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¿Qué usos dará la Universidad Nebrija a las naves de Balsera de Avilés? Hay más opciones que la residencia de estudiantes

"Nuestro campus en Avilés ya está lanzado", celebra Juan Padilla, director general de los Institutos de la universidad, que ya tiene su claustro cerrado

Las naves de Balsera, desde el paseo de la ría. | MARA VILLAMUZA

Las naves de Balsera, desde el paseo de la ría. | MARA VILLAMUZA

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C. Jiménez / A. de la Fuente

Avilés

"El campus de Avilés de la Nebrija ya está lanzado". Así lo asegura el director general de Institutos Nebrija, Juan Padilla, un día después de que se conociese, tal y como adelantó LA NUEVA ESPAÑA en su edición digital, que la institución académica ha adquirido las naves de Balsera para transformarlas en una residencia universitaria. Pero no solo. La universidad privada no descarta abrir también a otros usos los icónicos edificios industriales de la avenida del Conde Guadalhorce, una circunstancia que está actualmente en fase de estudio.

La Nebrija, que iniciará su andadura universitaria en la ciudad el próximo mes de septiembre, cerró la compra de las naves de Balsera este mismo miércoles desde Madrid. La firma fue la culminación a meses de trabajo, en el que la institución contó con la complicidad del Ayuntamiento. Ahora, la Nebrija deberá concretar qué usos da a estos espacios, actualmente degradados. La idea de que alberguen habitaciones para estudiantes parece clara, más aún teniendo en cuenta las carencias del mercado inmobiliario local, con una absoluta escasez de viviendas en régimen de alquiler. Si bien, no se descarta que pueda abrirse también a otros usos, ya que estos inmuebles cuentan con una superficie útil de unos 3.000 metros cuadrados.

El proyecto que sí está totalmente cerrado y a punto de finalizar es la reforma del edificio de Álvarez Acebal, en el que está previsto que los estudiantes realicen sus prácticas académicas el próximo curso. La previsión de la Nebrija es que los trabajos, que incluyen la adaptación de espacios a sus necesidades académicas y la instalación de un ascensor en el edificio que en los últimos años había utilizado el Conservatorio como sede satélite, "culminen en cuestión de días".

Este paso es fundamental para que la Nebrija obtenga la licencia de actividad, el último paso de la larga tramitación administrativa, de más de un año, que llevan recorriendo para convertir a Avilés en ciudad universitaria. De hecho, la institución ya tiene firmados los precontratos de todos los profesores que formarán el primer claustro de la Nebrija en la ciudad a la espera de recibir el visto bueno de la consejería de Ciencia. Será entonces cuando pasen a formar parte de la plantilla de la institución. Asimismo, tal y como adelantó también este periódico la semana pasada, el sanitario Eduardo Cimadevilla Fernández-Pola será el director del Centro Universitario Instituto Nebrija Avilés, el encargado de pilotar el desembarco académico en la ciudad.

Además del inmueble de Álvarez Acebal, la universidad también ocupará dos plantas del edificio Maqua, en la Cámara, para albergar las clases teóricas. La ambición de la Nebrija, como ya avanzaron desde la presentación de su proyecto en la ciudad, es trasladarse al palacio de Camposagrado. Esta mudanza está pendiente de la unificación de estudios de la Escuela Superior de Arte del Principado en el PEPA. Para ello, será necesario que concluyan las obras de ampliación de su sede en la margen derecha de la ría, algo que está previsto para el año que viene. La pretensión de la Nebrija es disponer de 13 aulas en el palacio barroco de la plaza de Camposagrado.

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