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Los ritmos de cuatro continentes llenan las calles de Avilés: "Somos los responsables de transmitir nuestra cultura a otro país"

El festival internacional de música y danza vuelve un año más, esta ocasión con grupos de África, Asia, América latina y Europa, para demostrar que el baile es un lenguaje sin barreras

Festival Folclórico Internacional de Avilés

Miki López

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Claudia Serantes

Avilés

Tambores, flautas de pan, panderetas, duduks, maracas... llenaron esta mañana la calle de la Cámara con un sinfín de sonidos tan diversos entre sí que mostraban la diversidad cultural que alberga el mundo más allá de las fronteras de la ciudad de Avilés. Cuatro grupos de cuatro continentes diferentes aparecieron de la nada en la Plaza de España, donde rompieron el habitual trance de turistas que este último mes llena el lugar, para dar comienzo a la 45.ª edición del festival internacional de música y danza.

La multitud que caminaba por la calle de la Cámara se comenzó a apartar; nadie entendía nada, hasta que poco a poco se comenzaron a ver movimientos de banderas, sonidos musicales y trajes regionales muy diversos entre sí, pero todos ellos con un denominador en común: la danza.

Con un pequeño cartel con el nombre de Guinea-Bisáu, Antonio Gomes, organizador de los grupos "Netos de Bandim" y "Gumbé Nalala", abrió este desfile. Tras él, sus compañeros iban vestidos con trajes de su tierra que estaban fabricados por "las personas más viejas, ya que son los que tienen más experiencia", como bien destaca Gomes, donde con telas coloridas tejen un dos piezas para las mujeres y unas camisetas y gorros para los hombres. A su vez, todos ellos llevan pequeñas pulseras y tobilleras que, gracias a los movimientos que hacen al seguir el ritmo de los tambores de sus compañeros, se suman a esos sonidos africanos.

"Alegría, nada más. Somos un pueblo muy alegre, y lo puedes ver en el ritmo, la forma de los trajes o los colores. Estamos aquí para transmitir la alegría al pueblo de Avilés", resalta Antonio Gomes mientras sus compañeros se preparan para la exhibición. Estos dejan en una esquina todas las chanclas que traían calzadas para llegar hasta la Plaza de España; cuando se colocan en dos hileras y están preparados, uno de ellos da un grito que provoca el inicio de la danza. Entre saltos y mucho movimiento de tobillos y cadera, los sonidos de África comienzan a atraer al público.

Mientras estos daban su último golpe de tambor, el grupo de Indonesia, "Karsa Seni", cambiaba radicalmente el ambiente de la plaza. Los sonidos orientales y relajados llegaron a través de instrumentos de metal y panderetas, donde sus miembros danzaban casi que movidos por el poco aire que circulaba en la zona. Con largos trajes de colores morados y adornados con pañuelos bordados y coronas doradas, la Plaza de España se quedó embelesada con la tranquilidad que se respiraba con sus movimientos que llevan "tanto tiempo preparando", como bien destaca Anita Pandjaitan, representante del grupo, quien augura pasar grandes momentos aquí en la ciudad junto a sus compañeros.

Y de la calma, se volvió a pasar al escándalo, en esta ocasión de la mano del grupo armenio, "Traditional Dance Ensemble Hachn Nor Hachn". Las mujeres iban vestidas con largos y solemnes trajes oscuros, el pelo recogido en dos trenzas y coronado por una corona, mientras que los hombres enfundaban una elegante chaqueta roja con unas mallas negras. Una vez que se colocaron frente al ayuntamiento, uno de los miembros de la banda que acompaña al grupo de danza lanzó la primera nota con su duduk; en ese momento todos, que estaban colocados en círculo, comenzaron a realizar una constante de pasos: cuatro pasos adelante, cuatro hacia atrás, salto. Así siguieron hasta que el ritmo se aceleró, haciendo que cambiaran de baile y, cogiéndose por los hombros, comenzaron a girar aún más rápido, lo que les permite únicamente dar dos pasos en sus giros.

