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Cuando el Cantábrico fue infierno

La asociación cultural Garabuxada rinde tributo a los 83 pescadores fallecidos en la galerna del 61, de los que 12 eran de San Juan de la Arena

A la derecha, el pesquero «Campo Eder», atracado, antes de la galerna del 61. Sobre estas líneas, en la primera imagen, viudas de pescadores; abajo, niños huérfanos. | -

A la derecha, el pesquero «Campo Eder», atracado, antes de la galerna del 61. Sobre estas líneas, en la primera imagen, viudas de pescadores; abajo, niños huérfanos. | -

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myriam mancisidor

Avilés

"Hay días que permanecen grabados para siempre en la memoria de un pueblo. Días que el tiempo no consigue borrar porque dejaron un vacío imposible de llenar". Uno de esos es el 12 de julio, un ayer de hace 65 años cuando el Cantábrico, siempre enorme, se hizo tempestad en una madrugada ventosa. Ayer, los integrantes de Garabuxada, colectivo de San Juan de la Arena, rescataron del olvido esta fecha con un homenaje virtual con el fin de dar a conocer una historia que marcó al pueblo, y a una Asturias costera que enterró a 83 personas, 23 de ellas asturianas, de las cuales doce tenían como puerto base La Arena y ocho, Avilés. Solo se recuperaron dos puertos. La mar dejó 53 viudas, 126 huérfanos, dolor.

Cuando el Cantábrico fue infierno

Cuando el Cantábrico fue infierno

"Aquella jornada, que había comenzado como tantas otras de verano, terminó convirtiéndose en una de las mayores tragedias de la historia marítima del mar Cantábrico y en una herida que aún hoy permanece abierta en San Juan de la Arena", manifestaron a través de un escrito desde Garabuxada, que lanzaron a través de su web y de sus redes sociales. Un enlace a documentales y artículos que hacen alusión a la tragedia.

Cuando el Cantábrico fue infierno

Cuando el Cantábrico fue infierno

San Juan de la Arena fue, sin duda, el pueblo más castigado del Cantábrico por la cifra de muertos en aquel aciago temporal que a muchos marineros cogió en plena costera del bonito. "Fue todo muy repentino, pasamos de mar calma a un verdadero infierno en cuestión de pocas horas", recordaba en estas páginas, hace ya unos años, uno de los supervivientes de la galerna.

Las crónicas de entonces hablaban de un "imponente temporal", de "irreparables consecuencias" y de "drama en los puertos". Los supervivientes describen el estado de la mar como "montañoso", lo que supone una categoría de grado 10 en la escala Beaufort, cuyo máximo es 12. Semejante graduación implica vientos de 48 a 55 nudos, olas muy altas (hasta 12 metros y medio) con crestas de espuma colgantes y baja visibilidad. Un infierno.

Los barcos

En San Juan de la Arena perdió a doce de los catorce tripulantes el "Águila del Mar", patroneado por Belarmino González, que salvó la vida junto al marinero José Cuervo. También se fue a pique el "Padre Nazareno", si bien la dotación tuvo la fortuna de ser rescatada sana y salva por un bou francés. De Avilés naufragaron el "Campo Eder" (tres víctimas de la misma familia, dos hermanos y un primo) y "La Fea" (cinco muertos, entre ellos un padre y su hijo).

La lección fue tan grande que la comunidad pesquera y las autoridades se concienciaron de la necesidad de revisar todo lo relacionado con la seguridad marítima.

La galerna del 61 supuso el fin del vapor como medio de propulsión de los pesqueros y puso de manifiesto la urgencia de afrontar un proceso de renovación de la flota.

En La Arena este domingo recordaron a los suyos, el día que el pueblo se vistió de luto. Fue un homenaje virtual "para recordar un pasado que no debemos dejar caer en el olvido".

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