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Tsunami de limpieza en la playa de Salinas: restos de botella, bolsas y hasta un huevo de tiburón en el arenal castrillonense

La iniciativa llevada a cabo por el Festival Surf, Music and Friends, trata de resolver uno de los problemas del verano: la contaminación de las playas y el mar

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Claudia Serantes

Salinas

"A ver si conseguimos que la ciudadanía se conciencie de lo importante que es cuidar el medio marino". La decimotercera edición del Festival Surf, Music and Friend volvió un año más a la playa de Salinas. El certamen, que tiene por objetivo combinar el entorno natural de la playa con actividades deportivas y culturales relacionadas con el surf, incorporó este verano una curiosa novedad "Aula del Mar", un espacio para concienciar sobre la importancia de cuidar el medio ambiente, que este domingo organizó una recogida de basura en el arenal castrillonense.

Este espacio se ubica en una pequeña carpa instalada en la zona de Los Patos. Allí, Noelia Suárez, su coordinadora, junto a varios voluntarios, organizan actividades, charlas con expertos y talleres para familias, con el objetivo de enseñarles la importancia del cuidado del medio ambiente. "Nuestro objetivo es concienciar a la ciudadanía de lo importante que es combinar nuestras actividades diarias con el respeto hacia el medio. No es que tengamos que dejarlo todo para cuidarlo, sino que debemos intentar adaptar nuestros hábitos a la sostenibilidad", relata la coordinadora, mientras espera a que lleguen los participantes en la limpieza de la playa de Salinas.

Suárez, junto a sus compañeros, prepara sacos con guantes y ganchos para hacer la actividad de la mañana lo más segura posible para las familias. "Hoy tenemos la limpieza de la playa para intentar retirar toda la basura que hay en un pequeño espacio de la playa de Salinas, donde todos los años sacamos una cantidad de basura importante", agrega la coordinadora mientras, poco a poco, van llegando los participantes. A las 12.30 horas, esta marea de gente se dirige hacia la zona acotada de la playa.

Entre risas y bajo la vigilancia de los padres, muchos niños, armados con sacos, guantes y pinzas, recogen los residuos, fundamentalmente plásticos procedentes de botellas o bolsas, que van a encontrando por la arena. "En el momento en el que te agachas, te pones los guantes, empiezas a buscar y acercas un poco la vista al suelo, te das cuenta de la cantidad de plásticos de pequeño tamaño que hay siempre en la línea de marea", destaca Juan Carlos Gómez, uno de los padres, quien, acompañado de su hijo Pelayo, se enzarza con las algas en busca de restos de basura.

Pasa el tiempo y esto no es lo único que aparece. Una de las pequeñas descubre una parte de un huevo de tiburón y, cuando se lo muestra a Noelia Suárez, la coordinadora, sorprendida, comienza a dar una explicación a las familias. "Tranquilos, no nos van a hacer daño, pero en nuestra costa hay un montón de tiburones como la pintarroja o el cazón". Su explicación se ve interrumpida por el comentario de uno de los pequeños: "El cazón en adobo", lo que provoca las risas de los asistentes y de la propia Noelia, quien confirma el comentario del joven y añade que se llevará el hallazgo a la universidad para seguir estudiándolo.

La actividad finaliza con el regreso a la carpa, donde los participantes utilizan todo lo que han encontrado para crear un mural. "Para que vean que incluso se puede hacer arte de la basura y sean conscientes del impacto, ya que no deberíamos tener toda esa basura en las playas", explica Noelia Suárez, quien insiste en la importancia de la educación ambiental desde edades tempranas. Gracias a iniciativas como esta, un día de playa en familia se convierte en una experiencia de aprendizaje tanto para pequeños como para adultos.

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