Opinión

Presidente de Asturfeito
Los titulares que nunca se han podido leer
Treinta y cinco años después, la historia industrial de Avilés y su comarca se escribe tanto con los grandes proyectos que fueron realidad como con las oportunidades que nunca llegaron a convertirse en noticia

El paseo de la ría de Avilés.
Hay periódicos que informan y hay periódicos que terminan formando parte de la historia de un territorio. En una comarca industrial como Avilés, LA NUEVA ESPAÑA ha sido, durante estos treinta y cinco años, mucho más que un medio de comunicación. Ha sido testigo de los cambios que han marcado el presente de nuestra industria y, en buena medida, también su futuro. Si hoy quisiéramos resumir la evolución industrial de Avilés y su comarca, bastaría con repasar los grandes titulares publicados durante estas tres décadas y media. En ellos encontramos los aciertos, los errores, las dificultades y los desafíos de una comarca que nunca ha dejado de ser industrial.
Pero también encontramos otra historia: la de los titulares que nunca se han podido leer. Los primeros grandes titulares estuvieron marcados por la reconversión. Ensidesa dio paso a CSI, después a Aceralia, más tarde a Arcelor y, finalmente, a ArcelorMittal. No fueron simples cambios de nombre. Reflejaban la profunda transformación de la siderurgia asturiana para competir en un mercado cada vez más exigente. Una transformación acompañada de inversiones, modernización tecnológica, ajustes y una preocupación constante por mantener la actividad, aunque también supuso importantes recortes de plantilla. La comarca fue también testigo de la consolidación de Asturiana de Zinc como una de las grandes referencias mundiales de su sector.
Otro de los grandes protagonistas de estas décadas fue el Puerto de Avilés. La ampliación de sus muelles, la modernización de sus instalaciones y el crecimiento de los tráficos reforzaron su papel como infraestructura esencial para la industria asturiana y para la salida de sus productos a los mercados internacionales. La recuperación de los antiguos terrenos siderúrgicos con la creación del PEPA marcó otro punto de inflexión. Aquella actuación permitió diversificar el tejido industrial y favorecer el crecimiento de empresas como Idesa, Windar Renovables, Galvanizados Avilés, Aceros Avilés, Asturfeito y muchas otras, consolidando nuevamente a Avilés como uno de los grandes polos nacionales de la industria pesada y de la fabricación de productos industriales de alto valor añadido.
Pero la transformación industrial de la comarca fue mucho más amplia que el PEPA. Empresas como Hiasa, Asturmadi, Fertiberia o Aleastur siguieron siendo protagonistas del desarrollo industrial de Avilés, mientras La Curtidora abría sus puertas a decenas de nuevos proyectos empresariales, convirtiéndose en un referente del emprendimiento y contribuyendo a renovar y diversificar el tejido económico de la comarca. También fuimos testigos de la evolución del centro tecnológico, desde el ITMA hasta el actual Idonial. Un camino con claroscuros que refleja la apuesta de la comarca por la innovación y la transferencia de conocimiento a la empresa, pero también la dificultad para consolidar un centro tecnológico de la dimensión y el liderazgo que demanda una de las principales concentraciones industriales de España.
También hubo titulares que nunca hubiéramos querido leer. La desaparición de Alcoa marcó el final de una industria histórica para Avilés. La venta que debía garantizar su continuidad terminó siendo un fracaso y acabó provocando la desaparición de una actividad estratégica que durante décadas formó parte de la identidad industrial de la comarca. Pero hay otra parte de la historia que nunca apareció en los titulares. Nunca pudimos leer que la ZALIA se hubiera convertido en el gran polo logístico e industrial del norte de España, aprovechando la complementariedad de los puertos de Avilés y Gijón. Nunca pudimos leer que los terrenos de las antiguas baterías de coque acogieran con rapidez nuevas actividades industriales capaces de culminar la transformación de ese espacio y generar empleo y riqueza. Nunca pudimos leer que Avilés dispusiera, cuando las empresas lo necesitaban, de suelo industrial suficiente, a precio competitivo y preparado tanto para atraer nuevas inversiones como para facilitar el crecimiento de las empresas ya implantadas. Nunca pudimos leer que el Puerto de Avilés contara con espacio suficiente para responder a la demanda industrial y con unos costes competitivos de manipulación y embarque que lo convirtieran en una referencia para la exportación de productos industriales.
Nunca pudimos leer que Avilés y su comarca contaran con un centro tecnológico de referencia internacional, estrechamente vinculado a la industria y con la dimensión necesaria para convertirse en un auténtico motor de innovación, desarrollo tecnológico y competitividad empresarial. Y tampoco pudimos leer que muchos de los proyectos anunciados durante estos años terminaran convirtiéndose en nuevas fábricas, más empleo y mayor actividad económica. Quizá esa sea la principal reflexión que dejan estos treinta y cinco años. LA NUEVA ESPAÑA ha contado con rigor la evolución de la industria de Avilés, reflejando tanto los avances como las dificultades. Sus páginas muestran una comarca que ha sabido resistir, adaptarse y seguir siendo industrial, pero también recuerdan que el futuro depende de que las empresas encuentren aquí las condiciones necesarias para crecer o para instalarse, y de unas administraciones capaces de acompañar las oportunidades en lugar de dejar que pasen de largo.
Porque la historia industrial de Avilés y su comarca no solo se escribe con los titulares que llegan a publicarse. También con aquellos que todos esperábamos leer y que todavía siguen pendientes. Quizá el mejor homenaje que podemos hacer a estos treinta y cinco años de LA NUEVA ESPAÑA sea conseguir que, en las próximas décadas, esos titulares pendientes dejen de ser una aspiración para convertirse, por fin, en noticia. Porque el mejor futuro para la industria de Avilés siempre será el que aún está por escribirse.
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