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La Virgen del Carmen frena la tormenta en Luanco

La tradicional procesión marinera de la capital gozoniega congrega a devotos, vecinos y turistas: "Es un día que vivimos con mucha emoción"

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Illán García

Illán García

Luanco

"Está todo preparado, va a haber procesión", señala la luanquina Olga Fernández Vega a la salida de misa. La procesión marinera en Luanco por el día del Carmen es algo especial: la Virgen surca las aguas de la bahía a bordo del Maresco, una embarcación con años de travesía e imprescindible cada 16 de julio. Los vecinos temían que la lluvia chafara uno de los días más especiales del año, sin embargo, escampó y todo salió según lo previsto, aunque hubo hasta quien expresó que el paso de la Virgen se haría en el cabildo de la iglesia.

José María García Castro, párroco de Guimarán, ofició la misa, una homilía que llenó el templo. Nada más finalizar, a las 19.00, la banda de gaitas "Cabu Peñes" se colocó en el centro de la calle La Riba para iniciar la procesión hasta el muelle viejo. Los vecinos y visitantes guardaron sus paraguas y olvidaron que horas antes había caído un chaparrón de los que hacía meses que no se veían.

Pelayo Silva portaba las flores de la ofrenda de la Virgen del Carmen a la isla que lleva su nombre. Mientras la gente llenaba la explanada del puerto viejo, Carlos Escartín miraba atento todos los movimientos de la Virgen. «Soy muy devoto de la Virgen», expresó poco antes de que Juanjo González, avilesino, repitiera como público en esa singular procesión para recordar a su mujer ya fallecida y de nombre Carmen. "Siempre veníamos juntos y desde que ella falta, hace dos años, yo sigo viniendo para recordarla", se emocionó González.

El alcalde, Jorge Suárez, que es marino, recordó la importancia de esta jornada para sus compañeros de profesión y luanquinos. "El Carmen es un día especial, siempre se celebra allá donde estés y en Luanco, mucho más", apuntó antes de subirse al "Maresco" junto a la Virgen e iniciar una travesía que reunió a decenas de embarcaciones. Las lanchas salieron entre aplausos y grabaciones de teléfono móvil. Teresa Granda y Laura Granda miraban emocionadas. "Para nosotras venir a esta procesión es una tradición: nuestro abuelo, Pepe Granda, llevó muchos años a la Virgen en "La luanquina". Es un día que vivimos con mucha emoción", concluyeron las nietas de Pepe Granda.

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