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La plantilla de Saint-Gobain reclama un calendario claro ante el apagado del horno de La Maruca

Los trabajadores piden claridad sobre la reorganización del personal y las medidas laborales que prevé aplicar la multinacional ante la puesta en marcha en 2027 del float

La zona de Saint-Gobain donde se va a instalar el nuevo horno.

La zona de Saint-Gobain donde se va a instalar el nuevo horno. / Miki López

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Saúl Fernández

Saúl Fernández

Avilés

Este próximo noviembre, el día 16, concretamente, es cuando está previsto que se inicie la operación de apagado del horno de vidrio flotante que Saint-Gobain Cristalería tiene en su planta avilesina de La Maruca. Este trabajo se alargará varias semanas, según indicaron a este periódico fuentes conocedoras del procedimiento. Esto, la fecha de inicio, es por lo menos de momento, lo único que tienen claro los trabajadores. Lo que tienen menos claro es todo lo demás: cuánto va a durar la obra, cuánto personal empleará; desconocen si la multinacional planea algún tipo de regularización para su plantilla y tampoco saben, por supuesto, por cuánto tiempo. Es decir, habrá obra y la plantilla lo celebra. Lo que no celebra es seguir en la cuerda floja: quieren claridad en asuntos tan importantes como dónde se reubicará al personal del horno cuando se alcance el apagado del viejo horno porque dan por sentado que el que está en las líneas de acabado —capas, laminados y espejos— va a seguir en su puesto porque la empresa actualmente se está dedicando a almacenar vidrio suficiente para no abandonar la producción, aunque el nuevo horno float esté en construcción.

Estos días los trabajadores han recibido una carta en la que se indica que la empresa va a reorganizar los aparcamientos en el interior de la fábrica -cuando tiraron el depósito de agua viejo lo que hicieron fue cambiar el tráfico intramuros-. Y es que, señalan, para construir el horno van a tener que anular las plazas anexas a Logística, es decir, que se hace necesario trasladar las plazas anuladas a otras zonas. Quieren hacer todo esto -redistribuir el estacionamiento de coches y motos- la próxima semana.

O sea, que la empresa se comunica con sus empleados “según surgen los problemas”. La plantilla no quiere trabajar así, “a salto de mata”. Reclaman un “cronograma” que recoja cuándo empiezan las obras, hasta cuándo se alargarán y qué pasará con los trabajadores. La empresa aseguró a comienzos de este pasado agosto que su intención era solventar todas estas dudas en septiembre, o sea, ahora mismo. Los trabajadores no entienden este plan de vida -el nuevo horno no funcionará hasta el segundo semestre de 2027, o sea, como mínimo hay diez meses por delante de dudas-.

Así que la plantilla de Saint-Gobain recibe con “optimismo” la noticia de la instalación del armatoste central de producción, pero con la “inquietud” de no poder saber cómo planificar sus vidas venideras más cercanas.

El nuevo horno de Saint-Gobain está destinado a reducir de forma drástica el consumo de gas y las emisiones de CO₂. La actuación ya tiene trabajos previos en marcha durante 2026, entre ellos la preparación de terrenos y la nueva subestación eléctrica necesaria para alimentar el futuro horno. El objetivo de Saint-Gobain es que la línea float de Avilés vuelva a producir vidrio en el segundo semestre de 2027, tras completar la puesta en marcha y estabilizar la calidad del producto.

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