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El Concurso Hípico de Luanco arranca motores, pese a la lluvia: "Competir en La Mofosa es muy divertido"

La cita ecuestre reúne a 130 participantes y cerca de doscientos caballos durante dos fines de semana, con pruebas nacionales, jóvenes promesas y visitantes llegados de distintos puntos de España

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Luanco

La lluvia obligó a mirar al cielo desde primera hora, pero no pudo con una de las citas más esperadas del verano gozoniego. La Mofosa volvió a abrir este viernes sus puertas para dar el pistoletazo de salida a una nueva edición del Concurso Hípico de Luanco, un clásico que transforma durante dos fines de semana el municipio en uno de los grandes referentes de la hípica del norte de España. El verde de la pista, el ir y venir de los caballos por las cuadras y el trasiego constante de familias, entrenadores y aficionados devolvieron al recinto una estampa ya inseparable del verano luanquín.

El estreno no fue sencillo. Las precipitaciones de las horas previas obligaron a la organización a multiplicar esfuerzos para dejar el recinto en perfectas condiciones. El trabajo dio resultado y el programa pudo desarrollarse con normalidad. "Ha sido un arranque complicado, lo montamos desde cero y la lluvia nos agobió. No obstante, logramos salir adelante y ya estamos en marcha. El fin de semana va a estar muy bien, esperemos que el tiempo acompañe", resumía Santiago Núñez, presidente de la Sociedad Ecuestre de Luanco y director del concurso. El esfuerzo colectivo permitió que el primer día transcurriera sin incidencias y confirmó la capacidad organizativa de un evento que este año reúne a 130 participantes y cerca de 200 caballos, además de estrenar el atractivo añadido de conceder una "wildcard" para el Campeonato de España al mejor jinete de la Copa CDE.

Un escaparate deportivo y turístico

La actividad no cesó durante toda la jornada. Desde primera hora fueron sucediéndose las pruebas del CSN2, con recorridos de 0,60, 0,80, 1,00, 1,10, 1,20 y 1,30 metros, que congregaron a más de un centenar de salidas a pista. Los más pequeños compartían espacio con jinetes de mayor experiencia en una competición que volvió a demostrar el alto nivel de participación. Entre prueba y prueba, el ambiente se trasladaba a las cuadras, donde los caballos descansaban mientras entrenadores y familiares preparaban los siguientes recorridos.

Ese ambiente es precisamente el que empuja a muchos aficionados a regresar cada verano. Llegado desde Madrid, Rodrigo Suárez no ocultaba su entusiasmo. "Es una maravilla venir a este concurso todos los años, lo pasamos fenomenal. Es un entorno único y, además, Luanco es un lugar perfecto para pasar unos días de verano", comentaba mientras seguía la competición desde la grada. La combinación entre deporte, paisaje y vacaciones vuelve a convertir al certamen en un importante reclamo para el turismo estival del concejo.

También para quienes llegan acompañando a los jóvenes participantes la experiencia trasciende lo puramente deportivo. Sara Castro, familiar de una amazona desplazada desde Salamanca, explicaba que "nos encanta ver lo bien que se lo pasan los niños en este concurso y es genial que tengan esta oportunidad para seguir aprendiendo. Competir en esta pista es muy especial para ellos, normalmente lo hacen en lugares menos vistosos, y les hace mucha ilusión. Están todo el año preguntando en casa cuánto falta para volver a Luanco". Esa ilusión quedó reflejada durante toda la mañana, en la que varias de los jóvenes amazonas recibieron sus primeras medallas.

Más allá de los resultados, todos coincidían en destacar el sacrificio que exige este deporte. "Requieren mucho trabajo, tienes que echar muchas horas con los caballos, que no son solo clases", explicaba Daniel Díaz. Cayetana Valdés añadía que "la presión se gestiona tranquilizando al caballo y teniendo seguridad de que todo va a salir bien", mientras que Nerea Alonso recordaba que "nos preparamos desde semanas antes, tenemos clases tres veces a la semana". Para Inés Díaz, una de las premiadas durante la mañana, la satisfacción era evidente: "La verdad que me lo he pasado muy bien, me ha gustado mucho el recorrido y esto nos sirve para aprender".

Una campeona con herencia rojiblanca

Entre las jóvenes amazonas que subieron al podio destacó Sira Gutiérrez, nieta del legendario portero del Sporting de Gijón, Jesús Castro, cuya figura sigue muy presente en la memoria del deporte asturiano. La pequeña disfrutó de una jornada redonda en La Mofosa, donde volvió a demostrar su progresión sobre el caballo. "Competir en Luanco es muy divertido. La pista de hierba es especial y siempre hay mucha gente viéndote. Además, siempre pasas mucho tiempo con los compañeros y ves muchos caballos. Da gusto", afirmaba con una sonrisa tras recoger su medalla. Una nueva generación que mantiene viva una estirpe deportiva y que encontró en el concurso de Luanco el escenario perfecto para seguir creciendo.

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