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El Principado financiará una herramienta pionera basada en la IA para detectar el riesgo de autismo desde los nueve meses

La iniciativa, presentada en los Cursos de La Granda, permitirá convertir el prototipo en una prueba accesible para orientar a las familias, facilitar la intervención precoz y reforzar el trabajo de los profesionales sanitarios

Gloria Acevedo, Raquel Cuevas, Flor A. Lloriana, Estefanía Rodríguez, Javier González y Daniel Fernández

Gloria Acevedo, Raquel Cuevas, Flor A. Lloriana, Estefanía Rodríguez, Javier González y Daniel Fernández / Miki López / LNE

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Avilés

La detección precoz del trastorno del espectro del autismo (TEA) dio este jueves un nuevo paso en Asturias. La asociación ADANSI de familias y personas con autismo de Asturias, anunció durante una jornada celebrada en los Cursos de La Granda, en el Hotel Palacio de Avilés, que el proyecto "Cómo mira tu bebé" contará con financiación del Principado de Asturias, a través de la agencia Sekuens, para desarrollar una versión definitiva de una herramienta basada en inteligencia artificial y seguimiento ocular capaz de identificar indicadores de riesgo de autismo en bebés desde los nueve meses de edad. La iniciativa, desarrollada junto al grupo de investigación Computational Reflection de la Universidad de Oviedo, aspira a convertirse en una prueba objetiva de cribado que complemente la evaluación clínica y permita iniciar intervenciones especializadas antes de que el trastorno manifieste plenamente su sintomatología.

La jornada comenzó con la intervención del presidente de ADANSI, Javier González García, quien repasó la trayectoria de la entidad desde su creación en 1991 por un grupo de familias que apenas encontraba recursos para atender a las personas con autismo. "Una asociación como ADANSI no puede limitarse únicamente a prestar servicios. Nuestra responsabilidad es también contribuir a generar conocimiento, impulsar la formación, colaborar con las administraciones y conseguir que los avances científicos se traduzcan en mejores respuestas para las personas con autismo y sus familias", defendió. El presidente recordó que la entidad acompaña actualmente cada año a cerca de un millar de personas con autismo y a sus familias, desde los primeros meses de vida hasta la edad adulta, gracias a un equipo de más de cincuenta profesionales especializados y a la colaboración mantenida con el Principado mediante conciertos y convenios con las consejerías de Salud y de Derechos Sociales y Bienestar.

Ese compromiso con la investigación desembocó en 2016 en el nacimiento del proyecto "Cómo mira tu bebé", dirigido por la psicóloga y logopeda Gloria Acevedo, tras la experiencia acumulada en el Servicio de Atención Temprana de ADANSI. "La detección temprana de indicadores de riesgo de trastorno del espectro del autismo es fundamental para poder intervenir antes de que la sintomatología se manifieste plenamente y reducir, en la medida de lo posible, su impacto en el desarrollo del menor", explicó Acevedo. El sistema estudia la forma en la que los bebés fijan la mirada sobre distintos estímulos mediante tecnología de seguimiento ocular, al considerar que un patrón visual diferente constituye un biomarcador conductual reconocido por la comunidad científica y que puede aparecer antes de los síntomas más evidentes del trastorno.

La investigadora detalló que el estudio se apoya en la información recopilada durante años con más de un millar de niños, una base de datos que permitió identificar diferencias significativas en la dinámica de la mirada y desarrollar un sistema automático de análisis. "El objetivo no es realizar un diagnóstico, sino una prueba de cribado. Cuando el sistema detecte un patrón de mirada diferente, se podrá recomendar una valoración más profunda e iniciar una intervención temprana, específica y preventiva", subrayó. Acevedo recordó además que muchas familias perciben muy pronto que el desarrollo de sus hijos sigue un camino diferente, aunque no siempre saben interpretar esas señales. Entre los posibles indicios citó que el bebé no responda a su nombre, preste poca atención a determinados estímulos sociales, no imite gestos sencillos o presente respuestas poco habituales en las interacciones cotidianas.

Por su parte, el investigador de la Universidad de Oviedo Daniel Fernández Lanvin explicó que la financiación concedida por el Principado, a través de Sekuens, entidad dependiente de la Consejería de Ciencia, permitirá transformar el actual prototipo en una herramienta preparada para su utilización en entornos reales, accesible desde distintos centros y con unos costes reducidos. "El sistema se entrena con los datos obtenidos de un número muy elevado de niños. Una vez entrenado, es capaz de reconocer determinados patrones y detectar indicadores de riesgo con una efectividad cercana al 90%", señaló. El nuevo desarrollo incorporará algoritmos más avanzados para analizar con mayor precisión la dirección de la mirada, el tiempo de fijación, los cambios de atención y la velocidad de respuesta del bebé ante los estímulos.

Una prueba con vocación sanitaria

La herramienta sumará además una segunda línea de trabajo basada en la computación afectiva. Mientras el niño observa los estímulos, una cámara registrará su rostro para estudiar microgestos y variaciones en la expresión facial. "Queremos extraer información sobre los microgestos del bebé y combinarla con los datos de sus movimientos oculares. De esta manera, el sistema no se basará únicamente en dónde mira el niño, sino también en cómo reacciona emocionalmente ante lo que está viendo", indicó Fernández. La combinación de ambas fuentes de información permitirá realizar una evaluación más completa y precisa, superar el porcentaje de clasificación alcanzado hasta ahora y aumentar la fiabilidad de una herramienta que mantendrá siempre su función como sistema de cribado y apoyo a la decisión profesional.

El objetivo final es que esta tecnología pueda incorporarse en el futuro al ámbito sanitario como una prueba de cribado temprano del riesgo de autismo, sin sustituir nunca la valoración de los especialistas, pero facilitando que los niños que necesiten un seguimiento específico puedan recibirlo cuanto antes. "La inteligencia artificial puede ayudarnos a procesar una cantidad de información que sería muy difícil analizar de forma manual. La idea es ofrecer a los especialistas una herramienta objetiva, rápida y asequible que facilite la detección temprana y permita intervenir cuanto antes", concluyó Fernández.

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