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Manolo Taibo, avilesino, experto en accidentes de montaña: "La prudencia como actitud está muy bien, pero si la convertimos en técnica y estrategia, entonces seremos personas más seguras"

"Las redes sociales generan un efecto llamado pernicioso, no solo provocan accidentes, también la masificación de espacios frágiles, causando graves daños ambientales y molestias a la fauna y a la población local"

"Mi línea está en abandonar la ley de tasas de rescate basada en una lista incongruente de actividades de riesgo y aplicar el Código Civil en caso de negligencia, imprudencia, infracción o delito"

Manolo Taibo, esta semana, en el parque del Carbayedo.

Manolo Taibo, esta semana, en el parque del Carbayedo. / Mara Villamuza

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Myriam Mancisidor

Myriam Mancisidor

Avilés

Lleva más de 50 años vinculado a la montaña. ¿Cómo, cuándo y por qué empezó?

Mi primera ascensión fue al Gorfolí. Tenía siete años, fue una actividad organizada en el colegio. Me resulto una auténtica aventura, llegué a casa emocionado. Además, tuve la suerte de tener un padre muy integrado en el deporte y gran amante del montañismo, lo que me llevó a crecer como montañero y espeleólogo en la Atlética Avilesina, una experiencia que ha marcado profundamente mi vida.

Manolo Taibo (Avilés, 1960) es experto en accidentología de montaña, gestión de riesgos en el medio natural, liderazgo y comunicación de la seguridad. Asimismo, es técnico, auditor y formador en Prevención de Riesgos Laborales, especializado en espacios de alto riesgo y en el medio natural y técnico superior en Protección Civil. Aunque no lo escribe en su currículo, Taibo es un trotamundos que suma varias expediciones polares.

¿Quiénes fueron sus referentes en sus inicios en la montaña?

En primera instancia y como maestro Juanjo González, el guía de la Atlética. En cuanto a los primeros referentes, los alpinistas avilesinos de la época: Juanjo Arrieta, Anselmo “el Cubano”, Erik Pérez. Y, como no, los alpinistas del histórico Esquí Club Alpino de Gijón, algunos de los cuales fueron mis profesores en la Escuela Asturiana de Alta Montaña. También fueron mis referentes míticas cordadas españolas como las de Miguel Ángel Adrados y Jerónimo López. Con el paso del tiempo me he dado cuenta que siempre me he fijado más en personas “reales, cercanas, normales” que en personajes más míticos.

Hoy tenemos GPS, aplicaciones y miles de rutas en internet. ¿Se ha perdido la figura del “maestro” en la montaña?

A pesar de que hoy en día hay más posibilidades de formación que nunca, el aprendizaje lento, constante y guiado por expertos prácticamente ha desaparecido. La tendencia es a subestimar la formación clásica y decantarse por la inmediatez del consumo audiovisual en redes sociales, lo que genera vacío de conocimiento, falta de profundidad, de seguimiento, de control del aprendizaje… En el mejor de los casos, realizar un curso de pocas horas, supone considerarse preparado para afrontar los riesgos de una actividad en montaña. En cuanto a las tecnologías aplicadas a los deportes de montaña, su buen uso supone un gran avance de seguridad, pero a la vez son una trampa fácil para aquellas personas que, sin disponer de más recursos, se lanzan a la aventura. En mis expediciones, el GPS o la PLB (Baliza de Localización Personal) no eliminan que use la brújula.

Asturias suma este año un elevado número de rescates. ¿Qué está ocurriendo: la montaña es más peligrosa o hay más gente que sale sin estar preparada?

La montaña cada vez es más peligrosa, este sería el titular. Debido al cambio climático, los peligros objetivos de la montaña adquieren mayor dimensión. Por ejemplo: el terreno se desestabiliza más fácilmente, el clima se altera de forma más repentina y de forma más virulenta, el hielo permanente se funde. Estos cambios transforman rutas clásicas en zonas más peligrosas y más difíciles de prever. Y estoy hablando de Asturias, de la Cordillera Cantábrica, de Picos de Europa.

¿Y por el lado humano?

Por el lado humano, cada vez son más las personas que visitan, hacen actividad recreativa o deportiva en áreas de montaña, las encuestas oficiales así lo muestran. Y en términos generales, a mayor concentración o movimiento de personas en un espacio, mayor es la probabilidad estadística de que ocurran accidentes. Otra cosa es el perfil de las personas accidentadas.

¿Cuál es?

La mayoría son personas que no han planificado correctamente su actividad, que no tienen conocimientos o experiencia suficiente para su realización, o bien que su capacidad física no está acorde a lo necesario. Lo que sucede es que la percepción del riesgo de estas personas es muy baja y esto las lleva a sobreestimar los riesgos de su actividad, y por tanto a acumular errores. Hay que recordar que, curiosamente la actividad que genera más accidentes, el senderismo, no está catalogado en nuestra normativa autonómica de tasas de rescate como "deporte riesgo", lo que no ayuda. Tampoco se debe olvidar que los expertos también se accidentan, aunque los datos nos dicen que lo son en menor cantidad, que minimizan los posibles daños del accidente y que gestionan mejor las soluciones, incluso el rescate.

¿Cuántos accidentes son inevitables y cuántos se podrían evitar con más preparación y prudencia?

Muchos rescates no se realizan sobre personas lesionadas, si no sobre personas desorientadas, agotadas, bloqueadas por el miedo o que se han quedado sin agua. La mayor parte de estos accidentes son evitables con buena formación, correcta planificación y adecuada adaptación física. La prudencia como actitud está muy bien, pero si la convertimos en técnica y estrategia, entonces seremos personas más seguras.

