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Alfonso Ruiz Martínez, ese gran músico

En el centenario del nacimiento de un compositor cántabro que pasó sus últimos años en Luanco

Este año de 2015 se ha cumplido el centenario del nacimiento de Alfonso Ruiz Martínez, nacido en Laredo (Cantabria) el día 23 de enero de 1915, quien pasó los últimos años de su vida en Luanco, lugar donde residió y trabajó hasta el final de sus días.

Desde muy joven, Alfonso Ruiz Martínez se encaminó por la música gracias a José Luis Casta, sacerdote y organista, llegando a ser organista con Aniceto Begoña, toda una autoridad de la época en el harmonium.

Al poco tiempo, se trasladó a Torrelavega para recibir clases de Lucio Lázaro López (fundador de la Coral de Torrelavega). Posteriormente, para completar su formación, se desplazó al Conservatorio de Bilbao, donde tuvo como compañero de estudios a Ataúlfo Exuperio Martín de Argenta Maza, más conocido como Ataúlfo Argenta, pianista y genial director de orquesta.

El 30 de diciembre de 1941, en el Salón Cantabria de Laredo, se estrenó una zarzuela titulada "La Galerna", siendo el texto original de Ángel Gutiérrez Unzúe y la música de Alfonso Ruiz Martínez. Dicha zarzuela consta de dos actos en los que se pone de manifiesto la difícil historia de amor entre Carmen y Luis, así como un extensa reseña a las duras faenas de la mar. De ella podemos hacer mención a una de sus canciones más famosas titulada "La barca marinera":

La barca marinera/

la tengo de pasar,/

las chicas de Laredo/

no las puedo olvidar./

No las puedo olvidar?

Compuso también otras zarzuelas, como son "La Costurerita", "Marineda", "La flor de las nieves", y es autor de la misa a seis voces "Regina Pacis". Así, hasta más de 300 composiciones propias entre las que se encuentran "El mio Xuan", "Dame la mano paloma mía", "Asturias, tierra querida", etcétera. Actualmente es difícil por no decir imposible encontrar una coral, orfeón, coro u ochote que no haya tenido en su repertorio alguna canción de Alfonso Ruiz.

Finalizando la década de los años 50 del pasado siglo, Alfonso Ruiz Martínez se decidió a formar la orquestina "Osnofla", que tuvo un gran éxito en tierras cántabras. El nombre de la misma refleja que él era su máximo exponente, ya que si lo leemos al revés el resultado es "Alfonso".

Este músico llegó a Luanco por primera vez en 1957 como director de la banda municipal de música, y como tal le dieron una vivienda que estaba justo al lado del Instituto. Pero esa primera estancia fue muy efímera, volviendo por segunda vez en diciembre de 1960, también como director de la banda municipal de música, además de organista oficial de la iglesia Santa María de Luanco y encargado de la biblioteca municipal, quedándose definitivamente en esta villa hasta sus últimos días.

Ha sido coautor, junto a Vicente Santimoteo, de la canción "Luanco", pasodoble sobre motivos de la villa, que se grabó en un microsurco de alta fidelidad, a 45 r.p.m. con la discográfica Otelo. El estreno de este tema fue el 5 de febrero, durante las fiestas del Socorro, amenizadas por la Banda Militar del Milán y por nuestra banda de música municipal. El caso es que coincidieron las dos bandas en el cabildo. Vicente Santimoteo, director de la banda militar, le dio la batuta a Alfonso Ruiz, director de la banda municipal de Luanco y bajo su dirección ambas bandas hicieron posible el estreno de lo que hoy podemos llamar el "Himno de Luanco", sonando por primera vez:

Viva Luanco, puerto hermoso,/

con su jardines y flores,/

el ángel de mis amores /

(?)

Si nos situamos en la España de los años 60 y 70, tenemos que entender que eran tiempos difíciles para casi todas las profesiones, pero mucho más para los músicos y, de manera especial, para compositores de zarzuelas y canciones populares, como Alfonso Ruiz Martínez. Por lo tanto, había que buscar otras salidas. Es por ello que se puede ver en el Boletín Oficial del Estado del 24 de junio de 1975 cómo una orden de la Dirección General de Educación le habilitaba para impartir Educación Preescolar, siendo la denominación del centro "Alfonso Ruiz Martínez", sito en la villa de Luanco, concretamente en la avenida del Gayo, 34.

El órgano de la iglesia de Santa María de Luanco cobraba vida cuando Alfonso Ruiz se sentaba frente a él, moviendo sus pies y sus manos como si de un experto bailarín se tratara, dejando sueltas en el aire unas notas que nos trasladaban a otra dimensión. Que me perdonen los buenos organistas que le sucedieron, pero lamentablemente dicho órgano nunca ha vuelto a sonar igual, y es que para conseguir sacar el máximo rendimiento a aquellas partituras de Johann Sebastian Bach, de François Couperin, de Louis-Nicolas Clérambault? además de saber amar la música en el más amplio sentido de la palabra, también había que saber tocar como los ángeles, dones que tenía y con creces el maestro, compositor y director Alfonso Ruiz Martínez.

Un fatídico día de 1979 se trasladó a Gijón con el fin de tramitar su jubilación. Allí, de forma repentina, se encontró con la muerte. Sus restos reposan en el cementerio de Laredo.

Con este artículo, el autor trata de acercar la figura de este gran músico a las gentes de Luanco y a todas aquellas personas amantes de la música (zarzuela, habaneras?) intentando con ello sacar a Alfonso Ruiz Martínez del olvido al que ha sido sometido a lo largo de estos años. Entendiendo que su trabajo musical debe ser estimado como realmente se merece, reconociendo su contribución al desarrollo cultural de la música y de las propias costumbres de las comunidades cántabra y asturiana.

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