Los motivos que pueden hacer implosionar el gobierno local de Avilés: "falta de voluntad", disputas internas y una reunión clave
"Es el PSOE quien debe avanzar en la gestión de Servicios Auxiliares; son sus competencias", censuran desde IU, que decidirá este lunes si rompe finalmente con los socialistas

A la izquierda, Ana Solís, Llarina González, Juanjo Fernández y Agustín Medina, de IU; y a la derecha, Pablo García, Manuel Cama y Raquel Ruiz, del PSOE. / Mario Canteli
El gobierno local se encuentra inmerso en una de sus mayores crisis desde el inicio del mandato. La dirección de Izquierda Unida de Avilés decidirá este lunes si plantea a la militancia la posibilidad de romper con el PSOE y salirse del gobierno local, una situación que llega por el hartazgo de la coalición ante la falta de avances en la gestión de la empresa municipal de Servicios Auxiliares. "La posibilidad de que todo salte por los aires, ahora mismo, es muy alta", señalaban este domingo fuentes de IU consultadas por este periódico, ante la posible fractura del ejecutivo municipal, que sería el segundo del mandato, tras la salida de los dos ediles de Podemos en febrero del año pasado.
La crisis entre IU y PSOE a cuenta de Servicios Auxiliares viene de atrás. En el acuerdo de gobierno firmado por PSOE y Cambia Avilés -por entonces formado por IU y Podemos- se recoge expresamente: "PSOE y Cambia Avilés se comprometen a reforzar las brigadas de mantenimiento a fin de mejorar su capacidad de intervención en la ciudad. Modificaremos los estatutos de la empresa municipal de servicios auxiliares a fin de posibilitar que esta empresa pública municipal se pueda hacer cargo de la prestación de nuevos servicios. PSOE y Cambia Avilés tendrán representación en el Consejo de Administración de la empresa municipal de Servicios Auxiliares de Avilés. La brigada de parques y jardines realizarán, con los medios necesarios, la actividad de mantenimiento en los parques de El Muelle y Ferrera". Esto, señalan desde IU, se concretó posteriormente en varias medidas: la contratación de un gerente para Servicio Auxiliares y en encomendar a la empresa la gestión directa de la limpieza de todos los edificios dependientes de las Fundaciones de Cultura y Deportes, del servicio de conserjes y de la atención de la Oficina de Turismo.
Pero, a juicio de la coalición, no ha habido avances para alcanzar estos objetivos. O, desde luego, no los suficientes. "Si no se hace la municipalización del servicio de limpieza romperemos el gobierno con el PSOE", advertía ya el pasado 13 de junio en una entrevista concedida a LA NUEVA ESPAÑA el portavoz de IU, Agustín Medina. Hace dos meses, el 29 de abril, el partido también había dado otra advertencia. "Estamos preocupados por la falta de avances efectivos", alertaban sobre la evolución de lo que, consideraban, fue un punto "determinante" en el acuerdo de gobierno. "De persistir la actual situación de ausencia de avances ciertos y verificables en un punto que para nuestra organización es clave y fundamental, nos veremos en la obligación de reconsiderar el sentido de nuestra continuidad en el actual marco de gobierno”, concluyeron desde IU.
Precisamente, el portavoz del PSOE, Manuel Campa, también en otra entrevista a este periódico, publicada el sábado, 20 de junio, mismo día que IU hizo pública su intención de romper con los socialistas, se pronunciaba sobre esa parálisis en la gestión de Servicios Auxiliares. "Es un asunto complejo, y venimos trabajando con Izquierda Unida constantemente en ello. Hay momentos en que aceleramos más y días en que parece mucho más complejo. Llevamos meses trabajando intensamente para cumplir plazos, porque no es solo una cuestión de burocracia municipal. Hay que vencer también resistencias dentro del propio Ayuntamiento", afirmó.
Fuentes consultadas por este periódico aseguran que la respuesta de Campa no gustó en el seno de la coalición. Y también que el nivel de hartazgo en IU con el tema de Servicios Auxiliares es máximo. Consideran que no está habiendo avances, no solo por las complejidades administrativas, sino en gran parte por ausencia de voluntad política. "Son sus competencias, son ellos quienes deberían resolver esta situación. Nosotros no tenemos responsabilidad aquí", señala una voz autorizada dentro del partido, consultada por este diario. Si bien, desde la organización aseguran también que la decisión aún no está tomada. Habrá que esperar al lunes para terminar de fijar una postura ya clara, que posteriormente será sometida al escrutinio de la militancia. "Pero las sensaciones ahora mismo son de que se va a romper", afirma otra fuente.
Mientras, en el PSOE no parece cundir la preocupación. Los socialistas creen que pueden estar ante otro órdago de Izquierda Unida, y confían en superar la crisis a través del diálogo y la negociación política. "Es parte del tira y afloja", sostienen en el seno del partido.
Las tensiones entre PSOE e IU a cuenta de la gestión de la empresa de Servicios Auxiliares han sido una constante a lo largo de estos tres años de mandato, afirman desde uno y otro bando. La diferencia es que ahora, además de la aparente gravedad, la disputa ha salido a la luz pública. Esto ha hecho que desde la oposición también se tome parte en el conflicto. "Se dan jabón cuando necesitan sostenerse en el poder, y ahora se darán cera para tratar de diferenciarse", criticaba el domingo la portavoz del PP, Esther Llamazares; unas observaciones a las que también se sumó el portavoz de Podemos, David García, que pidió al equipo de gobierno "que se dejen de trilerismo".
Pensar en una fractura entre PSOE e IU antes de las próximas elecciones no era para nada descabellado. Más bien todo lo contrario, era un movimiento previsible: la fractura de una coalición meses antes de llegar a las urnas, para marcar caminos independientes ante el electorado, es una práctica tan vieja como la propia coalición. Lo que sí puede sorprender un poco más son los tempos, pues lo predecible era que estos movimientos comenzasen a fraguarse tras el verano. Será este lunes cuando se decida si la coalición supera el estío.
Segunda implosión en el gobierno local
De romperse el pacto entre PSOE e IU, sería la segunda fractura del gobierno local en lo que va de mandato. Tras las elecciones de mayo de 2023, socialistas y Cambia Avilés (formado por dos ediles de IU y otros dos de Podemos) alcanzaron un acuerdo para dividirse las concejalías del Ayuntamiento y gobernar. En febrero del año pasado, la alcaldesa, Mariví Monteserín, puso sobre la mesa una reestructuración de competencias, que pasaban, fundamentalmente, por retirar las responsabilidades de Festejos y Disciplina Urbanística a Podemos. Esto conllevó una doble ruptura: por un lado, del propio gobierno, ya que los de la formación morada consideraron que estos cambios suponían su expulsión del ejecutivo municipal, que se quedó desde entonces en minoría; y la postura de IU, que se mantuvo del lado socialista, lo que terminó por fracturar el grupo Cambia Avilés, en el que la relación, tal y como reconocen con cierta naturalidad desde ambas formaciones, es fría. Si IU acaba por separarse del PSOE, será la segunda implosión del gobierno local.
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