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Crónica de logros

Crisis y acontecimientos convergentes en una villa atractiva para la captación de talento e inversión

Cuando uno mira hacia el pasado, no es fácil alinear las impresiones con las fechas. Avilés ha sido parte de mi vida desde la juventud. Yo no conocí la Avilés portuaria y campesina, que fue durante siglos, y que aporto algunas figuras legendarias de la historia de España. Conocí la imponente villa, referente de primera línea de lo que estaba ocurriendo en el proceso de transformación de nuestro país donde, durante más de una década, España crecía en el PIB como ningún otro país del mundo. Avilés destilaba progreso y apostó en su desarrollo por un modelo sustentado en la industria básica, grandes corporaciones, la principal estatal, pero también algunas multinacionales extranjeras o privadas.

En aquellos años jóvenes mis recuerdos destilaban optimismo: progreso y crecimiento de la población, la riqueza y el empleo siendo Avilés una ciudad industrial como ninguna, donde la ciudadanía y el empresariado encontraron la oportunidad de progreso. Esto llevo de una villa marinera de apenas 20.000 habitantes a una ciudad industrial de más de 90.000.

Pero los tiempos cambian y con ello la llegada implacable de las crisis de los años 70, llamada crisis del petróleo, que Avilés sufrió de un modo especial. El mix industrial, industria pesada, muy especializada y concentración en pocas grandes compañías, impactó en Avilés al hilo de lo que sufrieron sus empresas. Clave fue la reconversión de la siderurgia, privatización de Ensidesa, integración en Aceralia y después en Arcelor/ArcelorMittal. Fue una crisis larga y dura y cuyas heridas están, en parte, todavía, por curar y que llevó a Avilés a un proceso espectacular de transformación a la ciudad que hoy vivimos.

Hoy celebramos un acontecimiento relevante: LA NUEVA ESPAÑA cumple 35 años de su primera edición del periódico en Avilés y su comarca y, desde entonces, marca una crónica local que, en la perspectiva, documenta los logros tan importantes de estos últimos tiempos. Fueron aquellos los años, quizás, mas duros de la reconversión industrial donde se concentraron los cierres empresariales y fusiones y tuvo lugar el capítulo más importante de despidos que mantuvieron a Avilés en enormes tasas de desempleo durante la década de los 90.

La llegada de LA NUEVA ESPAÑA fue oportuna para dar testimonio del cambio de la tangente del desarrollo que continúa, con signo positivo, en nuestros días. Las crisis empiezan y acaban y, a menudo, los acontecimientos resultan convergentes. En lo positivo, vinieron hechos diferenciales que han marcado los ritmos del cambio y dado solidez y referencia a las transformaciones: en el entorno empresarial, medioambiental y cultural.

En el capítulo empresarial, fue determinante la reconversión de la siderurgia integral y la llegada a la comarca de Dupont. Un nuevo paradigma y una nueva área de actividad de gran escala que establecieron las bases de una economía mas moderna, centrada en la innovación y con una disposición tractora a la colaboración y complementariedad con otras empresas. En estos años se han desarrollado excelentes empresas locales, algunas de proyección mundial, y creados centros de I+D+i que despiertan el interés de muchas nuevas iniciativas de emprendimiento. Son muchos los ejemplos de esta riqueza empresarial y, por citar algunos, Aleastur, Asturfeito, AZSA heredera de la histórica Real Compañía, Gonvarri, Idesa o Windar, entre otros.

Si bien el empuje empresarial es decisivo, el aspecto medio ambiental ha sido crítico. Se abordó el proyecto de saneamiento de la ría de Avilés, muy contaminada por décadas de industria pesada, realizándose enormes inversiones en limpieza y regeneración. Esto ha dado otro aire al Puerto y, sobre todo, a la ciudad que cuenta con una ventana hacia al mar insuperable.

En el aspecto cultural son hitos simbólicos de gran importancia la construcción del Centro Niemeyer sobre terrenos industriales degradados de la ría, convirtiéndose en referente cultural y turístico y en símbolo visible de la transformación de la ciudad y la recuperación del casco antiguo, un descubrimiento para muchos. Ambos han sido factores decisivos del giro hacia el turismo y la cultura como motor económico alternativo.

Estos tres vectores: el económico industrial, el medioambiental y el cultural son la punta de lanza del gran proceso de transformación que ha experimentado y vive Avilés. En estos últimos años, está abordando una segunda reindustrialización, sustentada en la economía "verde": proceso de descarbonización del puerto, iniciativas empresariales en eólica offshore, creación de nuevos polígonos empresariales, etc que colocan el desempleo en su nivel más bajo en 15 años.

Avilés es una villa atractiva para la captación del talento y la inversión. El nuestro, Satec, es un caso más de estos con presencia desde 2007 y el traslado de una buena parte de la actividad de I+D a Avilés amen de la incubadora de nuevas iniciativas de emprendimiento.

De la perspectiva, casi agónica, de los 80 a la situación actual hay un abismo que se ha superado con el esfuerzo de todos. Ahora toca mirar al futuro y poner Avilés en consonancia con estos nuevos tiempos donde los retos se multiplican y la velocidad de los acontecimientos se dispara.

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