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Guerra de colores en el parque del Muelle

La "Holi Party" prevista en el marco de las fiestas de San Agustín llenó el recinto con más de 1.500 sobres de luminosos repartidos entre los asistentes

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Pablo Vázquez Alonso

Avilés

La lluvia volvió a aparecer otro día más en el transcurso de las fiestas de San Agustín. Esta vez era la "Holi Party", en el Parque del Muelle, que volvió a teñirse ayer de color con la celebración de esta cita, una de las más destacadas sin duda de la programación. Pese a la lluvia, la estatua de Pedro Menéndez fue testigo de una auténtica marea de color que no quiso quedarse sin diversión, desafiando a las precipitaciones. Tanto adultos como niños, disfrutaron de esta actividad, una de las más importantes.

Bajo las gotas, los participantes se lanzaron los tradicionales polvos Holi, dejando una estampa multicolor a su paso. La fiesta contó con 2.000 sobres de polvo para ser repartidos, de los que se entregaron finalmente unos 1.500 aproximadamente entre los asistentes. Cada uno de estos sobres contenía 75 gramos de polvo de color, suficiente para, en cuestión de segundos, transformar por completo el aspecto de quienes se sumaron a la celebración.

La escena fue la de una auténtica "guerra de colores", con participantes cubiertos de polvo y agua mientras la fiesta avanzaba por todo el parque. Eso sí, aquí lo importante era disfrutar. La lluvia, lejos de entorpecer la actividad, terminó mezclándose con los colores y permitió a los asistentes todavía disfrutar más y refrescarse entre el color, convirtiendo la celebración en una de las imágenes más singulares de las fiestas.

Entre los asistentes se encontraba Irene Siesto, de Avilés, que participó en la celebración y disfrutó de la jornada pese a las condiciones meteorológicas. "Soy adulta y aquí estoy disfrutando como los niños", sonreía mientras se lanzaba polvos de color. Irene García y Alejandro García, de 9 y 7 años respectivamente, aseguraban estar encantados con el agua. "Disfrutamos más con el agua junto a los polvos que ellos solos", y esperaban quedarse toda la tarde allí. Su madre, que los acompañaba, Esther Suárez, destacaba que "menos mal que hemos venido andando, si venimos en coche quien nos vería", entre risas.

La Holi Party volvió así a poner una nota de color a las fiestas de San Agustín y demostró que ni siquiera el agua es capaz de detener las ganas de fiesta de los avilesinos en una celebración que tiene precisamente el plato fuerte en el color y en la participación del público entre sus principales ingredientes. Ahora miran ya al próximo año con las miradas puestas en volver a teñirse de color, alguno incluso mirando ya qué camiseta o ropa será la próxima en traer, ya sabiendo que si se mancha, no importa.

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