Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Fallece Anselmo Menéndez "El cubano", montañero y escalador pionero que deja huérfana a la naturaleza

El alpinista y vecino de Rivero, pionero del parapente en el Urriellu, fallece a los 75 años tras una vida dedicada a la aventura

Anselmo Menéndez, en su casa de Avilés.

Anselmo Menéndez, en su casa de Avilés. / Ricardo Solís

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Illán García

Illán García

Avilés

Anselmo Adolfo Menéndez Ruiz, más conocido como Anselmo "El cubano" ha fallecido. Un amante de la montaña, un alpinista convencido, un hombre con un gran sentido del humor que se desvivía por su nieto. Su corazón dejó de latir este miércoles día 8 en Oviedo, donde pasó largas semanas ingresado en el Hospital Central Universitario de Asturias. Su vida ha sido una vida de lucha, de montaña y de lucha, pero en esta última larga batalla, no pudo más. Escaló, entre otros lugares del planeta, en La Patagonia, los Alpes y los Picos de Europa, que se conocía al dedillo.

Llegó a Asturias procedente de Cuba con 11 años. Este hijo de emigrantes asturianos al otro lado del charco se instaló en Avilés, en su querida calle Rivero, en aquellos años del desarrollismo de los años sesenta. Empezó a enamorarse de la montaña siendo un chaval en la sierra del Aramo y pronto descubrió una escuela de escalada en Quirós y comprobó que aquella mezcla de adrenalina y montaña era lo suyo. Le encantaba subir a Picos de Europa y en verano disfrutaba en Pirineos. También los Alpes. Y muchas otras. Allí donde había montaña, ahí estaba Anselmo. Pero no solo como escalador, también como parapentista. Es más, relató hace año y medio a LA NUEVA ESPAÑA, que fue un pionero en este campo: "Fui el primero que voló del Urriellu en parapente, en 1989". Estuvo diez años haciendo parapente y disfrutaba porque Anselmo siempre ha sido un aventurero, un hombre que siempre ha mantenido una gran sonrisa, ha cuidado la ironía y su gran vitalidad y positivismo le ayudaron hace años a superar un cáncer. Aún así, contó, que la enfermedad no le impidió disfrutar de la montaña, de su amiga, de su compañera la naturaleza, a la que también ha dejado huérfana a sus 75 años.

En la montaña tiene hecho proezas. Una entre septiembre y octubre de 2017 en la que se aventuró hacia la estación de esquí del Alto Campoo, se encaró con el pico Tres Mares de 2.000 metros de altura y recorrió un total de 307 kilómetros, por los montes cántabros, asturianos y leoneses. Una excursión que concluyó el 17 de octubre, cuando venció al pico Miravalles. En total, 17 etapas, algunas de cuatro días consecutivos con caminatas de once horas.

Menéndez Ruiz se desvivía por su nieto, el pequeño Óliver, que heredó de su abuelo su espíritu aventurero. "No le tiene miedo ni a un tigre", indicó sobre su nieto en estas páginas. Presumía de que sus ojos azules eran como los suyos. Los intensos ojos azules de Anselmo se han apagado. Su familia, dolida, le ha puesto una dedicatoria en su esquela que muestra su pasión: "D.E.P. escala muchas montañas".

Su funeral será este viernes a las 13.00 horas en la iglesia de San Nicolás de Bari.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents