanto que, de hecho, su familia estuvo a punto de poner un puesto de patatas fritas en el antiguo certamen, el que se celebraba en el muelle. "Nos lo propuso el Ayuntamiento, pero mi padre lo rechazó porque era muy laborioso, no tenía infraestructura", detalló Pelayo, que habla además de que su padre compaginaba la venta de patatas fritas con los barquillos, y de cómo la venta ambulante, a pie, por la playa de Luanco era imprescindible durante el verano.

Además, Cayetano reconoce que le encanta el bonito. "Me gusta en el plato", bromeó no sin antes detallar que cuando se sienta a disfrutar de un plato del túnido lo mismo le da que sea "en rollo, en marmitaco, a la plancha o salpicón". Y si tiene que decantarse por una de las mil y una fomas de preparar el bonito, elige el sabor del bonito en rollo de su hermana María Rosa. "Hace muchos años era la cocinera de un chiringuito que había en Aramar, Casa Chinela, y allí preparaba bonito en rollo, muy rico, mi hermana es una gran cocinera", apuntó el hostelero que este viernes se colgará en la solapa el pin que le acredita como "Bonito de Oro", un premio que le sirve para estar orgulloso de su pueblo y de paso, recordar a su padre.

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