La falta de camioneros dificulta cubrir transportes que demanda la industria
Las empresas requieren profesionales cualificados para afrontar el relevo generacional, pero no hay profesorado en las autoescuelas ni examinadores

Tráfico en la arteria del puerto, en una imagen de archivo. | MARA VILLAMUZA
Pablo Vázquez Alonso
Avilés fabrica, carga, importa y exporta. Las mercancías entran y salen del puerto y las empresas de la zona sostienen una red de transporte por carretera que conecta la industria avilesina con el resto de España y Europa. Pero hay una pieza imprescindible de esa cadena que empieza a escasear: el conductor. "Tenemos mucho más demanda de trabajo que casi personal", explica Daniel Martín, de la Cooperativa Avilesina de Transportes.
El problema se agrava a medida que envejece el colectivo y cuesta más incorporar a jóvenes. En Asturias faltan unos 600 conductores de mercancías, según la estimación de la patronal Asetra, mientras que la cifra nacional ronda los 30.000 profesionales. El propio sector considera la falta de personal su principal problema.
En Avilés la situación adquiere una dimensión especial por sus características. "Es el polo industrial de Asturias", resume Manuel Ángel García, de la asociación de transportistas Cesintra, que apunta a la concentración de industria, puerto y empresas auxiliares como uno de los motivos por los que la carencia de profesionales se hace especialmente visible en la comarca. En el entorno avilesino se focalizan, entre otras, dos cooperativas de transporte y numerosas empresas vinculadas al movimiento de mercancías.
Camiones parados
El Puerto de Avilés es uno de los grandes motores de esa actividad. Movió cerca de cinco millones de toneladas el año pasado y sus tráficos están estrechamente ligados a la industria de la comarca. El problema es quién se pone al volante. Por eso ya es factible ver camiones parados a la espera de conductor. En la Cooperativa Avilesina conocen de primera mano esa dificultad. "Es muy difícil encontrar choferes por los horarios", sentencia Daniel Martín.
En ese escenario, cada profesional cuenta. Y cada camión que no circula puede convertirse en un problema para toda la cadena. Manuel Ángel García calcula que mantener parado un vehículo puede suponer entre 500 y 700 euros diarios de costes, además del riesgo de la pérdida potencial del cliente si la empresa deja de prestar el servicio.
No todos los profesionales consultados coinciden, sin embargo, en que haya una flota masiva de camiones detenida exclusivamente por falta de conductores. Iván López, secretario general de Transporte por Carretera y Urbano de UGT, asegura que no le consta una situación generalizada de ese tipo. Sí existe, en cambio, coincidencia en que la falta de personal limita el crecimiento de las empresas y dificulta asumir determinados servicios.
Los horarios
El problema tiene una particularidad añadida en el transporte por carretera: no se puede aliviar o dar salida simplemente aumentando las horas de trabajo. El tacógrafo y la normativa europea establecen límites estrictos de conducción y descanso. Un conductor puede acumular hasta nueve horas de conducción diaria, ampliables a diez dos días a la semana, pero a esas horas hay que sumar esperas de carga y descarga en las empresas.
"No son solo nueve horas de trabajo. Un camionero puede pasar doce horas o más ocupado entre desplazamientos, esperas y operaciones, aunque el tiempo estrictamente al volante sea inferior. Y por un sueldo normal, prefieres dormir en casa", matiza el dirigente sindical.
La formación
La falta de conductores tiene además una segunda puerta de entrada: las autoescuelas. Para que haya camioneros, primero hay que conseguir que nuevos aspirantes obtengan los permisos C y C+E y completen la formación obligatoria.
Las organizaciones empresariales del transporte llevan tiempo reclamando más profesores y examinadores. Ovidio de la Roza, presidente de Asetra, considera que la escasez de examinadores genera un "atasco" en la obtención de los permisos y reclama a la Dirección General de Tráfico que aumente las plazas. Y además, muchas autoescuelas necesitan profesores, y en el verano se saturan para la obtención del carné de conducir. Una bola que no deja de crecer.
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