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ALOHA CLOUDS, ejemplo de cómo un proyecto empieza a tomar forma en La Curtidora

Esta consultora informática ‘boutique’, especializada en la plataforma ServiceNow, inició su andadura en el centro de empresas de Avilés y ha consolidado un proyecto con vocación internacional.

Pablo Martínez, CEO de Aloha Clouds

Pablo Martínez, CEO de Aloha Clouds / Cedida a LNE

E. M.

Hace treinta años, el antiguo edificio industrial de La Curtidora, en Avilés, resurgió de su pasado como fábrica de curtidos para convertirse en uno de los centros de empresas más longevos y reconocidos de España. La transformación de este conjunto arquitectónico originario de principios del siglo XX y rehabilitado en la década de los 90, marcó el inicio de un proyecto que ha acompañado a centenares de iniciativas empresariales a consolidarse y crecer, convirtiéndose en un referente regional de aceleración y apoyo a emprendedores.

Gestado como un instrumento del Ayuntamiento de Avilés al servicio del desarrollo económico local, La Curtidora ofrece hoy una completa combinación de infraestructura, servicios profesionales, asesoramiento y networking, con oficinas y naves adaptadas a distintas necesidades, acceso 24 horas al año, espacios de coworking, salas de reuniones y apoyo tecnológico. El centro ha sabido adaptarse a los tiempos: además de su tradición como incubadora, ha ganado posiciones en indicadores nacionales de dinamismo y resiliencia empresarial, situándose entre los mejores centros de su categoría en España.

Una consultora informática ‘boutique’

En el marco de este 30 aniversario, La Curtidora sigue poniendo el foco en aquellas empresas que han formado parte de su trayectoria y que hoy desarrollan su actividad con una visión que trasciende el ámbito local. Una de ellas es ALOHA CLOUDS, una consultora tecnológica especializada en la plataforma ServiceNow que nació en este centro de empresas y que, en apenas unos años, ha logrado posicionarse en un mercado internacional altamente competitivo. Desde Avilés, la compañía presta servicios a clientes de distintos países, demostrando que es posible desarrollar proyectos tecnológicos de alcance global desde un entorno como La Curtidora.

ALOHA CLOUDS se define como una consultora informática ‘boutique’, un concepto que resume bien su forma de trabajar. “Estamos totalmente centrados en la plataforma ServiceNow, lo que nos permite tener un alto grado de especialización y ofrecer tanto consultoría de procesos como implementación con un alto nivel de conocimiento y calidad”, explica su CEO, Pablo Martínez. Esa especialización es, precisamente, uno de los rasgos que les ha permitido diferenciarse en un sector marcado por la competencia global.

La idea de crear ALOHA CLOUDS surge de la experiencia previa de sus socios fundadores, con más de 15 años de trayectoria profesional vinculada a ServiceNow y participación en distintos proyectos empresariales tanto en Europa como en Estados Unidos. A ese bagaje se sumó la detección de una necesidad clara en el mercado: la alta demanda de consultores especializados. “Decidimos arrancar la empresa desde España para dar servicio a clientes internacionales”, señala Martínez.

Un entorno clave para iniciar la actividad

Los primeros pasos del proyecto se dieron en La Curtidora, un entorno que resultó clave para iniciar la actividad con rapidez. “Nos dio, en primer lugar, la agilidad de poder empezar a trabajar desde el primer día, con un espacio preparado y con todo lo necesario para nuestra actividad”, recuerda. Pero el apoyo no se limitó a lo material. ALOHA CLOUDS encontró también un acompañamiento constante y una flexibilidad que fue fundamental durante su rápido crecimiento. De hecho, en apenas dos años pasaron por tres oficinas distintas dentro del centro, adaptándose a las nuevas necesidades de espacio a medida que el equipo crecía.

Esa etapa dejó también alguna anécdota que hoy recuerdan con humor. “Cada vez que íbamos a hablar con Ana, la directora del centro, yo creo que ya se esperaba una nueva petición de oficina”, comenta Martínez. A pesar de ello, subraya que siempre se sintieron “muy bien acogidos, en un ambiente cercano que facilitó el día a día de la empresa”.

Para ALOHA CLOUDS, iniciar un proyecto tecnológico en un espacio como La Curtidora tiene ventajas claras. “Te da las herramientas para empezar a trabajar muy rápidamente y comprobar si el negocio funciona”, explica su CEO. Además, destaca el valor del entorno compartido, donde es posible encontrar acompañamiento, oportunidades de colaboración y contactos profesionales gracias al networking que se fomenta entre las empresas alojadas.

El crecimiento de la compañía fue tan rápido que pronto llegó el momento de dar el salto a unas oficinas propias. La decisión estuvo motivada tanto por el deseo de contar con un espacio que reflejase su identidad como por la importancia que conceden a la cultura de empresa. Encontraron su nueva sede en el centro de Avilés, bien comunicada y alineada con su forma de entender el trabajo.

Una etapa de consolidación

Hoy, ALOHA CLOUDS se encuentra en una etapa de consolidación. Con algo más de tres años de trayectoria, la empresa ha superado las fases más complejas de captación de talento y clientes y cuenta con un equipo cercano a las 30 personas. “Empezamos ahora una nueva fase en la que queremos expandir nuestro negocio en determinados países de Centroeuropa, como Bélgica o Suiza, donde ya tenemos presencia”, apunta Martínez. El crecimiento, eso sí, se plantea de forma controlada, priorizando siempre la calidad del servicio.

En cuanto a innovación, la compañía pone el foco en el impacto de la inteligencia artificial en los procesos que se implementan sobre la plataforma ServiceNow. “Tenemos que entender muy bien cómo la IA mejora estos procesos para poder aconsejar e implantar las soluciones adecuadas”, señala el CEO. En un sector tan dinámico, este conocimiento resulta clave para mantener la competitividad.

Los retos actuales pasan tanto por la irrupción de la IA como por la competencia en un mercado global, aunque desde ALOHA CLOUDS se muestran confiados en su posición. “Contamos con un equipo muy senior, con mucha experiencia y certificaciones, que es lo que tiene mayor demanda y lo que más difícilmente puede ser reemplazado por soluciones automáticas”, concluye Martínez.

La trayectoria de ALOHA CLOUDS es un ejemplo más de cómo La Curtidora ha servido, durante sus 30 años de historia, como punto de partida para proyectos con vocación de crecimiento, capaces de trascender el ámbito local sin perder el vínculo con el lugar donde comenzaron su andadura.

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