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Enrique Arnaldo Alcubilla, catedrático de Derecho Constitucional: "Hay pocos momentos en la historia de España donde se haya sentido el sentimiento de misión colectiva que generó el Mundial"

"Algunos defienden que el deporte es una realidad contemporánea y no es verdad; forma parte del ser humano desde que existió la comunidad"

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N. Menéndez

Enrique Arnaldo, magistrado del Tribunal Constitucional, impartió este viernes una ponencia en los Cursos de La Granda bajo el título "El deporte en la literatura", nombre que recibe su último libro.

¿Qué hace un catedrático de Derecho Constitucional escribiendo sobre deporte?

Divertirme y disfrutar. Me sirve para librarme de la profesión y, a la vez, ejercer dos de mis pasiones: el deporte y la literatura. Me encanta unirlas y entrelazarlas. El deporte es un hecho literario, como se puede ver a lo largo de la historia. Algunos defienden que el deporte es una realidad contemporánea y no es verdad; forma parte del ser humano desde que existió la comunidad. Hay libros que cuentan cómo nuestros antepasados más arcaicos ya jugaban. Los griegos y los egipcios ya competían siglos antes de Cristo.

¿Cómo surge esa pasión por el deporte?

De pequeñito. Es algo que siempre ha formado parte de mi vida, como de la de gran parte de las personas. El deporte inicialmente fue masculino, pero gracias a Dios en el siglo XX se universalizó. Hay varias pioneras españolas, como Lili Álvarez en el tenis o Ana Martínez Sagi en atletismo, que cambiaron las cosas. El deporte forma parte de nuestras vidas desde el colegio, cuando todos nos juntábamos para jugar a fútbol. A medida que avanzas en edad vas cambiando de deporte, apostando por especialidades menos extremas, pero sin dejarlo nunca de lado.

El deporte como pasión vital

En mi caso, además, he sido miembro de los comités federativos de la Federación de Fútbol, esos que están tan denostados como lo son los de disciplina, competición o apelación... También fui presidente del Tribunal Administrativo del Deporte. Además, soy hincha del Madrid. El Papa León XIV, cuando vino a España, ya dijo que él, como Papa, era de todos los equipos del mundo, pero que como Robert Prevost era madridista. Yo tengo que ser del equipo del Papa.

Está en Avilés para hablar de su libro, “Deporte en la literatura”.

El libro fue fruto de cierto aburrimiento pandémico. Todos nos encerramos en casa y yo me puse a leer febrilmente muchos libros. Entonces me di cuenta de que en muchos de ellos había referencias comunes, por lo que empecé a tomar notas. Poco a poco se fue convirtiendo en algo cotidiano en todas mis lecturas. Llegó un momento, tres años después, en el que me di cuenta de todo el material que tenía, por lo que empecé a unirlo y ligarlo todo.

“El deporte genera optimismo”

¿Por qué cree que el deporte está tan presente en la literatura?

La sociedad busca elementos positivos porque la gente está harta de lo negativo y depresivo. Queremos optimismo, vitalidad y distanciarnos de los problemas y, para ello, el deporte es idóneo. Genera competición, lo que tiene un elemento de diversión, genera pasiones, conversaciones... La gente, cuando no tiene de qué hablar, acaba sacando el fútbol. Venimos, además, del Mundial de Estados Unidos, donde se ha generado un movimiento similar al que provocaron los Juegos Olímpicos del 92 o el Mundial de 2010. Hay pocos momentos en la historia de España donde se haya sentido ese sentimiento de misión colectiva. Hemos visto al rey Felipe entusiasmado con la selección, como el rey Juan Carlos hace años. Hay poetas, como Luis Alberto de Cuenca, que hizo un soneto de Iniesta. El deporte, y el fútbol especialmente, es un elemento movilizador y generador de optimismo en la sociedad, por eso nos hemos entregado tanto.

¿Será el último Mundial la próxima gran historia que recoja la literatura?

Yo estuve escribiendo columnas durante el Mundial, mezclando diferentes cosas. Escribí sobre Garci, un asturiano muy querido que fue cronista en el Mundial del 94; he escrito de los Papas y el fútbol; sobre la deportividad; sobre ganar como la famosa frase de Luis Aragonés... Es probable que lo que haga sea seguir con esas columnas, para mezclar la literatura y el deporte.

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