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La cerveza "marida con todo" en Avilés: picadillo, calamares o criollo

Los asistentes al festival avilesino de Las Meanas defienden la versatilidad de la birra

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Illán García

Illán García

Avilés

Noelia Álvarez es de Gijón y acude desde hace "lo menos veinte años" al festival de la cerveza de Avilés. No falla. Suele ir acompañada de sus amistades y siempre pide lo mismo: un bocadillo de picadillo de ciervo (o también de jabalí) y lo combina con un cerveza tostada. "Maridan muy bien", detalla la gijonesa poco después de darle un trago a su birra. "Esta combinación es espectacular", añade. Y es que los amantes de la cerveza, los que acuden al festival avilesino, tienen claro que "el líquido elemento" de esta semana de agosto "combina bien con todo". Eso lo dice Jesús Carpintero, que como su hijo Víctor, van vestidos de cerveceros alemanes como si la pista de La Exposición de Las Meanas fuera el Oktober Fest.

Jesús Carpintero toma una cerveza negra, como lo hace Eva Fernández y Víctor se decanta por una tostada. Comen picadillo de jabalí y una ración de calamares. "La única pega es que el picadillo puede mancharme la camisa, pero por lo demás, sin ningún problema, es una bebida que entra muy bien con cualquier tipo de comida", enfatiza Jesús Carpintero, que porta un traje confeccionado por Fernández, que detalla a su vez que esta familia se dedica a la recreación histórica. De ahí las indumentarias de los "ledderhosen", que son los cerveceros alemanes.

Eso sí, siempre hay preferencias y maridajes más clásicos. Por ejemplo, las rubias maridan con ensaladas, pescados fritos, patatas o pizza. Por eso, quizá José Ramón García y Emilia Valdés se decantaron por pedir unas patatas al cabrales bajo la carpa del festival y regarlas con una lager y una rubia con limón. "Pegan muy bien", sostiene Valdés.

Los expertos en cerveza defienden que las tipo IPA son ideales para carnes grasas o hamburguesas y comida picante porque entienden que el lúpulo limpia el paladar. Esas recomendaciones son llevadas a rajatabla por María Ménendez y Óliver Fernández, que se declaran "fans" de las IPA y del picadillo de jabalí. No quieren fotos pero sí pegarle unos buenos mordiscos a sus respectivos bocatas de media tarde. Otros que no siguen esa recomendación y tampoco les importa son Adolfo Martínez, Rosa Pérez y Daniel García, que beben rubia los dos primeros y una tostada sin alcohol el tercero. Comen una ración de criollo con patatas y están encantados. "Este tipo de cerveza combina genial con el criollo, con las patatas y también con los calamares que comimos el otro día", indica Martínez, que brinda con sus compañeros de mesa en presencia del pequeño Mateo Tur, que también le gusta el criollo.

Y las cervezas negras o tostadas, las que tienen más cuerpo, suelen ser buenas compañeras estomacales de carnes rojas, quesos azules y también el chocolate. Y entre tanto, Javier Barroso que se dedica a vender mil y un productos de alimentación en el festival de la cerveza, defiende que "el que más sale es el bocadillo de picadillo". Lo cuenta poco antes de que Juan González se levantara de una de las mesas para pedir uno. Lleva en su mano una cerveza negra. Y sonríe al primer bocado: "Qué maridaje, perfecto".

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