Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

La salud mental de niños y adolescentes preocupa a los expertos por el aumento de los casos graves y las conductas suicidas

Señales como cambios de carácter, aislamiento o apatía en menores deben ser atendidas por las familias para detectar problemas de salud mental, según los especialistas

Por la izquierda, Martínez Jambrina, Palanca Maresca, Charley Waldron y Nuwan Dissanayaka, psiquiatras en Reino Unido.

Por la izquierda, Martínez Jambrina, Palanca Maresca, Charley Waldron y Nuwan Dissanayaka, psiquiatras en Reino Unido.

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Myriam Mancisidor

Myriam Mancisidor

Avilés

La salud mental de niños y adolescentes atraviesa un momento de especial preocupación para los profesionales sanitarios. Así lo aseguró este jueves la psiquiatra María Inmaculada Palanca Maresca durante su participación en el 22º Congreso Internacional de Tratamiento Asertivo Comunitario, que se celebra en Avilés y que aborda la atención a las personas con enfermedad mental grave en su entorno habitual.

Palanca, que impartió la conferencia "El proceso de atención a adolescentes con trastornos mentales graves: fortalezas y debilidades", afirmó que "realmente es una situación muy preocupante" por el aumento de la demanda asistencial y la gravedad de los casos que están llegando a las consultas.

"Es verdad que ahora afortunadamente hay menos estigmatización a la hora de acudir a un psicólogo o a un psiquiatra, pero realmente es una situación muy preocupante porque hay jóvenes, además de cada vez en edad más temprana, que presentan unas dificultades muy graves y situaciones sociofamiliares muy complejas", señaló. Dijo que a las consultas llegan niños de 9 años en adelante.

La especialista explicó que se está produciendo "un incremento de la prevalencia y de la complejidad" de los trastornos mentales, lo que está provocando un importante aumento de la demanda asistencial y la atención de pacientes "muy graves".

Patologías

En cuanto a las patologías más frecuentes, destacó que "la principal problemática que genera el mayor número de ingresos son las conductas relacionadas con el suicidio en edades muy tempranas".

También señaló que, tras el incremento de los trastornos de la conducta alimentaria registrado después de la pandemia, se ha vuelto a un perfil de pacientes con trastornos de conducta asociados a situaciones de vulnerabilidad y trauma complejo. "Después de la pandemia tuvimos un pico muy importante de trastornos de conducta alimentaria y más recientemente hemos vuelto al perfil previo de trastornos de conducta, unidos a una situación de vulnerabilidad y de trauma complejo", indicó.

Sobre las causas de este aumento de los problemas de salud mental, Palanca precisó que se trata de un fenómeno "multicausal" y que no puede atribuirse a un único factor."Hay una situación de gran vulnerabilidad y de gran inestabilidad a nivel familiar", explicó, al tiempo que se refirió al papel de las redes sociales. En este sentido, afirmó que estas plataformas "tuvieron un factor protector durante la pandemia, al mantener la comunicación con iguales", aunque también conllevan riesgos.

"Hay riesgos no solo de abuso, sino también de los contenidos a los que se exponen, del acoso fuera y dentro de las paredes de casa, que se mantiene a través de las redes", señaló.

La psiquiatra también aludió al contexto social actual y a su influencia en los menores. "Toda la situación de tensión y de radicalización también afecta a los jóvenes en un momento en el que están buscando su identidad y tienen que identificarse con un grupo", apuntó. Respecto al papel de las familias, la experta pidió prestar atención a las señales de alarma que pueden manifestar los hijos.

Señales de alerta

"Los hijos envían señales que no se deben desatender", afirmó. "Hay que escucharlas y validarlas en su justa medida, sin dramatizar, pero tampoco minimizarlas".

Asimismo, pidió no interpretar determinadas conductas únicamente como una llamada de atención. "No hay que considerar todo como una llamada de atención, porque si es una llamada de atención es por algo", afirmó. Entre las señales que pueden alertar de un problema de salud mental, mencionó los cambios de carácter, las alteraciones del estado de ánimo, el aislamiento, la apatía o la pérdida de interés por actividades que antes resultaban gratificantes.

"Los cambios son los principales signos de alarma: que el niño o el adolescente esté más retraído, más aislado, más callado o que deje de disfrutar de cosas que antes le gustaban", explicó. También citó las alteraciones del sueño y de la conducta alimentaria como aspectos a los que las familias deben prestar atención.

Finalmente, Palanca señaló que los problemas de salud mental comienzan a detectarse a edades cada vez más tempranas, situando el inicio de la atención especializada "en torno a los nueve años" en algunos casos.

El congreso de salud mental continúa con sesioens de mañana y tarde este viernes en el Hospital Universitario San Agustín de Avilés.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents