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El Celsius dispara la demanda turística en la comarca de Avilés, ya sin plazas hoteleras

Los establecimientos de la comarca rozan el 100% de ocupación gracias a una clientela fiel que reserva de un año para otro y al tirón de una cita literaria ya consolidada como referencia europea

Un grupo de tuistas se hace fotos en Avilés.

Un grupo de tuistas se hace fotos en Avilés. / Miki López

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Avilés

El verano avilesino tiene una semana marcada en rojo. Mucho antes de que escritores, lectores y aficionados a la fantasía, la ciencia ficción y el terror tomen las calles, la ciudad ya empieza a sentir el efecto del Celsius 232, del 14 al 18 de julio. Encontrar una habitación libre para los días del festival se ha convertido casi en una misión imposible. Los principales buscadores de alojamiento sitúan la disponibilidad en mínimos, con alrededor del 94% de los alojamientos completos, y los hoteles de la comarca confirman esa impresión: el cartel de completo lleva meses prácticamente colgado. La mayoría de quienes acudirán al certamen reservaron hace tiempo. Algunos, incluso, lo hicieron al marcharse de la edición anterior para evitar quedarse sin una cama para descansar.

La ocupación para esas fechas quedó asegurada en muchos establecimientos casi al mismo tiempo que terminaba el Celsius del año pasado. La fidelidad de los asistentes se ha convertido en una de las señas de identidad del evento y ha transformado julio en uno de los meses más fuertes para el sector turístico de Avilés. El festival, que se celebrará del 14 al 18 de julio, volverá a reunir a miles de aficionados en una cita ya consolidada como una referencia europea del género.

Las cifras hablan por sí solas. Daniel Rodríguez, director del URH Zen Balagares Hotel & Spa, señala que la ocupación está "por encima del 90%" durante todo el mes de julio. La semana del Celsius, añade, se llenó antes que otras fechas también muy potentes, como el puente de Santiago.

Esa demanda no es puntual ni improvisada. En el Hotel Don Pedro, Rebeca Méndez explica que el festival "funciona de diez" y que muchos huéspedes repiten cada año. Son clientes fijos, visitantes que ya tienen estas fechas como una tradición y que reservan con mucha antelación. "Siempre damos prioridad a los clientes que llevan viniendo años y años", apunta la encargada.

Los operarios montan las casetas del Celsius.

Los operarios montan las casetas del Celsius. / Miki López

El margen para nuevas peticiones es mínimo en toda la comarca. En el Hotel Villalegre, la ocupación para el Celsius está al 100% y no queda espacio para nadie más. "No nos entra nadie más", afirma su recepcionista, Nuria Suárez. El perfil del huésped combina a expositores que viajan por trabajo con visitantes que acuden por ocio, muchos de ellos procedentes del País Vasco.

La sensación se repite también fuera del centro urbano. Laura López, recepcionista del Hotel Piedras, en Castrillón, confirma que el establecimiento tiene todo vendido para esas fechas. Están "al 100%" y reciben a un público variado, formado por turistas nacionales y por personas que trabajan en los puestos del festival. El impacto, sostiene, va más allá de la ocupación hotelera, porque el certamen mueve actividad en toda la comarca.

Un éxito para la hostelería

La propia organización del Celsius percibe ese efecto en la relación constante con los alojamientos. Jorge Iván Argiz, codirector del Celsius 232, asegura que la hostelería está "muy contenta" porque tiene "todas las plazas llenas". La comunicación con el sector no se limita a las semanas previas al festival. Según explica, durante todo el año los hoteles le preguntan por la siguiente edición para anticiparse a la demanda. El éxito, sin embargo, también deja al descubierto una carencia: la falta de plazas de alojamiento. "Me gustaría que hubiese más hoteles; ya no tengo dónde alojar a la gente", admite año tras año Argiz.

También los establecimientos de mayor capacidad trabajan ya sin margen. Konchy Gómez, directora de alojamiento del Palacio de Avilés, Affiliated by Meliá, explica que, en cuanto termina una edición, ya empiezan a cerrarse reservas para la siguiente. "Cuando acaba el Celsius ya tenemos reservas del año siguiente", afirma. El hotel está al 100% y recibe tanto a visitantes nacionales como internacionales, además de autores invitados. Gómez recuerda que en los primeros años el público era mayoritariamente nacional, pero ahora el perfil se ha diversificado.

A pocos días de que arranque una nueva edición, el balance para el sector hotelero no puede ser más positivo. La clientela fiel y el prestigio creciente del festival vuelven a convertir al Celsius 232 en uno de los grandes motores del verano avilesino. El reto, a estas alturas, ya no es atraer visitantes. El verdadero desafío es encontrarles una habitación donde dormir.

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