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Lo que las calles y edificios de Avilés nos cuentan: una visita guiada con los hermanos De La Madrid ("que es un lujo", también para los asturianos)

El recorrido para la Asociación de Amigos del Museo Bellas Artes de Asturias repasa la historia de la villa desde una perspectiva muy desconocida: "Muchos no se imaginan la cantidad de historia y cultura que atesora la ciudad"

Un momento de la visita al teatro Palacio Valdés.

Un momento de la visita al teatro Palacio Valdés. / Lne

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Pablo Vázquez Alonso

Avilés

Avilés tiene la suerte de poder sorprender incluso a quienes creen conocerla de memoria. Sus calles, plazas y edificios tienen detrás una historia que se hace notablemente visible cuando se mira la ciudad con los ojos de quien la ha vivido siempre, pero también desde la óptica de quien sabe analizar cada rincón. Esa fue la base de la visita guiada organizada por la Asociación de Amigos del Museo de Bellas Artes de Asturias y llevada a cabo por los hermanos Juan Carlos y Vidal De la Madrid, este miércoles, con una mirada histórica y sociológica a la evolución de la villa.

En total, se hiceron dos visitas, pese a que estaba contemplada solamente una. Por falta de tiempo, debido a la gran cantidad de historia que narrar se tuvo que poner una fecha alternativa. La primera de las dos jornadas, el mes pasado, estuvo dedicada al Avilés medieval. El recorrido partió de la plaza de Carlos Lobo y terminó en Galiana, pasando por Camposagrado y El Parche. Un itinerario por algunos de los espacios claves que tienen mucho que ver en cómo fue creciendo y transformándose la ciudad.

"Los visitantes se llevan una gran sorpresa se llevan, ya que no se imaginan la cantidad de historia y cultura de Avilés", explica entusiasmado Juan Carlos De la Madrid, responsable de la visita. No es solo una cuestión de arquitectura únicamente, de edificios o calles, sino de comprender cómo cada etapa dejó su huella en la ciudad.

Entre las historias que ayudan a entender ese Avilés de otros tiempos está también la de la emigración. En el siglo XIX, el transporte de personas hacia América en busca de una vida mejor se convirtió en un negocio floreciente. Los barcos tenían legalmente limitada su capacidad a una persona por tonelada de carga, aunque en la práctica muchos viajes se realizaron en condiciones de enorme hacinamiento, con embarcaciones que llegaron a transportar a más de doscientas personas, recordaron los hermanos De La Madrid.

Era la emigración motivada por la necesidad, se explicó durante la visita, es decir, una salida ante la penuria que sufrían muchas familias de la región. Un relato que también se situa con algunos de los nombres y títulos que forman parte del pasado de Avilés, como el primer marqués de Teverga, personaje vinculado a una de las familias más importantes de la villa y recordado, entre otras cuestiones, por haber sido el único que recibió con honores en Avilés al rey Amadeo de Saboya, en una ciudad donde los sectores borbónicos le dieron la espalda.

El recorrido a la altura de los caños de Rivero.

El recorrido a la altura de los caños de Rivero. / Lne

La actividad permitió así recorrer mucho más que un conjunto de calles y repasar la historia de la ciudad. La propuesta de los hermanos De la Madrid se planteó desde la idea de una lectura histórica y sociológica del lugar, explicando y uniendo las distintas etapas por las que atravesó Avilés y cómo estas fueron modificando su paisaje urbano y su identidad.

La Asociación del Museo de Bellas Artes de Asturias, que cuenta con alrededor de 1.200 socios y desarrolla actividades culturales dentro y fuera de España, como en Roma, organizó por primera vez este tipo de visitas en Avilés. La segunda visita arrancó en el día de hoy en Sabugo y concluyó en el teatro Palacio Valdés, pasando por la plaza de Abastos, Galiana, el parque de Ferrera y Caños de Rivero.

En el Palacio Valdés, los participantes pudieron conocer incluso el mecanismo que permite subir y bajar el patio de butacas del teatro, una posibilidad facilitada por el Ayuntamiento y al que agradecieron la disponibilidad. El resultado de esto es como destacan una invitación a volver a mirar hacia Avilés. "Se quedaron encantados con Avilés, fue un lujo", explica Juan Carlos De La Madrid. "Descubrir que detrás de una calle conocida, de una plaza por la que se pasa a diario o de un edificio aparentemente familiar existe una historia permite entender mejor la ciudad", abundó. El de este miércoles con los hermanos De La Madrid como guías de excepción fue en auténtico viaje por el Avilés medieval y por la ciudad que vino después, contado desde el conocimiento de quienes saben leer sus huellas.

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