Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Llaranes se siente a la mesa para despedir sus fiestas: "Este es el mejor barrio del mundo"

Unas 240 personas participan el banquete popular. "una de las tradiciones" de las fiestas de San Lorenzo

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Pablo Vázquez Alonso

Llaranes (Avilés)

Llaranes despidió este domingo sus fiestas alrededor de una mesa. El barrio fabril puso el cierre a varios días de celebraciones con su tradicional comida popular, una cita que volvió a congregar vecinos, familias y amigos para compartir mantel y conversación. Cerca de 240 personas participaron en una jornada en la que, más allá del menú, lo importante era "volver a juntarse".

"Estás todo el año esperando que lleguen las fiestas del barrio", aseguraba Pilar Navarro, vecina de Llaranes, que acudió acompañada por sus padres, tíos y suegros. "La familia al completo", explicaba mientras enumeraba gran parte de lo que habían preparado para la jornada festiva: pollo empanado, embutido, tortilla y pastel de cabracho. Una tradición que, en su caso, se repite año tras año y que reúne a buena parte de los suyos, aunque todos no residan en el mismo Llaranes.

La comida popular tiene precisamente ese carácter cercano de familia. Sergio Álvarez, también residente, reconocía sentir "orgullo" y considerar un placer participar en las fiestas. Acudió acompañado de su familia y una amiga y volvió a sentarse a la mesa después de no haber podido hacerlo el año pasado. En su grupo, el menú incluía arroz, carne y, de postre, otra vez arroz, pero esta vez con leche.

Para María Ángeles Sandoval, "Angeli" para los vecinos, la cita es ineludible. "Todos los años vengo", afirmó, de una celebración a la que acude con su marido, un amigo y dos vecinas de toda la vida. Sobre su mesa, el clásico que no puede faltar en las fiestas asturianas: tortilla, empanadas, pollo empanado y, de postre, fruta. Sandoval ponía también el foco en el carácter de encuentro de la jornada, afirmando que "son vecinas nuestras de toda la vida y somos familia ya".

Esther García tampoco falla. Llegó con amigos del barrio y con otros que, aunque no vivan en Llaranes, "les gustan muchísimo nuestras fiestas". En su mesa se juntaron tortilla, empanada, bollos preñaos, chicharrones y pollo. El calor apretaba a las dos de la tarde, aunque, eso sí, no lo suficiente para quitar las ganas de fiesta. "Genial", resumía sobre el ambiente. Y después dejaba una declaración que se ha convertido casi en el lema del día: "Es el mejor barrio de todos. Y del mundo".

Las mesas también tienen sitio para las nuevas generaciones. Nael e Illán, de cinco y tres años respectivamente, disfrutaban de la jornada junto a sus familias. Para ellos, la fiesta es ya parte de la vida del barrio, una tradición que en esta zona se empieza a vivir desde muy pequeños.

Elena Sarmiento, también "vecina de toda la vida", repetía: "Todos los años vengo y no falto". Su grupo, formado aproximadamente por unas treinta personas entre adultos y niños, convirtió la comida en una gran reunión de pandilla. "Traemos de todo", explicaba: empanada, embutido, y ensaladilla rusa, entre otros platos.

La organización había previsto una participación de entre 220 y 240 personas. También había la opción de adquirir un menú ya preparado, por una empresa de la zona, con ensaladilla rusa de primero, carrilleras de segundo y arroz con leche de postre. Desde la comisión de fiestas reconocían el buen tiempo, "hace bastante calor", aunque aliviados de no registrar las altas temperaturas del año pasado: "Esto parecía un invernadero". En Llaranes las fiestas se siguen disfrutando año tras año de la misma manera, de mesa en mesa.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

Tracking Pixel Contents