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Los puestos del Festival de la Cerveza de Avilés hacen balance y cifran en un 40% la caída de ventas: "La falta de música fue clave"

Vendedores veteranos aseguran que el público abandonó antes La Exposición, especialmente a partir de las 22.30 horas, y reclaman recuperar los conciertos tras una trigésima edición que se despidió bajo la lluvia

La carpa del festival este sábado por la tarde.

La carpa del festival este sábado por la tarde. / Mario Canteli

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Avilés

El Festival de la Cerveza de Avilés cerró ayer su trigésima edición con una tarde lluviosa y un balance desigual entre los vendedores. Tras ocho jornadas en La Exposición, algunos comerciantes cifran la caída de ventas en torno al 40% y señalan como principal diferencia respecto a otros años la ausencia de música en directo. La menor afluencia del día del eclipse también influyó, aunque los puestos consideran que fue algo puntual y que el verdadero problema llegó al caer la noche, cuando buena parte del público consumía y se marchaba antes, reduciendo así la permanencia en el recinto y el movimiento en las últimas horas.

David Fernández, con 28 ediciones a sus espaldas, es tajante: "Las ventas cayeron un 40%". Admite que el eclipse dejó una jornada floja, pero insiste en que "la falta de música fue determinante para la permanencia de la gente". "La gente joven quizás se alarga un poco más, pero a la gente de otras edades sin música no la retienes", explica. También recuerda que otros años los conciertos generaban más ambiente: "Cuando el escenario se movía por los diferentes estands, notabas que la gente se agolpaba y había más muchos más consumo después de la hora de las cenas".

Por la izquierda; Erika Okwor, Silvana Tejón, Pablo García, Almudena Puente, Inés Arribas, Lucía Muñíz y Paula Santos.

Por la izquierda; Erika Okwor, Silvana Tejón, Pablo García, Almudena Puente, Inés Arribas, Lucía Muñíz y Paula Santos. / Mario Canteli

La misma impresión comparte Andrés Torre, que lleva quince años con su puesto. "La falta de música fue clave. El bajón de ventas es a las 22.30 horas, cuando otros años empezaba el último concierto", señala. A partir de ese momento, añade, "no hay nada que sujete a la gente aquí y acaban yéndose". Torre sostiene que la caída del 40% "no es ninguna exageración, es literal" y reclama recuperar las actuaciones: "Ayer tuvimos horario de fin de semana, pero sin concierto tampoco sirvió de nada".

Una sensación compartida

Entre el público también se percibía esa sensación. Marta Hernández, habitual del festival, se resguardaba ayer de la lluvia mientras tomaba una cerveza con su pareja. "Sin la música, el festival perdió mucha vida por la tarde-noche", explica. Aunque sigue acudiendo varios días, reconoce que "acabamos marchando antes para casa que en otras ediciones".

La trigésima entrega se despidió así con la lluvia como telón de fondo y una petición repetida entre vendedores y asistentes: recuperar la música será fundamental para devolver más ambiente, consumo y duración a las noches del festival el próximo año.

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