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Ahora sí es verano en Illas: los bañistas se rinden a la "tranquilidad" y al entorno natural de la piscina fluvial de Sollovio, que abrió su temporada de chapuzones con retraso

Familias de Avilés y Piedras Blancas descubren el recinto de Illas tras una apertura marcada por las fugas del vaso principal y elogian su entorno natural y su ambiente reposado

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Callezuela

El verano también puede empezar con retraso. Lo hizo este año en la piscina fluvial de Sollovio, que abrió el pasado jueves después de aplazar en dos ocasiones el inicio de la temporada por las pérdidas de agua detectadas en el vaso principal. Superados los problemas técnicos, el recinto de Illas recuperó rápidamente su ambiente habitual: niños chapoteando, familias instaladas sobre la hierba y visitantes dispuestos a cambiar durante unas horas la arena de la playa por la tranquilidad de un baño rodeado de naturaleza.

Entre quienes estrenaban las instalaciones estaba Diego Téllez, vecino del barrio avilesino de La Luz, que jugaba en el agua con su hijo Hugo. "Es la primera vez que venimos a esta piscina. Oímos hablar a mucha gente muy bien y hoy nos animamos a venir a echar el día aquí", explicaba mientras el pequeño chapoteaba a su lado. La primera toma de contacto cumplió con las expectativas que les habían transmitido otros usuarios: "La verdad es que es un sitio muy tranquilo y está en un entorno natural perfecto. Nos encanta".

El boca a boca continúa siendo una de las mejores campañas de promoción de Sollovio. Cada temporada llegan nuevos bañistas atraídos por las recomendaciones de familiares, amigos y conocidos, una cadena que ha permitido que el recinto vaya ganando afluencia año tras año. Aunque la apertura tardía obligó a perder varios días de actividad, la respuesta de los usuarios ha sido buena desde que se permitió el acceso y el domingo ya se registró una elevada presencia de público.

También debutaban en la piscina Maya y Vera García, que acudieron acompañadas por su madre, Sara González. Las tres viven en Piedras Blancas y suelen escoger la playa por una cuestión de cercanía, pero esta vez decidieron cambiar de escenario. "Es la primera vez que venimos. Normalmente, vamos a la playa por proximidad, pero a ellas les encanta ir a la piscina porque es más tranquilo", señalaba la madre mientras las niñas disfrutaban del agua.

La meteorología terminó de inclinar la balanza a favor del interior. "Ayer fuimos a la playa, hacía mucho aire y para estar con las niñas era muy desagradable. Por cambiar, decidimos probar y venir aquí", relataba González. La elección convenció a toda la familia desde el primer momento: "La primera impresión es muy buena. Es un sitio con mucha calma y está en muy buen lugar". La protección frente al viento y la posibilidad de controlar más fácilmente a los menores son dos de las razones que llevan a muchas familias a optar por esta alternativa.

Desde el puesto de vigilancia, la socorrista Ágata Ron confirma que la temporada ha comenzado con movimiento pese al retraso. "El domingo hubo mucha gente y normalmente hay movimiento por las tardes", explicaba. Es su primer año trabajando como socorrista y buscaba precisamente un destino alejado de las grandes aglomeraciones: "Quería un lugar tranquilo, fue la primera opción que tuve y decidí venir". Los cambios de tiempo, sin embargo, condicionaron algunas jornadas: "En los últimos días, se nubló por la tarde".

La gente no falla

Ron reconoce que las incidencias iniciales afectaron al calendario, aunque no han impedido que los bañistas respondan. "Se abrió con algo de retraso y se perdieron unos días. No obstante, no nos podemos quejar de gente", asegura. La vigilancia se desarrolla en un espacio frecuentado especialmente por niños pequeños y personas mayores, dos grupos que encuentran en Sollovio una opción más cómoda que la playa y un ambiente adecuado para pasar el día en familia.

La piscina se ha consolidado, además, como algo más que un lugar para darse un baño. El área recreativa de Sollovio se utiliza para reuniones familiares y celebraciones, y algunos visitantes reservan en el bar para organizar cumpleaños. Incluso se llegó a plantear la celebración de una comunión en el recinto. Con el vaso principal ya operativo y las fugas solucionadas, el verano comienza a coger ritmo en este rincón de Illas, que vuelve a crecer gracias a quienes llegan por primera vez y se marchan dispuestos a recomendarlo.

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