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El hotel de cinco estrellas "Gran Lujo" de Avilés abrirá el próximo verano: tendrá doce suites y el precio por noche podrá alcanzar los 450 euros

Las reservas para el establecimiento, con 21 habitaciones, se abrirán en marzo

La propiedad recupera la antigua entrada de carruajes, hallada durante las obras, para convertirla en bodega

VÍDEO: Así avanzan las obras del nuevo hotel de 5 estrellas de Avilés

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Avilés

Avilés tendrá su primer hotel cinco estrellas "Gran Lujo" en verano de 2027. Al menos esa es la previsión con la que trabaja Fernando Artime, hotelero al frente del proyecto para convertir el palacio de Josefina Balsera, en la esquina de La Cámara con la calle Cuba, en un exclusivo alojamiento, el segundo de la región que contará con esta categoría. Si las obras de acondicionamiento, que tras un año de trabajos se encuentran en torno al 40% de ejecución, siguen a este ritmo, la intención del empresario es abrir en marzo el plazo de reservas. El precio medio por habitación estimado es de entre 260 y 270 euros la noche, y se estima que el establecimiento tendrá una plantilla de entre 15 y 20 trabajadores, entre el hotel y el restaurante, que funcionará de manera independiente y será gestionado por Alejandro Villa, chef del Pandora.

Detrás de esa previsión hay una rehabilitación especialmente compleja por las características del inmueble y por las exigencias de Patrimonio. La actuación sobre la cubierta, con dieciséis aguadas diferentes y una cúpula de cuatro vertientes, se ha convertido en uno de los mayores retos técnicos durante las obras. "Es la cubierta más complicada que he hecho en mi vida", reconoce Fernando Artime, impulsor del proyecto, que explica que este tipo de trabajos exigen más tiempo, más mano de obra y un coste muy superior al de una solución convencional. "Es una obra para toda la vida, no para chapucear. Se hace una vez y hay que hacerlo bien", resume.

Veintiuna habitaciones y doce suites

Según el proyecto de Artime, el establecimiento contará con 21 habitaciones, de las que doce serán suites, distribuidas principalmente entre la primera y la segunda planta. Algunas incorporarán las galerías históricas del palacete, integrándolas dentro de la propia estancia. También se mantendrán otros espacios singulares del edificio, como el antiguo salón principal, varias columnas originales, una escultura y una escalera secundaria. La gran protagonista, sin embargo, será la escalera monumental, sometida a una restauración integral y concebida como una de las principales señas de identidad del futuro hotel. "Es lo más bonito del palacio", sostiene Artime, que admite que supone una superficie que no puede destinarse a habitaciones, pero que la considera un claro valor añadido.

El objetivo es lograr oficialmente la categoría de cinco estrellas "Gran Lujo", para la que el proyecto cuenta ya, según la propiedad, con el informe favorable de Turismo. Esta clasificación obliga a cumplir una serie de requisitos y alcanzar una puntuación mínima en servicios, equipamientos y características del establecimiento. Habrá ascensores, aparcamiento, salas de reuniones, espacios para encuentros profesionales y servicios adaptados al perfil de un cliente de alto poder adquisitivo. La propiedad considera que existe en Asturias un nicho de mercado para este tipo de alojamiento. "Tenemos hoteles de muy buena calidad, pero cinco estrellas 'Gran Lujo' hay muy pocos", señala Artime.

El plan de negocio busca atraer especialmente a turistas internacionales, con estancias habituales de tres o cuatro días, y combinar esa demanda con el cliente de empresa. Para ello, el establecimiento contará con salas de reuniones y espacios pensados como "meeting point". La referencia está también en el comportamiento del turismo extranjero que ya recibe el Gran Hotel Brillante, en San Esteban de Pravia. Artime explica que este tipo de cliente busca una experiencia diferente y está dispuesto a pagar más por un producto singular. El reto no será únicamente vender el hotel, sino también el destino. "Hay que promocionar bien el hotel y hay que promocionar a Avilés", afirma.

Las cifras del plan económico reflejan esa apuesta. El establecimiento trabaja con un ADR (siglas de Average Daily Rate) de entre 260 y 270 euros, es decir, un precio medio diario por habitación en el conjunto del año. En temporada baja, la referencia rondará los 220 euros por noche, mientras que en los momentos de mayor demanda las tarifas podrán llegar a los 450 euros. Las suites tendrán precios diferentes también según la época del año. La previsión de ocupación se mueve entre el 60% y el 70% anual.

La antigua entrada de carruajes será una bodega

La rehabilitación ha dejado además una de las grandes sorpresas del proyecto. Durante las obras apareció la antigua entrada de carruajes del palacete, un espacio que había quedado tapiado cuando se construyó el edificio contiguo y que todavía conserva su arco original. La propiedad decidió aprovechar el hallazgo para crear una bodega, que se convertirá en uno de los espacios más singulares del establecimiento. "Lo descubrimos y es una preciosidad", explica Artime.

El restaurante ocupará el espacio donde antiguamente funcionó una sucursal bancaria y tendrá una distribución en forma de L, con cocina abierta, un reservado privado y una terraza exterior orientada hacia el parque. El acceso será independiente del hotel y contará también con aseos y zonas de circulación propias. Los clientes del restaurante podrán utilizar el aparcamiento, mientras que los huéspedes accederán directamente a la recepción desde la entrada por la calle de La Cámara. La organización de los accesos permitirá que restauración y alojamiento funcionen con cierta autonomía dentro del mismo complejo.

La apertura supondrá también la creación de entre 15 y 20 puestos de trabajo entre el hotel y el restaurante. La plantilla se repartirá entre recepción, limpieza, cocina, restauración, atención de habitaciones, gestión del aparcamiento y otros servicios vinculados a un establecimiento de esta categoría. La horquilla es algo inferior a las primeras previsiones públicas, que hablaban de entre veinte y veinticinco empleos. La propiedad no concreta ahora una cifra actualizada de inversión y se limita a hablar de una aportación "muy fuerte" y "muy alta", a la que suma el coste de una dedicación personal prácticamente diaria durante los últimos dos años.

La intervención, de hecho, no está siendo solo una obra constructiva, sino también un proceso continuo de decisiones técnicas y patrimoniales. La tramitación con Patrimonio ha sido uno de los mayores obstáculos y cada elemento descubierto obliga a revisar soluciones, materiales y sistemas de restauración. El objetivo final no es reproducir un hotel histórico ni convertir el palacete en un espacio puramente "vintage", sino combinar el carácter original del inmueble con todas las comodidades actuales. "Que tenga su estilo, pero con todas las comodidades del día de hoy", resume Artime. Con aproximadamente un año de obra por delante, el reto inmediato pasa por cerrar la cubierta, acelerar los trabajos interiores y llegar a marzo de 2027 con la suficiente certeza como para empezar a vender las primeras noches del futuro cinco estrellas Gran Lujo de Avilés.

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