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La etiqueta de “residuo” frena la reutilización industrial en Avilés

La Federación Asturiana de Empresarios (FADE) impulsa jornadas para analizar los obstáculos que enfrentan las empresas en la gestión de residuos industriales, como el jarofix, y promover su aprovechamiento

Leticia Bilbao, de pie, hablando con participantes en el encuentro impulsado por FADE y el Ayuntamiento de Avilés.

Leticia Bilbao, de pie, hablando con participantes en el encuentro impulsado por FADE y el Ayuntamiento de Avilés. / M. M.

Myriam Mancisidor

Myriam Mancisidor

Avilés

Cada año, cientos de miles de toneladas de jarofix se acumulan en Avilés: se trata de un material generado en procesos industriales, cuya producción anual ronda las 650.000 toneladas. A pesar de décadas de estudio sobre su comportamiento y estabilidad, su uso sigue condicionado por una clasificación legal: residuo. Y esa palabra lo cambia todo. “Podría utilizarse perfectamente en aplicaciones como rellenos, restauración paisajística o recuperación de canteras”, explican fuentes del sector. “Pero en cuanto se etiqueta como residuo, las opciones se reducen drásticamente”, afirmó Rodrigo Rodríguez, de AZSA, que abrió la espita en la primera de tres jornadas impulsadas por la Federación Asturiana de Empresarios (FADE) con el respaldo del Ayuntamiento de Avilés, que persiguen analizar el impacto de la economía circular en el tejido industrial. Fernando López Gayarre, director de la Cátedra Cogersa, coincidió en que el mayor problema no es técnico ni económico, sino semántico.

Con elevada participación de medianas y grandes empresas asentadas en su mayoría en la comarca, los asistentes hicieron alusión en distintas ocasiones a las zancadillas legislativas que dificultan la salida de residuos, así como en la “desigualdad” administrativa en según qué ciudad o país. Destacaron que, las más de las veces, el problema no está en las propiedades del material, sino en su clasificación. Bajo la normativa actual, un residuo solo puede ser gestionado por operadores autorizados, “lo que restringe su mercado y encarece su utilización”. En cambio, si ese mismo material fuera considerado un producto o subproducto, podría circular con mayor libertad y acceder a múltiples aplicaciones en obra civil o industria.

El jarofix no es un caso aislado. En la industria, existen numerosos materiales que fueron clasificados como residuos en el pasado, cuando no tenían salida comercial, pero que hoy podrían ser reutilizados. Es el caso de la criolita potásica, residuo de Aleastur, empresa representada por Zurima Calleja, que lanzó la caña en busca de colaboradores para la limpieza de materias primas.

Minería de residuos

Mauro Rodríguez, jefe de Servicio de Calidad del Aire y Cambio Climático del Principado de Asturias, recogió las propuestas de mejora: “Las normas son las que son”, dijo, y animó a ver la gestión de residuos “como una oportunidad antes que como un problema”. “Ahora mismo se podría hacer minería de residuos, pero el problema radica no solo en la norma sino en el coste”.

A esto Noelia Vega, de Arcelor-Mittal, destacó que a veces la reutilización de estos materiales depende de normas locales: “Lo que se puede valorizar en otra planta, aquí no”. Javier González, de Gonvarri, puso como ejemplo que su empresa consume ácido decapante que les suministra Dupont.

En la jornada participaron representantes de Ecco Cluster, Cogersa, Contenedores Gema, el Grupo Mota, Ecocomputer, Idonial y también de Urbaser. Unos destacaron que hay “trabas urbanísticas que son como una pared que no deja continuar”, otros hicieron mención al “bloqueo y rigidez” de la administración. Y retiraron, en este caso por parte del responsable de la Universidad de Oviedo, que “la norma ayuda pero rebaja los galones de estos materiales” en tanto que son considerados residuos.

Lodos del Puerto

En su turno de palabra, López Gayarre explicó algunos proyectos en los que está la institución académica, entre otros en la reintroducción de lodos limpios en el Puerto de Avilés. En la sesión participó también el concejal de Promoción Económica, Manuel Campa: “Lo que buscamos es que las empresas interactúen entre ellas y se busquen sus retos, sus soluciones, compartan los problemas, que al final eso, a lo que estamos acostumbrados a hacer en promoción empresarial, a colaborar con nuestros socios y a permitir que las empresas entre ellas se ayuden a mejorar”.

Por su parte, Leticia Bilbao, directora del área de desarrollo empresarial de la FADE, explicó que la segunda mesa de este ciclo estará dedicada al agua: “Somos conocedores de que el agua es un elemento que, si no lo es ya, a futuro va a ser fundamental dentro de, no solamente de la vida cotidiana, sino para las empresas, porque muchas de ellas lo utilizan como un recurso y muchas de ellas están trabajando también en cómo reutilizar el agua”.

Conclusiones

Y la tercera tendrá que ver con la reducción de materiales y de materias primas; es decir, con el ecodiseño. Las conclusiones se presentarán el 7 de julio. De base: la economía circular va más allá de las 3R (reciclar, reutilizar y reducir). Es la economía de repensar, rediseñar, reparar, refabricar y recuperar

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