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El "celtismo" invade el mercadillo del Intercéltico de Avilés en La Exposición

El mercado del festival intercéltico, a pesar de su denominación, incluye una ecléctica variedad de productos, desde figuras de Son Goku hasta quesos europeos y empanadas gallegas

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Illán García

Illán García

Avilés

El mercadillo del festival intercéltico es celta. Así se denomina, aunque la variedad de productos, de bisutería, de juguetes y de objetos va mucho más allá del celtismo. Eso sí, Son Goku, que es el protagonista del anime Bola de Dragón, puede posar con un llavero de un trisquel porque "todo es celta", destacan los expositores. Hay brazaletes, anillos, collares y pulseras. Eso lo vende Christopher Yauri, que es peruano de nacimiento pero estos días se ha convertido al "celtismo" entre pelotas para canalizar el estrés y otros curiosos objetos que vende en su puesto. María José Domínguez y Enzo Gardi llegaron a La Exposición desde Extremadura, y pese a contar con un puesto con sabor a la India, hablan de espiritualidad, de simbología y del hierro, entre otros metales "que también eran comunes en todas las civilizaciones, también los celtas" aunque con sus particularidades. "Tenemos colores, ilusiones, alegría", señala Domínguez, sobre detalles que la cultura de los países del Arco Atlántico también comparten.

Un murciano "celta" como Jorge Saura atiende otro puesto. Ofrece juguetes, puzzles en tres dimensiones, y figuras "como las piezas de marquetería de antes". Entre ellas, un "cuélebre" que bien podía ser el dragón de Gales, en color madera. Lo cuenta con una gran sábana de un vikingo detrás de él en la que figuran decoraciones de tipo céltico, piezas entrelazadas que comparten espacio con runas vikingas. "Para los niños más grandes tengo estos otros puzzles de metal, también para construir", abunda Saura, desde un puesto encarado con otro que hace tatuajes de hena.

Telas del uno y otro confín confluyen en La Exposición. Algunas son celtas, otros de un poco más allá. Colores africanos y también celtas están situados muy cerca del stand de Félix Fernández, que ofrece juegos y pasatiempos en asturiano, de la firma avilesina Acuto. Su stand luce una bandera intercéltica, con las enseñas de los países que conforman esta cultura, desde Asturias hasta Galicia pasando por Escocia, Isla de Man, Cornualles, Irlanda, Escocia, Gales y Bretaña y todas unidas con un trisquel. Las plantas medicinales son cosa de Antonio Carrasco, que es de la Sierra de Cazorla, en Jaén. Cuenta con especias que llenan de aromas diversos el mercado y que quizá algún druida cual Panorámix en Asterix puede emplearlas estos días para hacer una pócima. Magia y espiritualidad céltica, aunque algunas sean curry y otras hierbas procedentes del Asia meridional.

El madrileño Toni Sienra atiende un puesto de Playmobil y entre otras figuras customizadas relacionadas con el fútbol y otras civilizaciones antiguas como los templarios, los persas y los vikingos, emergen varias piezas con el traje tradicional gallego y asturiano, que son dos de las culturas celtas presentes en el festival. Dani Sampietro es italiano y vende quesos con Graciela González. Vienen de la "Extremadura celta". Lo dice Sampietro, que abunda con humor que "grandes peleas en la antigüedad comenzaron por un trozo de queso". Ofrecen piezas de diferentes países europeos y desbordan alegría, socarronería céltica que llena su puesto en Avilés, conscientes de que Asturias es la región europea con más quesos. Y entre tanto celtismo, la murciana Tete Rocamora ha llenado su puesto de piezas de bisutería y, sobre todo de tazas, entre todas destaca una, la más celta, la del Celta de Vigo. Y como no hay mercado celta que se precie sin empanada gallega, ahí está el colombiano Carlos Andrés Avendaño que viene de Lugo cargado con diversos tipos de empanada, de pulpo, de zamburiñas y hasta bollos preñaos. Todo celta.

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