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Los científicos evalúan la cantidad de anchoa, clave para la pesca asturiana

Avilés subastó hasta junio un total de 703 toneladas de bocarte, una cifra que en el conjunto de la región sumó 4.587.263 kilos, a 3,2 euros de precio medio

Una descarga de bocarte en el muelle pesquero avilesino, en 2025. | LUISMA MURIAS

Una descarga de bocarte en el muelle pesquero avilesino, en 2025. | LUISMA MURIAS

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Myriam Mancisidor

Myriam Mancisidor

Avilés

El Ministerio de Pesca inició este fin de semana la campaña "Juvena 2026" para estudiar las formas juveniles de anchoa en el golfo de Vizcaya. La iniciativa científica –a bordo del buque oceanográfico del ministerio "Emma Bardán" y con la participación del oceanográfico "Ángeles Alvariño"– se prolongará durante 40 días. En este tiempo los científicos estimarán la abundancia y analizarán la situación biológica de la anchoa, una especie de alto interés para la flota de cerco del Cantábrico. Asimismo, estudiarán la caracterización de las condiciones ambientales, de forma que se pueda prever el reclutamiento para el próximo año.

Como prueba de la relevancia de la anchoa para el sector asturiano están las descargas en la rula de Avilés, centro de primera venta de productos pesqueros de Asturias aunque esta costera la domina Gijón. De marzo a junio de este año se han subastado en Avilés casi 703 toneladas de anchoa, con un precio medio por kilo próximo en torno a los tres euros. En el conjunto de la región, las descargas de anchoa o bocarte ascendieron a 4.587.263 kilos. El precio medio se situó igualmente en 3,2 euros por kilo.

Al igual que la xarda, el bocarte es una especie migratoria que empieza por el este, frente al País Vasco, y se desplaza paulatinamente hacia el oeste. Otro ejemplo de su relevancia: la costera de 2025 de bocarte dejó 1.400.000 kilos y 3,3 millones de euros en Avilés. Entre los principales compradores: conserveras. En Asturias, el bocarte constituye una actividad esencial para la flota de cerco del Cantábrico y noroeste, no solo por su valor comercial, sino también por su aportación a la sostenibilidad del recurso y a la estabilidad de las empresas y tripulaciones que dependen de esta actividad.

De analizar el "stock" de anchoa se ocupan entre tanto los científicos de la Fundación AZTI, responsables del desarrollo y supervisión de los trabajos del Ministerio para la compaña "Juvena 2026", en los que participa también personal investigador Instituto Oceanográfico. A finales de 2025 anticiparon que este año habría bocarte para rato.

En esta campaña se analizarán igualmente las condiciones hidrográficas, de abundancia y distribución de los componentes del ecosistema pelágico relevantes para comprender la dinámica del proceso de reclutamiento. Igualmente, se recabará información sobre la distribución y abundancia de predadores superiores, como mamíferos y aves marinas, las actividades humanas y basuras marinas.

Los científicos pretenden avanzar en el conocimiento de las especies mesopelágicas del golfo y en la puesta a punto de metodología acústica de banda ancha para la discriminación de especies y tallas de especies pelágicas.

Para evaluar los stocks pelágicos, los investigadores utilizarán ecosondas, así como pescas para la identificación de las especies y obtención de datos biológicos. Los estudios de ecología se realizarán con muestreos de distintas redes y sondas para obtener datos del plancton y columna de agua. Se completarán con la observación de depredadores superiores e información sobre basuras marinas.

Desde 1987

"Juvena" se ha convertido en una campaña imprescindible para los investigadores, cuyos resultados son considerados de gran relevancia para predecir el nivel de reclutamiento de anchoa en el golfo de Vizcaya. Esta campaña responde a diferentes compromisos adquiridos a escala internacional para la gestión sostenible de los mares y forma parte del Programa Nacional de datos básicos del sector pesquero, cofinanciado con dinero europeo.

El estudio de la pesquería de la anchoa en el golfo de Vizcaya se remonta a 1987. Desde 2003 se realiza de manera ininterrumpida la campaña "Juvena" que, desde hace veinte años, se realiza a bordo del "Emma Bardán". Esta embarcación cuenta con dos laboratorios y destaca por su cuidadoso diseño para reducir al mínimo ruidos y vibraciones, lo que permite la obtención de datos acústicos de investigación pesquera y batimétrica de gran calidad, de acuerdo al relato ministerial.

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