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Rafael Ángel Rodríguez, jefe de la Policía Local de Avilés, abre las fiestas de San Lorenzo: "Cuando nos preguntan de dónde somos, decimos que de Llaranes"

El jefe de la Policía Local apela a la solidaridad, la vida en la calle y el orgullo vecinal en un inicio festivo que también homenajeó al campeón de España de skate sub-12 Jorge Rodríguez antes de dar paso a espuma, música y verbena

Rafael Ángel Rodríguez durante el pregón.

Rafael Ángel Rodríguez durante el pregón. / Mara Villamuza

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Llaranes

"Todavía hoy, cuando alguien nos pregunta de dónde somos, decimos que de Llaranes. No decimos de Avilés: decimos que de Llaranes, y con orgullo". Con esa exaltación del sentimiento de pertenencia, una de las ideas que atravesó todo su discurso, Rafael Ángel Rodríguez, jefe de la Policía Local de Avilés, abrió este viernes las fiestas de San Lorenzo de Llaranes desde la Plaza Mayor. El pregonero regresó a su propio barrio para tirar de memoria y reivindicar una forma de vivir que, pese al paso de las décadas, considera todavía reconocible en sus calles. "Quizá seáis uno de los últimos reductos de una vida real, de una vida auténtica", señaló ante los vecinos, antes de advertir sobre un futuro en el que el contacto personal pueda quedar desplazado por las redes sociales: "Lo que está por venir puede que sea una felicidad virtual, pero también será una infelicidad real".

Rodríguez, que se definió como miembro de la generación del "baby boom", construyó buena parte del pregón sobre los recuerdos de su infancia, adolescencia y juventud en Llaranes: los juegos en la calle desde la mañana hasta que las madres llamaban a casa para comer, los inviernos alrededor de las cocinas de carbón, los largos veranos en el parque infantil, la campa de la iglesia, La Toba, la Plaza Mayor o las cafeterías de La Espina. Evocó también los partidos en las canchas de Llaranes Viejo, el cineclub de los Salesianos, el cine Llaranes, los futbolines, las partidas de cartas y ajedrez, los quioscos del barrio y hasta "aquellos rudimentarios carros fabricados con tablas y rodamientos con los que los chavales se lanzaban cuesta abajo". Una sucesión de estampas que resumió como recuerdos que hoy "parecen lejanos, pero nítidos" en su memoria.

El jefe policial aprovechó además el escenario para reconocer el trabajo de Cofella, la comisión de festejos, y de quienes mantienen vivo durante todo el año el calendario festivo del barrio, no solo por San Lorenzo y Santa Bárbara, sino también con citas como la Noche de San Juan. "Gracias por el esfuerzo que hacéis para que las fiestas del barrio, de nuestro barrio, salgan adelante", afirmó. Admitió con humor que nunca ha sido "especialmente fiestero" y que incluso tiene fama entre los organizadores de ser "un poco aguafiestas", aunque defendió que la celebración y la seguridad deben caminar juntas. El objetivo, sostuvo, es que los vecinos se diviertan, pero también que las fiestas sirvan para "mantener el sentido de identidad, de orgullo por pertenecer a una comunidad".

Por la izquierda; Aarón Macías junto a Jorge Rodríguez en el balcón.

Por la izquierda; Aarón Macías junto a Jorge Rodríguez en el balcón. / Mara Villamuza

La apertura tuvo también otro protagonista del barrio. Al balcón salió Jorge Rodríguez, flamante campeón de España sub-12 de skate, que recibió el reconocimiento de sus vecinos después de conquistar el título nacional. El joven talento se presenta en las competiciones como "Jorge de Llaranes", llevando el nombre del barrio allí donde compite, y ya mira hacia su siguiente desafío: el Campeonato de Europa.

De los recuerdos de la Plaza Mayor al reguetón y la espuma

Rodríguez cerró su intervención volviendo a los valores que, a su juicio, explican la identidad de Llaranes. Pidió a sus vecinos que sigan "luchando por el barrio, por las personas que aquí viven, por los de Llaranes de toda la vida y por los que llegan con la ilusión de buscar una vida mejor", y recordó que su espíritu fue siempre "acoger con los brazos abiertos, ayudar, acompañar a quien lo necesita". Para despedirse recurrió a la figura del propio San Lorenzo y a la célebre leyenda sobre su martirio en una parrilla para reivindicar "la solidaridad con los humildes, con los necesitados, la valentía ante el poderoso y el humor". Después del último "¡Viva Llaranes!", el ceremonial duró poco: empezó a sonar Bad Bunny y alrededor de medio centenar de niños se lanzaron a disfrutar de la fiesta de la espuma, convirtiendo la Plaza Mayor en el primer gran escenario festivo del fin de semana.

Los niños disfrutan de la fiesta de la espuma.

Los niños disfrutan de la fiesta de la espuma. / Mara Villamuza

Era el comienzo de tres días de celebración que continuarán este sábado con deporte y música y que el domingo reservarán espacio para la misa por San Lorenzo, la comida popular, el bingo musical y la entrega del bollo a los socios de Cofella. Pero la primera jornada tenía todavía una última cita después del pregón y de la espuma. Para cerrar la noche, estaba programada una verbena a cargo del "Grupo Tattoo" en unas fiestas en las que ya ha quedado de sobra reivindicada la memoria y el orgullo del barrio.

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