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El musicólogo Ramón Sobrino: "Las sinfonías de Ramón Garay son de una calidad inmensa, al nivel de las de Haydn o un temprano Mozart"

"No toda la música española es Falla, Granados o Albéniz, aunque también sean autores maravillosos"

Ramón Sobrino Cortizo

Ramón Sobrino Cortizo / Miki López / LNE

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Illán García

Illán García

Avilés

Ramón Sobrino Cortizo es musicólogo del departamento de Historia del Arte y Musicología de la Universidad de Oviedo. Pronunció este lunes una conferencia en el centro de Servicios Universitarios organizada por la asociación cultural "La Serrana" sobre el compositor avilesino Ramón Garay. La charla se produce un día antes de que la Casa de Cultura acoja martes un concierto solidario organizado por el Rotary Club de Avilés, en colaboración con el Ayuntamiento, la Sociedad Filarmónica de Oviedo, la de Avilés y el Julián Orbón, en el que se interpretará la primera sinfonía de Garay.

He leído que Ramón Garay podría ser el “Mozart asturiano”.

Es un nombre osado que también se usa para otros autores. Garay desarrolló la mayor parte de su carrera fuera de Asturias. Fue maestro de capilla de la Catedral de Jaén unos 40 años. Aquí, en Asturias, sin embargo, tenemos también otros grandes autores y maestros de capilla de este mismo periodo. Se habla a veces de Joaquín Lázaro, que fue maestro del propio Garay y que fue también maestro de capilla de la Catedral de Oviedo. En ese sentido, diría que estamos bien servidos de Mozart asturianos en ese momento. Todos han pasado, por cierto, muy desapercibidos a la historia de la música.

¿Por qué?

Muy posiblemente por una cuestión vinculada a la forma de consumo. La música hasta el siglo XIX no presenta un claro canon establecido. Siempre se habla del cambio en torno a Mozart y Beethoven, no tanto en torno a Haydn, por ejemplo, uno de sus contemporáneos. Esto se debe a que sobre todo Beethoven se estandariza en el modelo del concierto y la gente ya va incluso buscando qué quiere oír. En ese sentido, el establecimiento de un canon hace que los compositores de las periferias de Europa siempre estemos en segundo plano. En el caso español, parece que no existe para las orquestas internacionales de música española hasta finales del XIX, cuando tenemos un patrimonio musical muy rico.

¿Y en el caso de Garay?

Es significativa la dispersión de sus materiales. La mayor parte de su obra se encuentra en la Catedral de Jaén. No obstante, sabemos que hay obra de Garay en la Catedral de Oviedo, una parte perdida debido seguramente a la Guerra Civil. Sabemos también que hay obra de Garay en París, que hay obra de Garay en otras catedrales españolas... y al igual que de Garay pasa con otros. El problema que vemos los musicólogos, es que muchas veces se realiza una recuperación de una obra y luego se guarda en el cajón. Las sinfonías de Garay son de una calidad inmensa, al nivel de las de Haydn o un temprano Mozart, incluso en estilo.

Hablamos de clasicismo

Si bien lo llamamos clasicismo, es mucho más complejo. En España siempre se habló de que el clasicismo tenía un periodo más amplio, Garay se incluye en ese periodo, pero es un clasicismo a la española, por decirlo así.

¿Asturias y Avilés son conscientes de la importancia de Ramón Garay?

Yo diría que no. Pero no diría tanto Asturias y Avilés como casi España en su conjunto. Del reconocimiento de Garay sí me consta que en Jaén, por ejemplo, el conservatorio lleva su nombre, porque también asumió el magisterio de capillas. Y me consta que se grabaron sus diez sinfonías por José Luis Temes con la Orquesta de Córdoba en torno a la década de 2010. Pero hasta ahí. Garay tiene muchísima música religiosa, que como la mayor parte de la música religiosa ha pasado al olvido, porque esa era música de consumo. No quiero decir de hacer y tirar, pero mucha de ella la semana siguiente se buscaba otra obra nueva. Garay tiene también una ópera, un compendio de la Revolución Española, donde refleja en realidad su experiencia en la Guerra de Independencia, que si no me equivoco no se ha interpretado nunca en tiempos modernos. Tiene también otro oratorio que tampoco se ha interpretado. Tiene mucha música para órgano, que nos consta que existió y que hasta donde me consta tampoco se ha interpretado. Y creo que mucha parte de ella está dispersa por el panorama nacional.

¿Qué se debería hacer para ensalzar su figura?

Lo primero de todo, tocar y escuchar su música. De Garay tenemos la suerte de que las diez sinfonías escritas en Jaén, entre 1790 y 1817, han sido grabadas. El hecho de poder escuchar una música española desconocida, grabada por una orquesta de renombre como la de Córdoba, es un lujo. Tendría que ser algo que estuviera sonando, no quiero decir que en todos los centros educativos de Asturias una vez al año, pero bueno, no sería poco conveniente que nuestros jóvenes conocieran la figura de Garay como tantas otras que hace falta conocer. Yo creo que en ese sentido la educación tiene que replantearse el conocimiento de las figuras más locales, no toda la música española es Falla, Granados y Albéniz, aunque sean también autores maravillosos.

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