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"Cerrar las nucleares es un suicidio: estamos tirando a la basura siete reactores", sostiene Marisa González, vicepresidenta de la Sociedad Nuclear de España

"Que el 70% de los costes de la industria atómica sean impuestos es tremendo", señala la ingeniera que participó esta semana en los cursos de La Granda

Marisa González González, vicepresidenta de la Sociedad Nuclear de España, este martes en La Granda.

Marisa González González, vicepresidenta de la Sociedad Nuclear de España, este martes en La Granda. / Mara Villamuza

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Saúl Fernández

Saúl Fernández

Avilés

Marisa González González es la directora del sector nuclear de la multinacional Applus + y es, asimismo, la vicepresidenta de la Sociedad Nuclear de España, que es una asociación de profesionales y empresas del sector atómico que reúne a 50 compañías y a algo más de 1.500 socios individuales. En esta encarnadura participó este martes en el seminario que promovió el Colegio Oficial de Ingenieros de Minas bajo el título “El renacimiento de la energía nuclear en la era de la descarbonización”, una jornada que programó los cursos de La Granda. Atiende a LA NUEVA ESPAÑA en un descanso entre mesa redonda y mesa redonda.

-La energía nuclear es un campo muy amplio.

-En la Sociedad Nuclear hay gente que está trabajando en centros de investigación, en medicina nuclear y en otras tecnologías. Nuestra misión es difundir de una manera seria y rigurosa el conocimiento sobre la tecnología nuclear. No somos un “lobby”, no tenemos intereses económicos. Nos guía solamente el deseo de dar a conocer a la gente la energía nuclear y que luego se forme su opinión.

-Se ha repetido mucho el límite de 2035: el momento de enfriar las nucleares.

-A ver, hay un calendario de cierre aprobado.

-Que se aprobaron los propios dueños de las industrias, ¿no es eso?

-Fue un acuerdo entre las industrias y la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa). Esto se hizo en el año 2019 con unas condicionantes geopolíticas y de muchos tipos que no tienen nada que ver con la situación actual. A día de hoy, las empresas propietarias recientemente manifestaron su interés y hicieron una solicitud al Gobierno de ampliar la vida de las centrales nucleares. La primera que tendría que cerrar en el año 2027 es la central nuclear de Almaraz y se ha solicitado que se extienda la autorización de explotación hasta el 2030 [este viernes, el Gobierno dio de paso esta solicitud].

-¿Cuánta vida útil tienen las centrales nucleares?

-Esto es lo clave. Las centrales nucleares españolas se construyeron copiando, por así decir, otras que nosotros llamamos centrales de referencia. La central de referencia de Almaraz I y II y de Ascó I y II es una central estadounidense que se llama North Anna, que está en el estado de Virginia, y que tiene licencia a 80 años. O sea, nosotros vamos a cerrar nuestras centrales con una media de años de 47 cuando tecnológicamente tienen la capacidad técnica y la capacidad humana para seguir funcionando hasta 80 años. Porque están demostrados y eso está aprobado en otros países. Entonces estamos tirando unos activos de muchísimo valor para nuestro país sin ninguna necesidad: es un suicidio. Y además se han cumplido tres condicionantes que eran importantes para la continuidad de las centrales: los propietarios van a seguir invirtiendo, pero eso no le va a costar al consumidor final. Las empresas tienen que mantener su parque en las mejores condiciones posibles. Tenemos problemas de seguridad suministro. Las centrales nucleares aportan una inercia al sistema que es muy valiosa en estos momentos. Y además no emiten gases de efecto invernadero.

-¿Pero generan residuos?

-Pero los residuos radioactivos son algo que está tecnológicamente ya muy gestionado. Ahora mismo hay un repositorio final en Finlandia que ya está en fase de empezar a operar, está en los últimos detalles, que va a mantener lo poco que queda de residuos reactivos -el volumen es pequeñísimo frente a la cantidad de energía- por 100.000 años. Con lo cual, el residuo no es un problema y no nos preocupa porque está absolutamente resuelto.

-Hay un dato principal: el 20% es energía nuclear española procede de la energía nuclear.

-Sí.

-Y el 23% es renovable.

-Eso es.

-Si apagamos el nuclear, ¿quién ocupa ese 20%?

-Pues sabe quién lo va a ocupar: el gas. No hay otras opciones.

