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La infancia, el "mejor" termómetro de la calidad de una ciudad

La defensa de la naturaleza en espacios urbanos "no es solo una cuestión estética, sino que está directamente vinculada a la salud pública y la mitigación de riesgos", defienden participantes en la Bienal Climática de Avilés

Por la izquierda, Sonia Pérez Olmedilla, Ione Ávila Palencia, Cristine Zanarotti y Paz González.

Por la izquierda, Sonia Pérez Olmedilla, Ione Ávila Palencia, Cristine Zanarotti y Paz González. / Miki López

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Illán García

Illán García

Avilés

La infancia es el mejor indicador de la calidad urbana. Lo expresa la experta en salud y epidemióloga ambiental Ione Ávila Palencia en la mesa redonda "La infancia en la ciudad renaturalizada", enmarcada dentro de los actos de la Bienal Climática y en un refugio climático como el parque Ferrera. Ávila Palencia explicó: "Un entorno capaz de cuidar a los más pequeños cuidará también de los mayores y a las personas con movilidad reducida". La experta en salud estuvo acompañada en la mesa por Christine Zanarotti, representante de la Universidad Politécnica de Madrid, y Paz González, vicepresidenta de la Asociación Española de Paisajistas. El acto estuvo moderado por la actriz Sonia Pérez Olmedilla.

Ione Ávila planteó una pregunta para iniciar su charla: ¿Cómo se mide una buena ciudad? Detalló que existen muchas métricas para responder a esa pregunta, como el crecimiento económico. Sin embargo, ella apostó por una alternativa más humana, dado que la mesa se centra en el proceso de renaturalizar espacios. Y planteó otra serie de preguntas con la mirada puesta en los niños: "¿Pueden caminar seguros a la escuela? ¿Respirar aire limpio? ¿Pueden tocar la tierra?". Por ello, planteó que la renaturalización urbana "no es solo una cuestión paisajística y estética, sino también vinculada a la salud pública". Y por ello habló de mitigar los mayores riesgos ambientales como la polución, el ruido, el sedentarismo y el calor extremo. La experta en salud defendió los beneficios cognitivos y emocionales del contacto con la naturaleza y citó un estudio experimental en Finlandia donde la introducción de elementos naturales en patios escolares mejoró el sistema inmunitario de los alumnos en solo cuatro semanas. "Una ciudad buena para crecer es una ciudad saludable para todas las etapas de la vida", concluyó.

Christine Zanarotti destacó en su turno que las escuelas no deben entenderse como islas, sino como "auténticos ecosistemas sociales y refugios climáticos". Habló de la importancia de tejer redes en comunidad con el barrio en el que se asientan esas escuelas y abogó por "renaturalizar los patios" y su conexión con el entorno bajo el lema "de la escuela al barrio y del barrio a la escuela", amplificando los beneficios ambientales y sociales más allá de los límites del centro educativo.

Finalmente, Paz González, vicepresidenta de la Asociación Española de Paisajistas, aportó la visión técnica y espacial de esta transición. Criticó el modelo actual de "patios escolares de hormigón rodeados de vallas carcelarias y monopolizados por pistas de fútbol" e hizo hincapié en la necesidad de recuperar los elementos naturales más básicos en los parques y colegios. No dudó a la hora de defender los areneros tradicionales que han ido desapareciendo de los espacios públicos, además de recordar que el contacto directo con la tierra y el juego libre estimulan la creatividad y reducen el estrés.

Para revertir esta "hostilidad urbana", González incidió en la implicación de forma activa de los colegios y de toda la comunidad educativa (desde profesorado y alumnos hasta familias) en los procesos de diseño de los patios. Zanarotti y González pusieron sobre la mesa, además, la necesidad de escuchar las necesidades curriculares de los docentes y la imaginación de los niños para dar soluciones de éxito a los patios basados en la naturaleza, como huertos escolares ecológicos y aulas exteriores. "Esta implicación transforma los centros en motores de cambio para la renaturalización de barrios enteros, convirtiendo los espacios comunitarios en lugares inclusivos, accesibles y, ante todo, preparados para amortiguar los severos impactos del cambio climático", reflexionaron ambas especialistas.

La anterior mesa redonda, titulada 'Cuando la naturaleza vuelve a la ciudad', contó con la participación de Pelayo García, concejal de Medio Ambiente. Pelayo compartió espacio con representantes municipales de Gijón y Zamora. "En Avilés ya tenemos interiorizado en el diseño urbano la incorporación de la naturaleza a los diseños. Nos han pedido que explicásemos el plan de renaturalización del patio del colegio Marcos del Torniello, un proyecto que busca recuperar pavimentos blandos, transformar el patio en un espacio más del barrio, y con la incorporación de criterios de biodiversidad y, como hilo conductor, el río Magdalena que discurre bajo el patio", detalló García, además de relatar que este plan, para llevarse a cabo, ha de contar con un proceso participativo que "implique al centro educativo y a los vecinos".

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