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Las obras para transformar la movilidad de Avilés convencen a los vecinos, que respaldan los cambios pero reclaman más accesibilidad y aparcamientos adaptados

Las actuaciones en San Agustín, La Cámara, la avenida de Alemania o La Folleca reciben una valoración mayoritariamente positiva, aunque los ciudadanos piden reforzar las conexiones de transporte público y facilitar los desplazamientos de las personas con discapacidad

Francisco José Pousada en el mercado de Avilés.

Francisco José Pousada en el mercado de Avilés. / Luisma Murias

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Avilés

"Todo lo que sea mejorar la movilidad en la ciudad me parece positivo". La reflexión de Ana Escobar, vecina del centro, resume el sentir mayoritario de quienes observan cómo Avilés se transforma este verano entre excavadoras, vallas y cortes de tráfico. Las obras que afectan a enclaves tan transitados como el entorno del Hospital Universitario San Agustín, La Cámara, la avenida de Alemania, La Folleca o la entrada por Los Canapés obligarán a modificar recorridos y asumir pequeñas molestias, pero los vecinos coinciden en que el objetivo de mejorar la circulación, crear más plazas de aparcamiento y potenciar el transporte público, justifica los inconvenientes temporales.

El plan de actuaciones impulsado por el Ayuntamiento de Avilés y el Principado de Asturias busca reorganizar algunos de los principales ejes viarios de la ciudad, crear nuevas plazas de estacionamiento, ampliar aceras, renovar paradas de autobús y adaptar Avilés a una movilidad urbana más moderna. Un proyecto de gran envergadura que, lejos de generar rechazo entre los ciudadanos, encuentra una acogida favorable, aunque con un mensaje común: la transformación debe completarse pensando especialmente en las personas con movilidad reducida.

Uno de quienes ya aprecia los resultados es Francisco José Pousada, vecino de Rivero, que frecuenta el entorno del Hospital Universitario San Agustín para acudir al gimnasio. "A mí me parece muy bien que el Ayuntamiento se preocupe por mejorar la movilidad. Al final, si las cosas se hacen para que el tráfico funcione mejor y la gente se pueda mover con más facilidad, bienvenidas sean", afirma. Pousada asegura que los cambios ya han mejorado la circulación en una zona que hasta hace poco sufría frecuentes retenciones. "Antes había momentos en los que se montaban atascos y daba la sensación de que todo iba más lento. Ahora, con el carril bus y los cambios que hicieron, me resulta mucho más cómodo llegar. Se circula de una manera más ordenada y, aunque al principio siempre cuesta acostumbrarse, creo que han sido positivos", sostiene.

Franciso Ariza en el centro de Avilés.

Franciso Ariza en el centro de Avilés. / Luisma Murias

También Francisco Ariza, vecino de La Magdalena, considera que la ciudad debe adaptarse a la evolución de su espacio urbano. "Avilés es una ciudad con calles bastante estrechas y cada vez tiene más zonas peatonales, así que hay que ir adaptando la movilidad a esa realidad. No se puede pretender que todo siga funcionando igual que hace veinte años", explica. Para él, cualquier actuación que contribuya a que "el tráfico sea más fluido, el transporte público funcione mejor y la gente tarde menos en desplazarse" repercute directamente en la calidad de vida de los vecinos y responde a las necesidades actuales de la ciudad.

La apuesta por un centro más amable para el peatón también recibe el respaldo de quienes solo regresan a Avilés durante el verano. Divina Fernández, residente en Almería durante gran parte del año, reconoce que caminar por el casco urbano es una de las cosas que más echa de menos cuando está fuera. "Desde el punto de vista del peatón, moverse por el centro de Avilés es una maravilla. Poder caminar con tranquilidad, recorrer las calles sin apenas tráfico y disfrutar del ambiente del centro es un lujo", afirma. No obstante, entiende que esa realidad debe ir acompañada de mejoras para el resto de usuarios. "También hay que adaptar la movilidad del resto de la ciudad y buscar soluciones para los conductores. La única pega es que todavía falta pensar un poco más en las personas con movilidad reducida o con algún tipo de discapacidad", añade.

Divina Fernández, antes de acceder a la plaza de abastos.

Divina Fernández, antes de acceder a la plaza de abastos. / Luisma Murias

Una reivindicación compartida

Precisamente la accesibilidad es uno de los aspectos que más se repite entre las demandas de los vecinos. Édgar Álvarez, residente en La Luz, respalda las actuaciones municipales, aunque considera que todavía existe margen de mejora. "Creo que las ciudades tienen que evolucionar y adaptarse, y todo lo que sirva para que funcionen mejor es positivo", señala. Sin embargo, lamenta la escasez de plazas de aparcamiento reservadas para personas con movilidad reducida. "Muchas veces, si no encuentras una cerca del centro, tienes que dejar el coche bastante lejos y recorrer un buen tramo andando. Para alguien con problemas de movilidad eso supone un esfuerzo importante e incluso hace que te plantees si merece la pena ir. Creo que se están haciendo cosas bien, pero las actuaciones tienen que diseñarse pensando en todo el mundo", reclama.

Édgar Álvarez en El Parche.

Édgar Álvarez en El Parche. / Luisma Murias

Una petición que comparte Ana Escobar, quien considera que la peatonalización del centro debe ir acompañada de alternativas suficientes para acceder a él. "Con gran parte del centro peatonalizado, hace falta ofrecer alternativas para que la gente pueda seguir accediendo con facilidad", sostiene. A su juicio, el Ayuntamiento debería "reforzar las conexiones de transporte público y, sobre todo, habilitar más plazas de aparcamiento para personas con discapacidad o movilidad reducida". De lo contrario, explica, muchos ciudadanos se ven obligados "a dejar el coche muy lejos o directamente recurrir al taxi", un gasto que termina acumulándose para quienes necesitan desplazarse con frecuencia.

Ana Escobar en la grapa.

Ana Escobar en la grapa. / Luisma Murias

Las opiniones recogidas dibujan un respaldo amplio a las obras de movilidad que este verano transforman Avilés. Los vecinos entienden que las molestias derivadas de los trabajos son el peaje necesario para modernizar la ciudad y mejorar los desplazamientos. Pero también coinciden en que el éxito del proyecto no dependerá únicamente de reorganizar el tráfico o crear nuevos aparcamientos, sino de que la futura movilidad urbana sea realmente inclusiva y permita que conductores, peatones, usuarios del autobús y personas con discapacidad compartan el espacio público en igualdad de condiciones.

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