Hugo Morán, secretario de Estado de Medio Ambiente: "Muchas de las infraestructuras actuales fueron diseñadas para un clima que ya no existe"
El representante del Gobierno defiende que el sistema debe anticiparse a los efectos del calentamiento global y modernizar tanto las infraestructuras como la normativa

Hugo Morán durante su intervención. / Miki López
"Muchas de las infraestructuras actuales fueron diseñadas para un clima que ya no existe". Con esta advertencia, el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, resumió este viernes en Avilés el desafío al que se enfrenta el sistema energético ante el avance del cambio climático. Morán fue el encargado de abrir la segunda jornada de los Cursos de La Granda, que bajo el título "¿Hacia una transición energética resiliente?" reúnen en el Hotel Palacio de Avilés a responsables políticos, directivos de las principales compañías del sector, representantes de instituciones europeas y expertos nacionales e internacionales. Durante una intervención de unos cuarenta minutos, previa a las mesas redondas, centró su discurso en la necesidad de convertir la adaptación climática en una prioridad de las políticas públicas.
Morán comenzó dibujando un escenario marcado por los récords meteorológicos registrados en España. Recordó que junio de 2026 fue el segundo junio más cálido de toda la serie histórica y el tercero más seco desde 1961, una combinación que incrementa el riesgo de incendios forestales, desertización y estrés hídrico. "Estamos en unos tiempos marcados por el cambio climático y la situación geopolítica", señaló el secretario de Estado, quien sostuvo que estos factores pueden agravar aún más la situación del sector energético. Ante este escenario, defendió que el marco regulatorio debe enviar "señales claras" y mantener la ambición climática sin perjudicar la competitividad de la industria.
El responsable de Medio Ambiente afirmó que la transición energética debe entenderse también como una estrategia de adaptación. A su juicio, ya no basta con reducir emisiones, sino que resulta imprescindible preparar el sistema para soportar fenómenos extremos cada vez más frecuentes. En ese sentido, avanzó que el Gobierno está ultimando el segundo Programa Nacional de Adaptación al Cambio Climático, con horizonte en 2030, que prestará especial atención a la gestión del agua, las infraestructuras, el urbanismo y el propio sistema energético.
Morán incidió en que los riesgos derivados del calentamiento global no permanecen confinados en sectores concretos, sino que se transmiten a través de cadenas de interdependencia. La relación entre agua y energía, explicó, constituye uno de los ejemplos más claros de la necesidad de adoptar una perspectiva integral. El cambio climático afecta tanto a la disponibilidad de los recursos como a la producción de energía limpia y obliga a estudiar cómo evolucionarán fuentes como el sol o el agua. "Prepararse para escenarios extremos ya no es una opción, sino una necesidad para adaptarse al futuro", advirtió.
El secretario de Estado también puso el foco en las ciudades, donde la concentración de población convierte el suministro energético en un elemento estratégico. A su juicio, la eficiencia energética será una herramienta fundamental para reducir la presión sobre las infraestructuras y garantizar la seguridad del sistema. "Cuando falla la energía no solo se apaga la luz, sus efectos se propagan al conjunto del sistema", afirmó. Por ello, defendió reforzar la colaboración entre administraciones y empresas para construir un modelo "más seguro, flexible y resiliente" que permita evitar la creación de nuevas vulnerabilidades.
Los incendios, un problema sin respuestas sencillas
Morán se refirió también a la situación provocada por los incendios forestales y pidió apartar este problema de la confrontación política. "No busquemos respuestas sencillas, porque no las hay. El elemento común en todos los casos es el cambio climático", sostuvo. Aunque calificó el verano de "muy complicado", destacó que en los últimos episodios del centro de la Península no se han producido desgracias personales pese a haberse movilizado a unas cien mil personas.
El secretario de Estado reivindicó la necesidad de contar con estructuras organizativas "robustas" y profesionales preparados para actuar ante las emergencias. Recordó que, durante la DANA, los trabajadores del sector energético comenzaron a intervenir antes de que se organizasen las primeras respuestas de voluntarios, lo que permitió mantener los suministros esenciales. "No podemos limitarnos a un eslogan de 'solo el pueblo salva al pueblo', porque esa simplificación nos lleva por mal camino", aseguró Morán, quien insistió en que ningún país ni ninguna economía puede responder por sí sola a fenómenos de esta magnitud.
Morán concluyó su intervención defendiendo que la adaptación no solo debe producirse sobre el terreno, sino también en los ámbitos normativo, social y cultural. A su juicio, buena parte de la legislación vigente responde a una realidad del siglo pasado y necesita actualizarse. El secretario de Estado reconoció que modificar hábitos consolidados durante décadas no será una tarea sencilla, pero insistió en que ese cambio cultural resulta imprescindible para que administraciones, ciudadanos y empresas puedan responder con éxito a los desafíos del cambio climático.
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