Los vecinos de San José Artesano celebran el ahorro y la mejora del aislamiento tras la rehabilitación de sus viviendas: "Casi no pusimos la calefacción en invierno"
La actuación, financiada con 4,39 millones de fondos europeos, transforma 22 bloques de Buenavista y beneficia a 176 familias, que destacan el mayor confort térmico y acústico

Jesús Ruiz, con su perro Max, y al fondo uno de los bloques rehabilitados. / Miki López / LNE
"No tuvimos que poner la calefacción durante el invierno, salvo cuatro días contados". La frase de Luisa Fernández, vecina de San José Artesano desde hace casi treinta años, resume el efecto de la rehabilitación integral acometida en este conjunto residencial de Buenavista. Setenta años después de su construcción, los 22 edificios del barrio han estrenado una nueva imagen y, sobre todo, unas condiciones de habitabilidad muy distintas. Según los residentes, las obras, financiadas con fondos NextGeneration EU, han mejorado el aislamiento térmico, han reducido las pérdidas de calor y han permitido que las viviendas conserven durante más tiempo una temperatura estable.
La actuación ha supuesto una inversión superior a cinco millones de euros, de los que 4,39 millones proceden del programa estatal de rehabilitación incluido en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. En total, se han beneficiado 176 familias de uno de los ensanches obreros levantados en Avilés a mediados del siglo XX. La intervención ha incluido el aislamiento de fachadas y cubiertas, la modernización de sistemas energéticos y la preparación del entorno para la futura instalación de ascensores, una de las grandes reivindicaciones históricas de los residentes.

Luisa Fernández ante los edificiós rehabilitados. / Miki López
Luisa Fernández vive en uno de los primeros bloques en los que terminaron las obras y ya ha podido comprobar el resultado durante un invierno completo. Asegura que la diferencia ha sido evidente tanto en el confort interior como en el consumo. "Sinceramente, estamos encantados con el cambio", señala. Según explica, la vivienda mantiene ahora mucho mejor el calor y apenas fue necesario encender la calefacción durante los meses fríos. Para ella, la rehabilitación "ha sido todo un acierto" porque se nota en el bienestar diario y también en la factura.
Distinta es la experiencia de Jesús Ruiz, que lleva viviendo en el barrio desde niño y cuyo edificio terminó de rehabilitarse hace apenas un mes. Todavía no ha pasado un invierno con las nuevas condiciones, pero ya percibe que el calor permanece más tiempo dentro de casa. Durante años, explica, vivir en un primero suponía que la vivienda perdiera temperatura con mucha facilidad, incluso con la calefacción encendida. "Habrá que esperar a que llegue el invierno para comprobar cómo se refleja en la factura", admite, aunque considera que el cambio ya es "claramente positivo".
La transformación también se aprecia desde el exterior. Los bloques han dejado atrás la imagen envejecida que arrastraban tras siete décadas y presentan ahora unas fachadas renovadas, con mejores prestaciones frente al frío, la humedad y el ruido. Al mismo tiempo, el Ayuntamiento ha actuado en el espacio público con nuevos caminos, mejoras en las infraestructuras urbanas, ampliación de zonas junto a los portales y una modernización general del entorno.
Las ventanas, decisivas contra el frío y el ruido
Una de las mejoras más valoradas ha sido la sustitución de las ventanas, especialmente en las viviendas que todavía conservaban antiguos cierres correderos. José Antonio Álvarez, que visita habitualmente a su hermana en un bloque situado junto a la rotonda de Buenavista, explica que por aquellas carpinterías se escapaba el calor con mucha facilidad. Ahora, afirma, la diferencia es notable. "Ha sido un avance importante", sostiene, porque los pisos no solo mantienen mejor la temperatura, sino que también han ganado en aislamiento acústico.

Imagen general de los edificios. / Miki López
Álvarez recuerda una escena que, a su juicio, demuestra hasta qué punto ha cambiado la vivienda de su hermana. Ambos estaban tomando un café en la salita mientras en el exterior descargaba una tormenta y, sin embargo, apenas se escuchaba el ruido. "Ni siquiera oíamos la tormenta", relata. Su hermana, añade, está "encantada" con las nuevas ventanas y con una actuación que ha mejorado tanto el aspecto del edificio como sus condiciones de habitabilidad.
Las obras quedaron concluidas antes del 30 de junio, dentro del plazo fijado por el PRTR, mientras continúa la tramitación de las ayudas destinadas a las comunidades de propietarios. Queda pendiente la resolución de la convocatoria del Principado de Asturias para la instalación de los ascensores, el último gran paso para completar la transformación de San José Artesano. A la espera de ese avance, los vecinos ya constatan que la rehabilitación ha permitido reducir el consumo energético, mejorar el aislamiento y devolver el confort a unas viviendas construidas hace setenta años.
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