El Puerto de Avilés y la Universidad ensayan cómo producir energía ‘verde’ en el cauce del Raíces
Hunosa busca negocio en redes de calor, biomasa e hidrógeno, explicó Pablo Fernández en el cierre del congreso Norte Renovables

Pablo Fernández Martínez, de Hunosa, ayer, en Norte Renovables. | MIKI LÓPEZ

El pozo Barredo, justo donde se encuentra el campus universitario de Mieres, dejó de producir carbón a mediados de los noventa. Sin embargo, Hunosa –su propietaria– mantiene activo el centro de trabajo: explota ahora su geotermia. "Así comenzamos a darle nueva vida", explicó Pablo Fernández, del área de Energía de la empresa pública. Lo hizo en la segunda sesión de la sexta edición del Congreso Norte Renovables que se ha desarrollado estos días en el pabellón de La Magdalena. "Se trata de diversificar el negocio", explicó el responsable de la política energética de la minera.
También el profesor Rodolfo Espina, que lo es en el departamento de Energía, concretamente, de Ingeniería Hidráulica, habló ayer en la misma sesión que Pablo Fernández. Lo hizo para explicar un proyecto energético de hibridación que se está desarrollando en las aguas del río Raíces, dentro del ámbito del Puerto de Avilés.
A partir de "microturbinas", explicó el investigador jefe del proyecto Hy4Res, se plantean implantar "un sistema híbrido de energías renovables para la producción de electricidad, que combinará energía solar, eólica e hidroeléctrica a microescala y se diseñará utilizando las herramientas y el software desarrollados en el marco del proyecto".
Por su parte, el representante de Hunosa, Pablo Fernández, relacionó los trabajos llevados a cabo por su empresa en el ámbito de la geotermia con una fórmula de "diversificación: el agua también es materia prima". En este sentido explicó que el objetivo de la compañía es que la central térmica de La Pereda, en Mieres, "deje de consumir carbón para pasarse a la biomasa". La biomasa es materia orgánica renovable de origen vegetal o animal que puede convertirse en energía, principalmente calor y electricidad. En el caso de Hunosa, explicó Fernández, su procedencia es "eminentemente forestal".
El agua del pozo Barredo actualmente sirve para calentar el Hospital Álvarez-Buylla, la sede de la Fundación Asturiana de la Energía y el Centro de Investigación de la Universidad de Oviedo. "Esto lo empezamos a probar en 2014", contó Fernández. "Tras los buenos resultados, pasamos al pozo Fondón, en Langreo. Seguimos la misma línea: las minas están anegadas por agua, siempre a 23 grados. "En Barredo tenemos cuatro millones de metros cúbicos de agua", apuntó el experto. El objetivo es que esa agua sirva para enfriar y calentar los edificios que disfrutan de ella. "En el caso del Hospital de Mieres de más del 99,5 por ciento", apuntó Fernández. Concretamente, gracias a la geotermia, el Álvarez-Buylla "ha dejado de quemar mil doscientas toneladas de CO2".
Lo que han hecho en Fondón es aplicar lo aprendido en Barredo a lo grande. "Y es que Fondón está unido al pozo Candín, en Tuilla". "Queremos que se pueda aplicar biomasa en cuatro edificios. Esto lo haremos por una nueva fase de hibridación", contó Fernández.
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