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El PP exige un Pleno extraordinario sobre el agua en Avilés y reclama entrar en los consejos de las empresas públicas

Esther Llamazares acusa al gobierno socialista de haber creado una red clientelar y sustituir el control democrático por designaciones a dedo

Esther Llamazares.

Esther Llamazares. / Luisma Murias

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S. F.

Avilés

Esther Llamazares, la portavoz del Partido Popular (PP) en el Ayuntamiento de Avilés, volvió a denunciar este lunes “la red clientelar y una auténtica administración paralela creada exclusivamente por el Partido Socialista para sostenerse en el poder durante años”. Para luchar contra esta situación, el PP explicó que ha decidido solicitar la convocatoria de un Pleno extraordinario en el que la oposición va a poder analizar el contrato del agua. “Hasta ahora nos han impedido acceder la información, nos han ocultado datos, nos han dado respuestas a lo largo de estas semanas muy lamentables, desde luego poco propias de un gobierno serio”, resumió.

El Pleno especial del agua que quiere el PP que se celebre en Avilés tiene dos objetivos: “El primero, exigir explicaciones claras y documentadas de esta nefasta gestión que ha llevado a los tribunales a este Ayuntamiento y en segundo lugar, presentaremos una propuesta de acuerdo que permita que los representantes de los grupos municipales voten para modificar los estatutos de las sociedades municipales, tanto de la sociedad mixta Aguas de Avilés como de Servicios Auxiliares”.

Esta última modificación va por que la oposición se sume a los consejos de administración de las empresas semipúblicas. “Tenemos que fiscalizar: es nuestra obligación, es nuestro compromiso con los ciudadanos de Avilés”, recalcó. Y es que supone que la presencia de la oposición en los órganos ejecutivos de las empresas participadas por la administración local servirá “para controlar esas situaciones” que ahora sólo controlan “asesores”, una situación que para Llamazares “no tiene un pase”. Y concluyó: “quien no tiene nada que ocultar, no tiene nada que temer”.

Llamazares sostiene que el “gobierno viene sustituyendo el control democrático por designaciones a dedo y ha apartado a los funcionarios para colocar asesores personales. No es la primera vez y no será la última que tenemos que denunciar esta situación, pero el ejemplo más sangriento lo estamos viendo en los grandes contratos de la ciudad. Hablamos, en este caso, de la sociedad mixta Aguas de Avilés, de los problemas que se han puesto de manifiesto en las últimas semanas con la denuncia del socio privado del agua, pero también con entidades como Servicios Auxiliares, ese chiringuito opaco por el que ahora se pelea en Izquierda Unida y el PSOE en un pacto infame por los sillones”.

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