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Avilés despide a Paco Sánchez, abogado, teatrero y animador de la vida cultural: "Fue un tipo genial, humilde e inteligente"

"Fue un tipo genial, humilde e inteligente”, recuerdan familiares, amigos y representantes municipales del impulsor del Antroxu y colaborador de LA NUEVA ESPAÑA, que falleció el martes en el San Agustín

La familia de Paco Sánchez, este miércoles, en su velatorio.

La familia de Paco Sánchez, este miércoles, en su velatorio. / Miki López

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Saúl Fernández

Saúl Fernández

Avilés

“Una sepsis” fue lo que, al final, se llevó a Francisco Sánchez Hernández, que trabajó como abogado del Ayuntamiento de Avilés hasta 2012. Antes lo había sido de Comisiones Obreras y, después, abrió un despacho laboralista junto a Fernando Hervás y Celina Álvarez Casariego. La sepsis, una reacción extrema y peligrosa del organismo ante una infección que puede dañar los propios tejidos y órganos, le atacó en la noche de este pasado martes. “Estaba bien, pero luego ya no”, resume Agustín Sánchez, uno de sus seis hermanos, médico y concejal de la agrupación Ganemos entre 2015 y 2019.

Van llegando amigos y familiares al velatorio del letrado, abierto en el tanatorio de Avilés. Los restos mortales de quien ayudó a inventar el Antroxu de Avilés, se mojó por la Orquesta “Julián Orbón” y escribía cada fin de semana su “Vita Brevis” en las páginas de LA NUEVA ESPAÑA están al otro lado de un gran escaparate, como en un escenario teatral. “Fue un tipo genial, humilde e inteligente”, resume José María Martínez, exdirector del Conservatorio de Avilés y organista de Sabugo.

La alcaldesa de Avilés, Mariví Monteserín, fue de las primeras en acercarse al velatorio. “El teatro, la escritura, su compromiso sindical y su permanente curiosidad por Avilés completan la trayectoria de alguien que nunca fue un mero espectador de la vida de la ciudad, sino uno de esos avilesinos que contribuyeron activamente a hacerla más viva y más singular”, señaló. Estaba acompañada por la concejala de Cultura, Yolanda Alonso. Hubo abrazos, besos y memoria de aquellos episodios teatrales del comienzo de los comienzos.

Sánchez fue uno de los “Cátaros”, integrantes de un grupo de teatro surgido a finales de los años sesenta y cuya actividad se prolongó hasta comienzos de los setenta. Zaida González, entonces una veinteañera y más tarde secretaria técnica de la Casa de Cultura, fue actriz en “Arcos”. “Paco Sánchez aglutinó en torno a él a mucha gente”, apunta ahora, al otro lado del teléfono. Y esa “mucha gente” fueron los teatreros pioneros de Avilés —“experimentales, del absurdo”, explica González—, los impulsores del Antroxu, el primero de Asturias después del franquismo, y también los músicos de la “Julián Orbón”.

“Le llamé y se apuntó a la junta directiva”, cuenta Martínez, entrecortado. “Nos ayudó a montar ‘Bastián y Bastiana’, la primera ópera de Mozart. La hicimos en el Palacio Valdés. Estaba Agustín González de alcalde”, añade el exprofesor.

Los hermanos Sánchez se dividen entre los que hicieron su vida en Madrid y los que prefirieron Avilés. El primero fue Ángel Luis, ya fallecido. Después llegó Paco. “Ahora soy el mayor”, se lamenta César Sánchez. Los demás son Dulce, Guillermo, Agustín y Pepe Sánchez Hernández. “Está viniendo de Madrid”, cuenta el pequeño de los Sánchez.

Está previsto que este mediodía, pasadas las 14.00 horas, el velatorio pase a la capilla del tanatorio. “Tenemos que decidir quién de nosotros toma la palabra y luego vamos a dejar que quien quiera le recuerde”, apunta Pepe Sánchez.

Todos conocían a Paco Sánchez. “Fue un animador fundamental, nos congregaba… Le escuchábamos, nos escuchaba decir…”, concluye Zaida González.

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