Los sotobarquenses disfrutan a ritmo de "La morocha" de su comida en la calle: "Da gusto ver que la gente del pueblo se reúne"
Los vecinos del concejo celebran su almuerzo de confraternización en el patio del Colegio Jimi Pérez Lorente con la vista puesta en las próximas fiestas de San Isidro
Claudia Serantes
Esta vez no eran niños los que corrían por el patio del Colegio Público Jimi Pérez Lorente en Soto del Barco; las botellas de sidra, la tortilla y la música iban de banda a banda, todo ello debido a la celebración de su comida en la calle. En ese pequeño espacio lleno con los largueros de mesas de vecinos y amigos, cada uno compartía las comidas que habían estado preparando desde tempranas horas de la mañana, para así disfrutar de una comida de domingo diferente.
Al mediodía, la comisión de festejos de Soto del Barco dio los últimos retoques a las mesas y la barra que colocaron el día anterior. La faena incluía llenar cubos, meter la sidra a enfriar, preparar la máquina de helados, limpiar las sillas e incluso colocar algún último tablón para los que se apuntan a última hora. Mientras los miembros de la comisión acaban de organizar, el grupo de Pablo y Dani comenzaba a dar los primeros acordes de guitarra y cajón para animar la jornada mientras iban llegando los asistentes.
Una hora más tarde, las más madrugadoras comenzaron a elegir larguero, marcando su sitio al estirar el rollo de papel que se usaría como mantel. Poco a poco, los tres largueros de la pista comenzaron a llenarse de tortillas, empanadas, bollos preñaos, pasteles e incluso alguna que otra tarta casera.
La comida se quedaba en un segundo plano, ya que, como de costumbre, a las 13.00 horas todos se reservaban para disfrutar del vermú, y los sotobarquenses no son de dejar las tradiciones a un lado. Los jóvenes de la comisión, tras la barra, comenzaron a recibir una serie de pedidos: dos cervezas y una sidra, un agua, un Kas y un zumo, dos Coca-Colas Zero... "Hacemos esta comida esperando así poder mejorar las fiestas de San Isidro que hacemos en mayo", explicaba la joven Adriana Fernández, mientras recordaba el pedido que su tía Bea López le acaba de hacer, añadiendo que es la propia comisión la encargada de llevar el bar de la fiesta para recaudar el dinero suficiente para hacer unas "fiestas muy guapas" el año que viene.
Mientras los niños jugaban a la pelota y los mayores se atrevían a dar algún tímido paso de baile, los más hambrientos empezaban a abrir los tuper y a quitar el papel de aluminio. En la mesa más pegada a la barra se encontraban los amigos Jorge Martínez y Nacho Fernández, que cerraban una larga hilera de familia y amigos, donde los filetes de pollo empanado triunfaban, pasando de comensal en comensal. "No es Avilés, pero para ser Soto del Barco está animada la cosa", relataba Martínez, quien destaca que es su primer año acudiendo a la cita, ya que él viene "de Avilés por amigos, familia y derivados". Sin embargo, todo lo contrario le sucede a su amigo y compañero de mesa, Nacho Fernández, quien "es de Soto de toda la vida" y, aunque aún no veía la mañana lo suficientemente animada, esperaba que en la tarde todo cambiara: "Que venga mucha gente y hacer un poco de fiesta, hombre, que hay que celebrar", planteaba.
Saltando de mesa en mesa, saludando a vecinos y conocidos, se encontraba Carla Patallo, quien lleva toda la vida viviendo a tan solo una calle de donde se celebra la comida. "Está siendo muy entretenido; siempre da gusto ver que la gente del pueblo se reúne y sobre todo para comidas de este tipo. La verdad que me lo estoy pasando muy bien con toda mi familia y amigos", destacaba la sotobarquense mientras los más tardones entraban por el portón.
Mientras el grupo de animación del vermú cantaba canciones como "No puedo vivir sin ti", los vecinos de Soto estaban sentados comiendo y bebiendo sidra asgaya, por lo que Rubén Fernández, miembro de la comisión, aprovechaba la ocasión para vender las rifas que se sortearían poco después. "El 523", añadía Diego, el cantante del grupo, a lo que de una mesa salía un grito de "mío". Era Javier Flórez el afortunado en recibir el vale por una comida en uno de los restaurantes del pueblo, "El Mesonín de Tere".
La tarde sigue avanzando y el grupo que anima ya la sobremesa cada vez recibe a más gente dándolo todo en la improvisada pista de baile que los propios vecinos del pueblo han creado. Tras los últimos acordes de "Soldadito marinero", el cantante da las gracias por todo y comienzan a retirar los instrumentos, a lo que los sotobarquenses gritan pidiéndole una canción más. El grupo intercambia miradas y, con tan solo tocar los primeros acordes de "La morocha" todo Soto sale a saltar y a celebrar que este no era un domingo cualquiera en el pueblo y que cada día es bueno para festejar.
Suscríbete para seguir leyendo
- Leticia Sabater encabeza el programa de las fiestas de La Pilarica en Bustio (Gozón)
- Alerta por la aparición decenas de chipirones muertos en la playa de Xagó (Gozón)
- Las obras del nuevo edificio de Emile Robin avanzan a buen ritmo tras darse por desaparecida la fontana de los Figueroa
- Un hombre resulta herido tras salirse de la vía con el coche y dar varias vueltas de campana en Zeluán (Gozón)
- La Policía Nacional y la Local asisten en Avilés a una mujer que dio a luz en el portal de su edificio
- A prisión un vecino de Avilés vinculado a una comunidad nihilista investigada por delitos contra menores
- Habían montado un 'supermercado de la droga' en su vivienda de Avilés, les pillaron y ahora se enfrentan a penas que suman 12 años de cárcel
- Hallado el cuerpo sin vida de un hombre en su domicilio de Piedras Blancas
