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El sabor de la comarca de Avilés viaja en la maleta: el souvenir evoluciona hacia el producto gourmet

"La gente come en los restaurantes y luego busca en las tiendas el producto", explican los comerciantes

Los imanes, las tazas y las camisetas siguen teniendo tirón entre los visitantes

María Jesús Álvarez con varias longanizas de Avilés

María Jesús Álvarez con varias longanizas de Avilés / P. V.

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Pablo Vázquez Alonso

Avilés

Los imanes, las tazas o las camisetas eran hasta hace solo unos años los recuerdos que los turistas se llevaban de Avilés. Pero desde hace un tiempo esto ha cambiado, tal y como señalan los comerciantes de la ciudad. Estos artículos han ido cediendo terreno a la longaniza, el mantecado o las marañuelas en las maletas de los visitantes, que apuestan por recordar la ciudad a través del paladar.

Buena cuenta de ello dan en la charcutería Gorfolí. "Lo que más vendemos a los turistas es la longaniza de Avilés", afirma sin ninguna duda María Jesús Álvarez, que ha logrado dar con la "trazabilidad" del éxito del célebre embutido. "La gente la prueba en los restaurantes y luego viene a comprar para llevársela a casa", afirma la comerciante, quien en su local de la calle Cuba tiene a la venta tanto longaniza cruda como en lata, ya cocida y con patatas.

Rpberto Ramos con una camiseta en su tienda, Tiza y Peonza

Rpberto Ramos con una camiseta en su tienda, Tiza y Peonza / P. V.

Además de "salado", la gastronomía avilesina también destaca por su lado más dulce. Y aquí, las estrellas, sin ninguna duda, son el mantecado y la marañuela. "Ahora mismo lo que más vendemos es, precisamente, la marañuela", afirma María Montserrat Mesa, de Mesa Panadería, en Ruiz Gómez, una tienda que ha hecho de lo local su bandera. "También vendemos las 'foquinas', que son pastas de mantequilla con la forma de la popular foca", ahonda la comerciante, que reconoce que en la temporada estival son muchos los turistas que cruzan el umbral de su puerta.

Marañuelas de Avilés

Marañuelas de Avilés / P. V.

Pese al auge del "souvenir comestible", el recuerdo de toda la vida sigue teniendo tirón. En Tiza y Peonza, en La Fruta, Roberto Ramos tiene claro cuál es su "best seller": "Los imanes son el producto que sigue encabezando las ventas, seguido de los llaveros y de pequeños detalles", afirma el comerciante, que también tiene un hueco en su negocio para artículos gastronómicos.

La ilustradora Silvia González, de Silariza, una tienda de souvenirs que afronta su primer verano abierta en la ciudad, afirma que lo que más se vende es aquello que representa algún icono de la ciudad. A saber: el Niemeyer, la foca o personajes avilesinos, por encima del soporte, que pueden ser tazas, monederos, imanes o piezas de madera pintadas a mano: "La gente lo que quiere es llevarse algo que recuerde a la ciudad". Bien sea por la vista o por el paladar.

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