-Estamos descarbonizándonos.

-Claro, pero es que las nucleares no emitimos gases de efecto invernadero. No existe la palabra transición real si no estás jugando con las nucleares y con las renovables. Porque la otra opción que tenemos en España, ya le digo, va a ser meter gas y quemar gas. No tenemos otra opción. Y esto es una realidad.

-O sea, cerrar las nucleares no es una buena idea.

-Para nada. Ni para mí, ni para cualquiera que lo analice desde un punto de vista técnico y con el rigor que se tiene que analizar, amén de que estamos tirando a la basura nuestros siete tesoros: las siete centrales. Países de todo nuestro entorno a nivel mundial están dispuestos a hacer inversiones millonarias para tener lo que España ya tiene. España tiene siete reactores y después de Francia es el país que más reactores nucleares tiene en toda Europa. ¿Quién tiraría esto a la basura?

-¿Por qué Alemania los ha apagado?

-Pues mire, los ha apagado por un tema medioambiental y se está arrepintiendo muchísimo. Y es uno de los países que más contaminan de Europa. Están quemando carbón. Han vuelto al carbón. ¿Queremos esto para España? Yo creo que no. Ni aunque estemos en Asturias y seamos mineros, no.

-Aquí lo que se apagaron fueron las térmicas. ¿Fue buena idea?

-A ver, por temas medioambientales, se tuvieron que apagarse. ¿Qué pasa?. El carbón que ya se estaba quemando en las centrales térmicas que teníamos contaminaba muchísimo. Había proyectos de desulfuración, etc. Pero al final, oye, ahí quizás lo que pesó realmente es un tema medioambiental. Cosa que no pasa en las centrales nucleares. En España, el sector nuclear tiene unas capacidades magníficas para seguir funcionando, para que nuestros siete reactores continúen, para atraer a los centros de datos, para atraer muchísimas cosas. Y de verdad, es un suicidio.

-Sus compañeros de mesa hablaban de que esto cambiaría con el cambio de Gobierno.

-No tiene que ver. Yo abogo por lo que han dicho otras personas. Yo creo que incluso con este Gobierno, o con el que sea, si nos alejamos de ideologías y nos centramos en la técnica y en las necesidades de nuestros ciudadanos, estoy seguro de que todos convergeríamos en que no debemos cerrar las centrales.

-Otro problema son las redes.

-Se han hecho inversiones y se siguen haciendo. Es un negocio regulado que a veces es muy complejo porque se les exige a las distribuidoras hacer ciertas inversiones que luego se tienen que pagar a nivel estatal, pero yo creo que lo que realmente tenemos que invertir es en el tema de las redes. De hecho, no hay que dejarlo pasar.

-El negocio de las redes está regulado, pero está peor regulado que en Inglaterra.

-Quizás lo que tendríamos que hacer es cambiar un poco todo el panorama energético que tenemos. Incluso el mercado liberalizado, ¿cómo es posible que alguien que vaya a poner una planta fotovoltaica esté viendo que tiene momentos en que le pagan a cero energía o tiene que pagar él para conectarse a un sistema? Esto no debería de ser. O sea, deberíamos a lo mejor analizar todos estos factores que rodean a lo que es la generación de energía, no solo la nuclear, y apostar por lo que decía antes: tenemos la magnífica suerte de tener sol, tener viento y siete reactores nucleares. Aprovechemos. Aprovechemos esta ventaja que tenemos.

-¿Qué nivel de impuestos tiene la nuclear sobre todas las demás?

-Muchísimo más. Lo ha comentado mi compañero del Foro Nuclear: la carga impositiva al sector nuclear está en torno del 70%. Que el 70% de los costes del coste de la industria sean impuestos es tremendo.

-O sea, es casi una materia prima.

-Claro, claro, claro. Que es lo que está lastrando un poco. Y lo que no hay derecho es a unas tecnologías, matarlas o asfixiarlas a impuestos y a otras no. Yo creo que las reglas del juego deben ser igual para todos.

-Sí, porque los megavatios dan igual de dónde vengan...

-¿A ti te da igual cuando enciendes la luz? Usted lo que quiere es llegar a casa y tenerlo. Y cuanto más limpia sea y menos gases de efecto invernadero, que sí que se han comprobado que son malos, pues mejor.

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