El novelista Grady Hendrix: "Nunca he visto nada igual al Celsius 232, ni siquiera en Estados Unidos"
El autor de "Brujería para chicas descarriadas" y "Horrostör" elogia desde California el festival: "Convierte Avilés en el corazón de la literatura" fantástica”

Grady Hendrix, en el centro, rodeado de dos de los codirectorese del Celsius: Diego García Cruz y Jorge Iván Argiz / Cedida a LNE

Grady Hendrix, que es novelista y también norteamericano, se paseó por Avilés estos días pasados a cuenta de la décima quinta edición del Festival Celsius 232 de fantasía, ciencia ficción y terror. Y, a diferencia de Ray Milland, aquellos días sí le dejaron huella. “Todos los meses de julio, durante una semana, el Celsius convierte Avilés en un corazón apasionado del tamaño de una ciudad que palpita de amor a la lectura. Nunca he visto nada igual, ni siquiera en Estados Unidos”, escribe para LA NUEVA ESPAÑA desde San Diego, en California. Después de Avilés, la fantasía internacional se pierde por la costa Oeste.
Hendrix, que es autor de obras tan extraordinarias como "Horrostör" (2022), "El exorcismo de mi mejor amiga" (2022), "Cómo vender una casa encantada" (2023) y "Brujería para chicas descarriadas" (2025), no es nuevo en Avilés. De hecho, en 2022 estuvo hablando del primero de estos libros. Contó en las páginas de este periódico cosas tales como si una casa está embrujada, ¿por qué no embrujar unos grandes almacenes del estilo a un Ikea? Respecto del libro del exorcismo fue tan elocuente como diáfano: “Principalmente, escribí esta novela por un tema económico: necesitaba dinero. Quería publicar otro libro y había aportado varias ideas al editor, pero ninguna parecía interesarle. Así que, de repente, llegué a este título de ‘El exorcismo de mi mejor amiga’, pero sin ninguna idea. Sólo el título. Y al editor le gustó.”

Grady Hendrix, tras cuatro horas y cuarto firmando ejemplares de sus libros en Avilés / Cedida a LNE
El creador de "Brujería para chicas descarriadas" —como la mayor parte de sus libros en España, edita Minotauro— anduvo por Avilés, se tomó una cerveza con Chuck Palahniuk y Carlos Sisi. Los tres ahí, en medio del Parche, antes de ponerse a firmar sus libros, que los novelistas del Celsius vienen para conocer a sus lectores, para disfrutar de una ciudad que les sorprende y también para trabajar a ful. Grady Hendrix estuvo sentado, rotulador en ristre, durante cuatro horas y cuarto, que fue el momento en que el último de la fila de aficionados pudo llevarse para casa uno de los ejemplares autografiados del norteamericano que mete miedo en un presente más que tenebroso. Como sucede con "Brujería para chicas descarriadas": la historia que protagoniza Fern, que es una chica de 15 años que queda embarazada y su familia, para evitar la vergüenza de tener en casa a una descarriada, se la lleva a una casa hasta poder dar a luz. Esta casa es Wellwood House y está en San Agustín de Florida, la primera ciudad de Estados Unidos, la más antigua, la de la calle Avilés, la de su hermanamiento con la ciudad que acoge el Celsius desde hace quince años. En el capítulo 3, por ejemplo, escribe Hendrix: “Los sábados, las chicas que se han ganado el privilegio, pueden ir a San Agustín”.
Tras la firma sideral, el novelista se fue a tomar un algo al Filan, el bar central de los ciento y pico autores invitados por los organizadores del Celsius. Y, ahora, desde el otro lado del planeta reflexiona (en esta misma página): “El Celsius 232 es un festival gigante en una ciudad pequeña y, mientras está en marcha, parece el centro literario de toda España”.
Palabra de Hendrix.
Grady Hendrix escribe para LA NUEVA ESPAÑA en exclusiva
La primera vez que vine al Celsius, estaba en una cafetería con Joe Abercrombie y tuve la sensación de que medio Avilés pasó por allí para sacarse fotos con él y pedirle que les firmara los libros. Le pregunté que por qué era ta popular en España y me dijo: «Porque no dejo de venir al Celsius». Tenía razón. El Celsius 232 es un festival gigante en una ciudad pequeña y, mientras está en marcha, parece el centro literario de toda España. Las calles están llenas a rebosar de lectores felices, cada sala de charlas y conferencias está abarrotada de autores, y mires a donde mires hay libros, luego libros, luego más libros. Todos los meses de julio, durante una semana, el Celsius convierte Avilés en un corazón apasionado del tamaño de una ciudad que palpita de amor a la lectura. Nunca he visto nada igual, ni siquiera en Estados Unidos.
(Trad. Cristina Macía)
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