Las carabelas portuguesas, una amenaza para el baño en los arenales luanquinos, con quince ejemplares localizados desde el fin de semana
"Las retiramos con un remo, una pala y las metemos a una bolsa de basura", explica el jefe de los socorristas en Gozón, Roberto Martínez, quien considera que esta temporada resulta "mucho más tranquila" que el año pasado

Un ejemplar de carabela portuguesa localizado en una playa de Luanco.
Claudia Serantes
Más tarde que nunca comienzan a aparecer este año las carabelas portuguesas por la costa asturiana. En los últimos días, la playa de Luanco ha notado el aumento de las apariciones de estas fisalias, que ponen en peligro la seguridad de los bañistas de la zona por riesgo a recibir una picadura que puede tener graves consecuencias para ellos.
Con los prismáticos siempre activos, Roberto Martínez, jefe del servicio de salvamento de Gozón, y su equipo, tratan de que las personas que durante estos días se acercan a la playa de Luanco para disfrutar de un día de desconexión no resulten dañadas por la picadura de estas falsas medusas, que pueden provocar importantes quemaduras.
"Los socorristas tienen un protocolo marcado, en el cual tienes que limpiarlas con agua de mar y nunca tocarlas con las manos; buscamos retirar el tentáculo, que es lo peligroso. Además, no debes utilizar lo que se suele usar para otras picaduras, como amoníaco o vinagre; nosotros usamos pomadas de corticoides", agrega Martínez con respecto al protocolo que los socorristas deben seguir si alguien recibe una picadura. Por otra parte, advierte del peligro que generan en los ciudadanos que padecen alguna patología: "Dependiendo de si eres hipotenso o hipertenso, o si tienes algún tipo de alergia".
El propio jefe de salvamento aclara que, sin embargo, está siendo una temporada mucho más tranquila, ya que "el año pasado y el anterior fue un auténtico quebradero de cabeza"; a pesar de esto, ya han sacado unas quince a lo largo del fin de semana y esperan que en los próximos días sigan apareciendo unas cuantas más.
"Las retiramos con un remo, una pala y las metemos a una bolsa de basura, para después tirarlas a unos contenedores de basura especiales", agrega el jefe de salvamento sobre el protocolo que deben seguir a la hora de retirar a estos animales de la orilla de la playa.
Por otra parte, Roberto Martínez destaca cómo el cambio climático puede afectar a que cada año sea mayor el número de ejemplares que van apareciendo en nuestras costas: "Se habla del aumento de la temperatura del agua; estas entran desde Francia, van por el norte del Cantábrico hasta llegar al País Vasco y Cantabria". La llegada de las carabelas portuguesas acaba por convertirse en todo un quebradero de cabeza tanto para los socorristas que evitan que las personas salgan heridas en su jornada de trabajo, como para los bañistas que no pueden disfrutar de los refrescantes baños del mar Cantábrico.
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