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El esperanzador relato de una paciente del área de Salud Mental del HUSA: "Hoy siento que tengo la capacidad de reconstruirme"

El testimonio formó parte de la última jornada del Congreso Internacional sobre Tratamiento Asertivo Comunitario, donde reivindicó el apoyo profesional, el vínculo terapéutico y la lucha contra el estigma

Foto de recurso. Depresión, salud mental. Angustia

Foto de recurso. Depresión, salud mental. Angustia / RAFA VAZQUEZ / FDV

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Avilés

"Las hipomanías estigmatizan y las depresiones te invisibilizan". Una paciente de Salud Mental del Hospital Universitario San Agustín (HUSA) de Avilés, que prefirió mantener su identidad en el anonimato, puso voz este viernes al proceso de recuperación de las personas con trastorno bipolar durante la jornada de clausura del XXII Congreso Internacional sobre Tratamiento Asertivo Comunitario en Salud Mental.

La intervención, cargada de emoción, sirvió para subrayar la importancia del acompañamiento profesional, el vínculo terapéutico y el apoyo comunitario en los procesos de recuperación. "Quería agradecer haberme dado la oportunidad de dar voz a las personas afectadas", comenzó la paciente, que centró su relato en su experiencia con el tratamiento con esketamina y en el papel de los equipos que la atendieron.

Desde su ingreso en la unidad de agudos hasta su paso por el equipo de intervención en crisis y la comunidad terapéutica, la paciente destacó la labor de los profesionales que la ayudaron a salir de la "apatía, la abulia y la anhedonia" en la que se encontraba desde febrero de 2023. También quiso agradecer el apoyo recibido en el Centro de Salud Mental de La Magdalena y en la Asociación de Bipolares de Gijón, que definió como su grupo de apoyo.

La paciente explicó que su última depresión llegó tras varios meses de hipomanía y en el contexto de un diagnóstico de trastorno bipolar tipo 2. "Un clic en mi cabeza volvió a llevarme al abismo", relató sobre el inicio de una etapa marcada por el aislamiento. Entre mayo y octubre de 2024, aseguró, permaneció "encamada, sin ducharme, sin salir de casa", mientras su hermano era quien se encargaba de llevarle la comida.

El punto de inflexión

El ingreso en el Hospital San Agustín y, posteriormente, en la comunidad terapéutica, abrió una nueva fase en su proceso. Allí se le planteó la esketamina como alternativa a la terapia electroconvulsiva. "El inicio del tratamiento con Spravato fue el 20 de enero de 2025", explicó. Aunque las primeras semanas no notó una mejora clara, situó el cambio en torno a la sesión 25: "De nuevo un clic en mi cabeza hizo que mi perspectiva de futuro mejorara un poco".

Desde entonces, la paciente continuó con sesiones semanales de esketamina hasta mayo, y este mes de junio inició una pauta de tratamiento, quincenal. "Por el momento no he sentido un efecto negativo en la desescalada", afirmó. También destacó que esas sesiones se habían convertido "en cierto modo, en un grupo de apoyo", no solo por el tratamiento farmacológico, sino por el espacio de confianza generado con el equipo sanitario.

La paciente puso también el foco en la dureza del proceso de recuperación, cuando la enfermedad se prolonga durante años. "La desesperanza llega cuando no sientes una continuidad o estabilidad duradera anímicamente", explicó, antes de reivindicar que la recuperación no depende únicamente de la medicación, sino también de la comprensión del entorno y del acompañamiento constante de los profesionales. Durante su intervención reconoció igualmente el dolor que le produjo la pérdida del apoyo de parte de su entorno familiar y la importancia que han tenido para ella las personas que permanecieron a su lado durante los momentos más difíciles.

La intervención concluyó con una reflexión sobre el estigma que acompaña a los trastornos mentales y la necesidad de implicar más a las familias, las asociaciones y la sociedad en los procesos de recuperación. "No sé si ha sido la esketamina. Creo que me ha ayudado mucho, pero tengo muy claro que sin todas estas personas que me han acompañado, la acción de un solo fármaco no hubiera podido hacerme sentir como me encuentro hoy", afirmó.

También defendió la importancia de crear un vínculo de confianza con los terapeutas y reclamó una mayor comprensión hacia quienes conviven con una enfermedad mental crónica. "A día de hoy, 26 de junio de 2026, siento que puedo hacerlo. Creo que estoy en eutimia", concluyó entre los aplausos de los asistentes.

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