"Llevamos preparándonos desde los 90", destaca Arsen Avetisyan, organizador del grupo armenio, quien veía desde una de las columnas del ayuntamiento cómo el grupo clavaba cada uno de los pasos que ensayan cada día. La expresión utilizada por Avetisyan es una frase típica de su país, la cual hace referencia a todo el esfuerzo y dedicación que han puesto en la preparación de este festival. "Nos reunimos todos los días para aprender nuevas danzas y prepararnos. Es muy importante que todo salga bien, ya que somos los responsables de transmitir la cultura y dar la imagen de nuestro país a otro distinto", agrega Avetisyan, quien espera "aprender de otras culturas y tradiciones a través de la danza".

El maquillaje colorido y el vuelo de las faldas de las colombianas consiguen robar completamente la atención del público, dejando atrás los oscuros y sobrios colores de los armenios. Hispanoamérica no se queda sin representación y, en esta ocasión, el último grupo "Show dance: cuerpos en movimiento" de Colombia trae la más pura esencia latina a las calles de Avilés gracias a la tan cuidada organización del director musical Steven Giraldo.

"Conocer ritmos de otras partes, como lo que vimos hoy de África, que tiene unos ritmos muy interesantes", destaca Giraldo sobre estos días en Asturias, mientras que sus compañeros se preparan para el baile; este quiere que los avilesinos y las personas de fuera "conozcan nuestra historia" y, a su vez, ellos mismos "reencontrar esas raíces que podemos ver acá en estos intercambios culturales". A golpe de flauta de pan, las mujeres comienzan a dar giros alrededor de los hombres, donde a través de vuelos de falda encuentran a su pareja con quien finalizan la pieza, y a su vez se pone punto final al desfile inaugural del folclore en Asturias.

El ayuntamiento se transforma en la pista de baile

El ayuntamiento de la ciudad despertó como cualquier otro día, papeles para arriba y para abajo, concejales yendo y viniendo y la alcaldesa en su despacho con las llamadas. Todo parecía un día como cualquier otro, hasta que los tambores, los pañuelos, los duduks y las maracas rompieron esa tranquilidad, llenando la larga escalinata central de una competición de baile entre los diferentes miembros de las bandas.

Los ritmos continuaron hasta que, poco a poco, el Salón de Recepciones se fue llenando con la llegada de los integrantes de los cuatro países. Colocados pegados a la pared y dejando un hueco en el centro, la sala se llenó de ruido. Los diferentes bailarines estaban hablando entre ellos y descubriendo las culturas de los otros, todo hasta que Abelardo González, presidente de la agrupación folklórica Sabugo ¡Tente firme!, tomó la palabra. "Año tras año vemos que los grupos dan todo de sí, pero también vemos la variedad de cada uno, sus costumbres, sus bailes, su forma de convivir... Todos son completamente distintos a nosotros, por lo que estas jornadas se basan en el aprendizaje de los unos con los otros", agrega González, quien, antes de pasar la palabra a la alcaldesa de la ciudad, Mariví Monteserín, destaca el gran nivel que este año llena las calles de Avilés.

"Cuarenta y cinco ediciones, cuatro países, cuatro continentes", comenzó Mariví Monteserín la presentación de la edición más internacional de todas. "Es una forma de hermanarnos y contribuir al hermanamiento entre otras ciudades del mundo, ya que es muy importante estar unidos por todo lo que sucede alrededor del mundo", destacó la regidra, quien no se olvidó de mostrar su apoyo al grupo colombiano aquí presente. "Con permiso del resto de países, me gustaría dar mi apoyo al grupo de Colombia por el terremoto que hace unas semanas sufrió el país", mostrando así el lado más humano de los asistentes, dándoles una fuerte ovación por el gran sufrimiento de estos momentos.

La ceremonia continuó con el intercambio mutuo de regalos, donde los representantes de cada grupo le hacían entrega a la Alcaldesa de algo de su tierra. Los armenios le entregaron una bolsa llena de comidas típicas; los de Indonesia le regalaron una pequeña estatua con un bordado; los colombianos le dieron un poncho que la propia Alcaldesa se puso y los de Guinea-Bisáu le entregaron un cabatz, que es un instrumento que sirve tanto como sombrero, decoración o plato, que ellos mismos habían decorado.

La ceremonia dentro del Ayuntamiento finalizó con una muestra de los bailes para los allí presentes, donde cada grupo dio lo mejor de sí, demostrando que, a pesar de no hablar el mismo idioma, la danza es un lenguaje universal que ninguna barrera puede impedir.

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