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Tres décadas de lucha por la discapacidad intelectual

De un pequeño taller de bolsos en la calle La Estación, con formación ocupacional, al nuevo centro para la promoción de la vida autónoma

Usuarios de Rey Pelayo, en un taller de la Cofradía del Bonito de Colindres.

Usuarios de Rey Pelayo, en un taller de la Cofradía del Bonito de Colindres.

Hoy cumple 35 años la edición de LA NUEVA ESPAÑA en Avilés, por lo que nos gustaría en primer lugar felicitarles por convertirse durante este periodo en un referente en la defensa de los derechos de todos los grupos sociales que componen la sociedad avilesina, especialmente de los más vulnerables, erigiéndose en portavoz de sus reivindicaciones. Entre estas entidades que han acompañado a LA NUEVA ESPAÑA casi todos estos años destaca la labor de la Asociación Rey Pelayo, referente de la comarca en la lucha por los derechos y la inclusión de las personas con discapacidad intelectual de Avilés y comarca.

Esta entidad se creó en 1993 fruto de los esfuerzos y también de la necesidad de algunos padres pioneros avilesinos, que comprobaban que cuando sus hijos con discapacidad intelectual acababan la etapa escolar y cumplían la mayoría de edad, no existía ningún recurso formativo ni asistencial que facilitase la inclusión social y laboral que estas personas necesitaban, acabando en la práctica recluidos en sus domicilios y atendidos por sus familias. Así entre todos consiguieron reunir una escasa cantidad de dinero para poder pagar el alquiler de un reducido local en la calle de La Estación, y poner en marcha un pequeño taller de bolsos, en el que recibían formación ocupacional apenas una decena de personas con discapacidad, teniendo como objetivo su futura integración laboral.

Esta modesta iniciativa pronto se vio colapsada por el número de personas que solicitaban ser atendidas, por lo que cuatro años más tarde lograron que el Gobierno del Principado de Asturias y el Ayuntamiento de Avilés consiguieran ponerse de acuerdo para cederles el uso de un bajo de unas viviendas sociales en el barrio de La Magdalena, inaugurando el actual centro ocupacional. En aquella época ya ofrecían asistencia y formación a más de 30 personas, además de poner en funcionamiento una vivienda tutelada que se convertiría en el hogar de 8 personas con discapacidad intelectual que habían perdido a su familia.

Aunque en aquella época los servicios destinados a la atención de las personas con discapacidad intelectual eran meramente caritativos y financiados por los padres y particulares, el Estado empezaba a mostrar su preocupación por la atención a este colectivo, financiando algunas de las actividades de la asociación mediante subvenciones y recursos públicos.

En el año 2006 se aprobó la Ley de Autonomía Personal y Atención a Situaciones de Dependencia, texto que supuso un hito en la lucha de los derechos de las personas con discapacidad: por primera vez en la historia el Estado se hacía cargo de la atención a estas personas, estableciendo una red de recursos (centros de día, residencias, atención domiciliaria…) a la que tendrían derecho todas las personas en situación de dependencia. Esto convirtió a la dependencia en uno de los cuatro pilares fundamentales del Estado del Bienestar tras la educación, la sanidad y las pensiones.

Esta ley dotó de una estabilidad y seguridad a los servicios que ofrecía la Asociación Rey Pelayo, que en aquel entonces ya atendía a más de 50 personas, ayudando que pudiesen alquilar otro pequeño local muy próximo al actual para poder seguir atendiendo las necesidades de estas personas, que no dejaban de crecer.

En la actualidad, la Asociación Rey Pelayo cuenta con más de 3.000 socios, siendo el referente de la comarca en la atención de las personas con discapacidad intelectual. Ofrece asistencia y formación a más de 80 personas a través de su centro ocupacional, donde trabajan más de 15 profesionales, además de desarrollar actividades de ocio y tiempo libre para el colectivo.

La Asociación gestiona también una vivienda tutelada para 10 personas, teniendo prevista para el futuro cercano la apertura de otra vivienda para otras 10 personas. Pero sin duda, el reto más ilusionante es la apertura del nuevo Centro de Integración y Promoción de la Vida Autónoma Rey Pelayo. Este centro está actualmente en construcción en La Grandiella, muy próximo al centro ocupacional actual, con una superficie de 1000 metros cuadrados y una capacidad de 80 personas, y está previsto que se trasladarán los usuarios en los primeros meses del próximo año.

El nuevo recurso dará respuesta a todas las necesidades de las personas que actualmente atendemos, ofreciendo una atención integral a la persona: ofrecerá recursos asistenciales, formativos, ocupacionales, servicios de inserción laboral, atención psicológica…. constituyéndose como un recurso pionero de referencia en la comarca. Además este recurso permitirá convertir el actual centro ocupacional en un Centro de Día para personas con discapacidad intelectual en proceso de envejecimiento, siendo el primer que recurso de la comarca especializado en el envejecimiento de las personas con discapacidad intelectual. Estará también preparado para atender a un nuevo reto que actualmente está surgiendo como una necesidad social a la que no se le está dando una respuesta adecuada debido al rápido incremento de la demanda: el tratamiento y la asistencia a las personas con Trastornos del Espectro Autista.

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