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Héctor Cantolla, actor de doblaje de voces como Clint Eastwood: "La inteligencia artificial es nuestro mayor enemigo; puede hundir la profesión"

"La voz es solo una herramienta, lo importante es el corazón; tienes que ser actor. Para adaptarte al intérprete original debes meterte en su alma y en su boca"

Héctor Cantolla, actor de doblaje y participante del festival Celsius.

Héctor Cantolla, actor de doblaje y participante del festival Celsius. / Miki López

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Illán García

Illán García

Avilés

Héctor Cantolla es actor de doblaje y este martes fue uno de los protagonistas del festival Celsius con una charla. Es la voz de Clint Eastwood, Arnold Schwarzenegger, Chuck Norris, Marlon Brando y Paul Newman, entre otros.

¿Cómo se empieza en el mundo del doblaje?

Arranqué cantando con 16 años y gané un premio en Bilbao. De ahí pasé a ser becario en Radio Juventud de Vizcaya. Tiempo después, me trasladé a Madrid y entré en Radio España con Encarna Sánchez. Llevaba dos años allí cuando me escucharon de una empresa llamada EXA. Me dijeron que mi voz sería ideal para el doblaje de películas. Yo no sabía ni lo que era: «Interpretamos a los actores extranjeros, pero en español», me explicaron. Me hicieron una prueba y hasta hoy. Llevo 58 años doblando películas.

Siempre se habla del peso de la voz en su trabajo, pero usted defiende que es mucho más.

La voz es solo una herramienta. Lo importante es el corazón; tienes que ser actor. Para adaptarte al intérprete original debes meterte en su alma y en su boca. El doblaje requiere una versatilidad camaleónica. Nuestro mérito no es nuestra propia interpretación, sino saber calcar las grandes actuaciones de los actores a los que doblamos. Tenemos que ser un clon. Las respiraciones, los gritos, las risas... todo debe ser exactamente igual para que parezca que habla él, no yo. En el doblaje, nosotros no existimos.

Ha prestado su voz a mitos como Schwarzenegger, Clint Eastwood o Charles Bronson. ¿Se queda con alguno en especial?

Me gustaba mucho doblar a Michael Caine o a William Hurt, por esa interpretación tan suave pero de gran intensidad, sin necesidad de elevar la voz. Pero si tengo que elegir una película favorita, me quedo con "Los niños de Brasil". Ahí doblé a Gregory Peck haciendo del doctor Mengele, el científico de Hitler. Era la única película en la que Peck hacía de malo. Cuando vi al director, Don Hipólito de Diego, le sugerí que el papel era ideal para Pepe Guardiola —la voz de Humphrey Bogart en Casablanca—, pero me soltó: "Yo sé a quién dirijo, así que a trabajar". Fue uno de mis trabajos más difíciles porque requería concentrar rabia y odio para que sonase a verdad.

¿Cómo se lleva eso de ser siempre el malo o el rudo?

Tienes que ser actor, si no, no alcanzas esos registros. He doblado a malos malísimos como Falconetti, en "Hombre rico, hombre pobre", pero también a héroes, tontos, borrachos o esquizofrénicos. He hecho de todo. Cuando Héctor Cantolla entra a la sala de doblaje, se queda fuera. Yo entro y ya soy el otro.

También ha dejado su huella en los dibujos animados y los videojuegos.

Muchísimo. He hecho videojuegos, series como "Las macabras aventuras de Billy y Mandy" donde hacía de "Calavera", o a "Satán" en "South Park". Recuerdo que en la película Legend, donde salía un demonio con cuernos interpretado por Tim Curry, hicieron pruebas a varios actores y me eligieron a mí por tener la voz del diablo.

Con una voz tan reconocible, ¿le confunden a menudo por la calle?

Me pasa constantemente. Voy a pedir un café y me dicen: "Oiga, ¿usted trabaja en la radio o el cine? Me suena muchísimo su voz". También he vivido anécdotas maravillosas con los actores originales. Cuando Kabir Bedi vino a España por el éxito de Sandokán, coincidimos en una fiesta en la discoteca Cerebro de Madrid. Estaban todas las grandes modelos y actrices de la época vestidas de piratas. Cuando el periodista le presentó a la voz que le había doblado, Bedi apartó a sus guardaespaldas, se levantó, me cogió la cara con sus manos y me quiso dar un beso en los mismos morros de lo agradecido que estaba. Con Terence Hill y Bud Spencer nos pasó algo parecido; nos invitaron a comer en agradecimiento por nuestro trabajo.

El gran debate actual gira en torno a la inteligencia artificial. ¿Cómo ve esta tecnología alguien con su trayectoria?

La inteligencia artificial es nuestro mayor enemigo; de hecho, puede hundir nuestra profesión. Quiere decir que con una sola frase mía grabada podrían doblar una película entera. Por eso, ahora lo que hacemos en Madrid es firmar cláusulas de exclusividad de voz para cada obra, asegurando que no puedan replicarla para otros proyectos. Mal utilizada, la inteligencia artificial puede hacer muchísimo daño.

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