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Pérez Simón contempla en el Niemeyer las once obras de su colección que completan “Naturalezas vivas”

El empresario asturmexicano regresa a Avilés para conocer de manera personal el fruto de su colaboración con el municipio

Eva Ledo, Yolanda Alonso, Juan Antonio Pérez Simón, Mariví Monteserín, a la izquierda, en el medio "Deauville", de Grau Sala y, a la derecha, María Toral y Carlos Cuadros.

Eva Ledo, Yolanda Alonso, Juan Antonio Pérez Simón, Mariví Monteserín, a la izquierda, en el medio "Deauville", de Grau Sala y, a la derecha, María Toral y Carlos Cuadros. / Mara Villamuza

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Saúl Fernández

Saúl Fernández

Avilés

Al empresario Juan Antonio Pérez Simón le mostraron este martes las once obras que prestó al Niemeyer para completar la exposición “Naturalezas vivas” que se exhibe en la semiesfera del complejo cultural del Niemeyer hasta el próximo día 27 de septiembre, una muestra coordinada por María Toral, que regresó al complejo cultural de la ría para explicar al asturmexicano que once de sus obras han permitido cerrar una de las exposiciones del verano en Asturias.

Hace dos semanas Pérez Simón ya había visitado Avilés; fue la Casa de Cultura: allí vio con sus propios ojos la muestra “La memoria de lo cotidiano”, su cuarta colaboración consecutiva con el Ayuntamiento de Avilés. Entonces había dicho a los periodistas que enseñar parte de su colección le producía “toda la satisfacción del mundo”. La de este martes, sin embargo, fue una visita parca de palabras oficiales. De las otras hubo bastantes: hasta el chiste que hicieron al entrar en la cúpula. “Viene conmigo”, bromeó Mariví Monteserín refiriéndose al empresario que iba detrás de ella, de la alcaldesa de Avilés.

La visita de Pérez Simón comenzó a las 13.00 horas. En punto. Estuvo acompañado, además de por Monteserín, por la consejera de Educación, por Eva Ledo, por la concejala de Cultura, por Yolanda Alonso.

María Toral tomó la palabra. Dijo que “Naturalezas vivas” nació de préstamos de colecciones tan preclaras como el museo Nacional El Prado, el museo Thyssen y, claramente, la de Pérez Simón, la del Sabadell. Explicó a la comitiva que la muestra se organiza en tres grandes apartados: “El origen”, “La mano del hombre” y “El retorno y la reconciliación”.

Se detuvieron en “Deauville”, del catalán Emilio Grau Sala y Pérez Simón fue el que pidió fotografiarse por las tres representantes de las autoridad -Monteserín, Alonso y Ledo-. Ellas quedaron a un lado del paisaje. El otro, lo ocuparon María Toral y el director del Niemeyer: Carlos Cuadros.

Los otros cuadros que salieron de la colección de Pérez Simón -y por donde pasó la comitiva de la visita estival- fueron “Aldea asturiana en Sueve”, de Mariano Moré; “Joven con sombrilla en el bosque”, de Eduardo León Garrido; “Tempestad”, de David Alfaro Siqueiros; “Casa en la huerta”, de Joaquín Sorolla y Bastida; “La vache blanche”, de Julio González; “Caballos en Pajares o Caballos en Sueve”, de Nicanor Piñole; “L’arrivée à Locronan, Finistère, soleil d’hiver”, de Maxime Maufra; “Gallo”, de Manuel Hernández Mompó; “Moret-sur-Loing”, de Francis Picabia, y “Subway post”, de José Clemente Orozco.

“Naturalezas vivas” es una de las aportaciones del Niemeyer a la Bienal Climática que se desarrolla este verano en Avilés.

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