Comienza la demolición del antiguo depósito de Saint-Gobain, primer paso hacia el nuevo horno
La multinacional avanza en la modernización de su planta de Avilés con el derribo de una infraestructura industrial emblemática

El depósito antiguo de agua de Saint-Gobain ayer por la tarde. / Miki López

Una excavadora de demolición de alto alcance -de unas doscientas toneladas- se puso este miércoles a trabajar al pie del antiguo depósito de agua de la planta que la multinacional Saint-Gobain tiene en sus instalaciones fabriles de Avilés de tal modo que ya, a media tarde, el carismático edificio que se veía desde la recta de la avenida de Lugo ha pasado a ser memoria.
La excavadora -de la empresa catalana Hercal- va armada con una cizalla demoledora en el extremo de un brazo telescópico de gran alcance. Se dedicó durante toda la mañana de este miércoles a cortar el hormigón y las estructuras metálicas de la infraestructura dispuesta a un paso del Avilés Research and Development Centre (AR & DC), es decir, el antiguo Laboratorio de Controles e Investigación Aplicada al Vidrio, un edificio singular que es obra del arquitecto Manuel Aymerich Amadiós (1965).
El depósito que empezaron a derribar este miércoles -estaba previsto el inicio de la obra en febrero, pero un incidente laboral lo impidió- llevaba años fuera de servicio y presentaba un importante deterioro.
Objetivo
El objetivo principal de esta intervención es acabar con el castillete más antiguo de la planta -hay dos: el otro es el pirulí-, que no deja de ser una seña de identidad de la actividad industrial de la comarca. En el fondo, lo que la multinacional busca es hacer sitio a la nueva subestación eléctrica que va a alimentar el nuevo horno de vidrio flotado que la multinacional planea en la planta de Avilés.
El derribo del depósito es uno de los primeros movimientos visibles de la transformación del complejo industrial avilesino. Junto a la demolición del depósito de agua, los planes de la empresa pasan por retirar uno de los tres transformadores que actualmente están en funcionamiento. De este modo pretenden aprovechar el espacio ganado (hasta el secadero de arena) para instalar una nueva subestación con mayor capacidad porque el horno de vidrio flotado que está en la lista de deseos de la fábrica de Avilés se va a alimentar al 50 por ciento con gas natural quemado con ayuda de oxígeno y, el resto, con electricidad. Además, está previsto enterrar las tuberías de agua (las que ahora salen del depósito que están tirando) y se desmontarán también las tuberías de gas de la zona de Proteo.
Los proyectos del horno
La multinacional quiere cambiar el horno de vidrio flotado, por eso ha presentado cuatro proyectos a tres ayudas europeas: dos distribuidas en Bruselas y una tercera, de España, aunque con fondos europeos: los proyectos Volta, FURHY y Furia.
La necesidad del nuevo horno de Avilés quedó patente cuando la empresa, a finales del pasado mes de marzo -al término de la última reunión del convenio colectivo-, le dijo a las delegaciones de los sindicatos CC OO y UGT-SOMA-FITAG que si los trabajadores votaban sí al preacuerdo conllevaría el compromiso de la empresa de instalar "el horno FURHY en Avilés".
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