Tasas por rescates

¿Pago por rescates en la montaña: sí o no?

Mi opinión es la misma desde 2009, cuando me manifesté públicamente en contra del pago de rescate en montaña. Incluso cuando la administración asturiana en 2010 alardeó del descenso de accidentes y yo públicamente decía que seguirían aumentando, me mantenía contrario al cobro de tasas de rescate. Y tengo que recordar que en 2015 la FEDME se posicionó oficialmente en contra de estas normativas. Sabemos que el coste del rescate es el “chocolate del loro” del accidente. El mayor coste son los correspondientes a la hospitalización prolongada, las intervenciones quirúrgicas complejas, los tratamientos de rehabilitación…

¿Ha habido algún avance desde 2009?

En estos diecisiete años se ha demostrado que el cobro de tasas de rescate no ha disminuido la accidentalidad, incluso, en algunos casos, la ha empeorado por el miedo a solicitar el auxilio y su pago ¿No es hora de probar otra cosa? Ni una campaña en estos años dedicada a la prevención de riesgos en montaña. Acaso cobrar por un accidente durante una práctica deportiva saludable no es poco equitativo con respecto a muchas otras facetas humanas en las que errores, debilidades y conductas inadecuadas pagamos entre todos.

Explíquese, por favor

El fenómeno del accidente en montaña en origen no es diferente al de zonas de baños, espacios de ocio, incluso al mundo laboral. Hay que entender y abordar este fenómeno desde un enfoque sistémico social y cultural. Para mí, la clave es abordar el fenómeno desde la pedagogía, generar cultura de seguridad, no solo para las actividades en montaña, también se necesita cultura de autoprotección, de protección civil. Son constantes los ejemplos en que, desgraciadamente, se ve la falta de cultura de seguridad en nuestro país. Mi línea está en abandonar la ley de tasas de rescate basada en una lista incongruente de actividades de riesgo y aplicar el Código Civil en caso de negligencia, imprudencia, infracción o delito.

Cuando se organiza una ruta, ¿qué hay que preparar antes de cerrar la puerta de casa?

En el Comité de Seguridad de la FEDME creamos un modelo al que llamamos Código de Seguridad en Montaña que, de modo sencillo, trata de resumir los cinco aspectos fundamentales a la hora de preparar una ruta: preparar el itinerario, equiparse correctamente, revisar la meteo, conocer nuestros límites y dejar dicho dónde se va. El desarrollo de estos cinco puntos nos da las claves de cómo y cuándo.

¿Y cómo puede una persona saber realmente si está preparada para hacer una ruta?

Si la persona tiene la información adecuada sobre la dificultad de la ruta y sus riesgos, si la sabe interpretar y tiene la capacidad física, solvencia técnica y autonomía necesaria, entonces está preparada. Queda claro que la información si la formación necesaria para procesarla no es válida. Y aún queda una cuestión fundamental, plantearse si realmente quiere hacer eso o tiene influencias externas que la mediatizan.

Redes sociales, turismo

El turismo busca cada vez más los paisajes naturales. ¿Estamos disfrutando más de la naturaleza o corremos el riesgo de morir de éxito?

Todos los datos indican la tendencia al alza del turismo de naturaleza, y esto nos lleva a contemplar su impacto positivo y negativo, y ya tenemos ejemplos del peor efecto de la turistificación. Si, podemos morir de éxito y un ejemplo podría ser la ruta del Cares, si las diferentes administraciones protagonistas en el espacio siguen sin tomar medidas.

¿Las redes sociales están llevando a lugares delicados a personas que quizá no están preparadas para estar allí?

Las redes sociales generan un efecto llamado pernicioso, no solo provocan accidentes, también la masificación de espacios frágiles, causando graves daños ambientales y molestias a la fauna y a la población local. Esto es debido a visitantes sin conciencia, pero también a códigos de conducta estrictamente urbanos que ignoran la realidad y las dinámicas de la naturaleza y del medio rural. Este efecto también necesita un enfoque sistémico social y generar un proceso cultural adecuado.

Como experto en gestión de riesgos, ¿cómo ha cambiado la amenaza de los incendios y qué debe hacer una persona que se encuentra con fuego en la montaña?

Los incendios forestales, agravados por el cambio climático, representan una de las mayores amenazas ambientales para nuestras montañas y para el montañismo. Las recomendaciones básicas de seguridad darían para otra entrevista.

Proyectos de la Atlética Avilesina

La Atlética Avilesina ha recuperado su sección de montaña. ¿Con qué proyecto nace esta nueva etapa?

La idea principal es que la sección deportes de montaña sea la proyección social de los valores de la Atlética y entender los deportes de montaña como deporte de base. Por eso estamos enfocados en diferentes proyectos que tienen que ver con la juventud, la inclusión, el voluntariado...

¿Cuáles son los retos y objetivos que se han marcado?

Fomentar los deportes de montaña entre la juventud, crear una escuela de deportes de montaña y el desarrollo paulatino de diferentes especialidades de montaña, como es el caso de la Marcha Nórdica.

Después de más de 50 años en la montaña, ¿qué sigue buscando en las alturas?

Lo tengo muy claro. Cuando estoy en una actividad colectiva estoy en que todo vaya bien, pero cuando estoy en una de mis aventuras lo que quiero es vivir ese tiempo con plenitud, conectar con el entorno hasta formar parte del paisaje.

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